31 álbumes de los 90s que nadie jamás te recomendaría – parte 1

simpsons noventas

Por Diego Aguilar

Década de Ferraris, del 1 a 1, de pizza con champagne y buzos atados a la cintura. Películas icónicas sobre drogas duras, barcos hundiéndose y dinosaurios ¡vivos! Y discos, grandes discos. Nevermind, Parklife, Canción Animal, Moon Safari, Mellon Collie and the Infinite Sadness  y un largo etcétera, son títulos que aparecen en cualquier lista de los mejores trabajos que se publicaron durante la era menemista. Un poco movido por la nostalgia (inexplicable a veces, porque ni siquiera viví conscientemente los 90s, ya que nací a mediados de esta década) y por la necesidad continua de descubrir nuevas músicas, me pareció pertinente realizar esta breve recopilación de álbumes que quedaron en el olvido, que no se valoraron lo suficiente o que se les hizo un juicio de valor bastante injusto. 

Obviamente que en la elección de estos discos tuvo que ver un componente subjetivo. Algunos los descubrí hace poco escribiendo este artículo, otros (la gran mayoría) son parte de mis álbumes favoritos de siempre. Quedaron afuera muchísimos trabajos, pero era importante reducirlos a esta lista.

Los discos que aquí se pretende analizar muy trivialmente pertenecen a los géneros que surgieron en este decenio y que dominaron ampliamente la cultura rock, es decir muchas ramificaciones del género alternativo tales como geek rock o el dream pop por dar ejemplos, así que están advertidos. Como odio los largos preámbulos, vamos rápidamente a lo interesante: 31 discos que, salvo que alguien sea redactor en una revista musical, nadie jamás te va a recomendar.

Veruca Salt – American Thighs (1994)

El magistral debut de esta banda de Chicago es una joyita del rock alternativo universitario. En Argentina pudo haber tenido un mínimo reconocimiento por su sencillo “Seether” en MTV pero esta banda liderada por dos mujeres poderosas, Nina Gordon y Louise Post, tuvo un mas que aceptable éxito tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido donde llegaron hasta festivales como el legendario Glastonbury. ‘Cloud Number Nine’, ‘Forsythia’ y ‘Get Back’ grandes pasajes de este titulo.

A-Tirador Láser – Sunburst (1998)

La banda liderada por Lucas Martí sorprendió a toda la crítica porteña tras la elaboración de un soberbio álbum mezclando estilos tan diferentes como el indie pop y el hard rock. ‘Es parte en mi’ y ‘Cómo está la gente’ corresponden a esos géneros respectivamente. Pero de pronto el rock progresivo y el jazz fusión de ‘Acao’, el tema que abre el disco, nos desconcierta aun más. Mucho tuvo que ver el experimentado baterista Fernando Samalea quien ya había trabajado con artistas como Charly García o La Portuaria. Pero el gran toque de calidad lo dio el tecladista Mono Fontana, quien había pertenecido a los legendarios Spinetta Jade, quizá el mejor grupo de rock progresivo que vio la Argentina. En 2004, A-Tirador Láser se separaría, pero dejando un inmenso legado a la posterior generación indie.

Porno for Pyros – Porno for Pyros (1993)

Una verdadera obra maestra en lo que al rock alternativo se refiere, pero que no fue saludado como tal en su momento. De hecho los fans de Jane’s Addiction no reaccionaron muy bien que digamos. Sin ser un supergrupo, Porno for Pyros fue un autentico dream team. El creador del Lollapalooza, Perry Farrell dotado de una voz apocalíptica junto a tres eximios músicos de una calidad técnica superlativa: Martyn LeNoble (bajo), Peter DiStefano (guitarra) y Stephen Perkins (batería). Sonidos étnicos con tintes experimentales, ambientes sombríos, funk y hard rock, marca registrada de los Addiction, este homónimo te rompe el marulo; ‘Pets’, ‘Cursed Female’, ‘Black Girlfriend’ y ‘Orgasm’ lo corroboran. Por ultimo, vean en YouTube su controversial actuación en Woodstock 94, impresionante.

Ash - 1977 (1996)

Ash es una banda británica, más precisamente de Irlanda del Norte. De tercer orden dentro del mapa que configuraba el britpop dominado por Oasis, Blur y Pulp, el sonido de este disco es más aproximado a la banda de los hermanos mancunianos. ‘Goldfinger’ los depositó en la escena convirtiéndose en su gran clásico. Pero la vara estaba demasiado alta en ese tiempo y este disco no logró demasiada transcendencia a pesar de que medios como NME o Mojo le otorgaron excelentes puntajes y con tantas buenas canciones mezclas de garage rock y grunge como ‘Oh Yeah’ o ‘Lose Control’. Para coleccionar.

Sleeper – The It Girl (1996)

Un festivo álbum de britpop puro y clásico pero que no tuvo la trascendencia comercial de otros exponentes del movimiento. Sin embargo ‘Statuesque’ formó parte de la banda sonora en la cinta Trainspotting (1996) de Danny Boyle, lo que contribuyó a que Sleeper tomara un papel mas central. Una vez que descubrís este disco no lo soltás más. La voz con acento conurbano londinense de Louise Wener es tan atractiva como ninguna en esta lista. Como todo álbum del género, la heterogeneidad caracteriza a este disco que va del ska de ‘Glue Ears’ hasta el post-disco de ‘Nice Guy Eddie’.

Mew – A Triumph for Man (1997)

El debut de estos daneses que supieron llevar su shoegaze a altos niveles de genialidad artística, pasó casi desapercibido en Europa, mas allá de que en Francia sí fueron objetos de culto. El sonido que lograron crear Jonas Bjerre y compañia no tiene nada que envidiarle a las grandes bandas anglosajonas del género. A Triumph for Man articula dream pop con nada menos que con rock progresivo logrando un ambiente sonoro surrealista sumado esto a una lirica obscura que compone un álbum perfecto de principio a fin. Con la utilización de vientos, cuerdas, flautas, pianos, xilófonos, theremin y melódicas pudieron dar a luz enormes canciones como la nostálgicamente hermosa ‘Wherever’,  el pop barroco de ‘She Came Home for Chrismas’ o la preciosísima ‘Snowflake’.

Fountains of Wayne – Fountains of Wayne (1996)

Mi sueño siempre fue que haya una rivalidad entre los Fountains of Wayne y Weezer, vaya a saber uno por qué. Quizás porque sendos líderes son excelentes fabricantes de canciones pop y sus bandas tienen una configuración sonora similar. Delirios aparte, el debut de la banda de Adam Schlesinger dio un acertadísimo golpe a la escena power pop de los 90 con este homónimo que dio que hablar en las revistas musicales de su tiempo. Excelentes canciones como ‘Sink to the Botton’, ‘Sick Day’, ‘I’ve Got a Flair’ y ‘Radiation Vibe’ permitieron a los neoyorkinos dejar una huella importante dentro del denominado geek rock.

 Ride – Tarantula (1996)

Unos ya decadentes Ride, que supieron lanzar su afamado Nowhere en 1991, presentaron el álbum que a la postre desencadenaría la separación de la banda y que lamentablemente recibió criticas malísimas y exageradas. Tomando otra dirección musical, Andy Bell (si, el que luego se convirtió en un Oasis) fue el vocalista principal en este disco y solo dejó que Mark Gardener cantara en dos canciones. Si te cansó escuchar las mismas bandas inglesas de los 90 de siempre, recomendable este disco con notable influencia de grupos como Deep Purple, The Doors, T.Rex y los Rolling Stones. O por lo menos escuchá ‘The Dawn Patrol’, ‘Mary Anne’ y ‘Black Nite Crash’.

Luna – Penthouse (1995)

Si bien en Estados Unidos este álbum goza de bastante reconocimiento  por parte de varios medios, por estos lares no poseen dicha valoración. Luna es una banda de Nueva York que a menudo fueron nombrados como la Velvet Underground de los 90. Así de fuerte pegó Penthouse cuando se publicó. ‘Moon Palace’ y ’23 Minutes in Brussels’ cuenta con la colaboración en guitarras del legendario Tom Verlaine de Television. ‘Sideshow by the Seashore’ es una magnifica composición con una estructura de guitarras para nada habitual dentro del indie pop noventero. Esa canción resume la genialidad que envuelve este álbum, que no hizo más que elevar a categoría de culto a la banda liderada por Dean Wareham.

The Sundays – Reading, Writing and Arithmetic (1990)

Adorado por la NME, ensalzado por Pitchfork, alabado por Q y cumpliendo a rajatabla el status de disco casi perfecto pero poco valorado, los londinenses de The Sundays no se imaginaban que con su debut estarían entregando uno de los mejores álbumes dream pop de la década. Este disco es la definición de la melancolía misma. La voz de Harriet Wheeler es tan dulce como el amor que recién llega. Es de esos discos que, con café en mano, son para disfrutar en los días otoñales y recordar viejas historias. ‘I Won’, ‘Hideous Towns’ o ‘A Certain Someone’ son algunas de las canciones que te van a gustar si estas en la onda de The Smiths y ese tipo de sonidos. 

Letters to Cleo – Aurora Gory Alice (1993)

Cuando Letters to Cleo se presentó en el programa Grandes Personajes con Conan O’Brien, ya no volvió a ser lo mismo para esta banda de Boston, Massachusetts. Esa noche interpretaron su single ‘Here & Now’ y generaron un positivo impacto en cuanto a lo que podían brindar al ámbito alternativo estadounidense. Sin la poderosa voz de Kay Hanley este grupo no tendría razón de ser. Junto con la ya nombrada canción que los hizo famosos, grandes canciones como ‘Mellie’s Comin’ Over’ y ‘Come Around’ constituyen un disco que te puede sacar del aburrimiento una tarde. 

Gay Dad – Leisure Noise (1999)

Imposible no recordar al gran Ray Manzarek en los teclados de “Dimstar” el tema que abre este fenomenal e ignoto álbum. Ya en el periodo denominado post-britpop, esta banda de Londres  supo lanzar el mejor disco de este sub-genero que lógicamente tenia como influencia a los héroes de Blur y Pulp. Producido por Chris Hughes, responsable de Songs from the Big Chair de Tears For Fears, Gay Dad logró crear un sonido mixto entre el pop británico y las baladas estadounidenses. ‘Oh Jim’ es un ejemplo de ello. La bailable ‘Joy!’ es quizás el mejor track del disco. Con participaciones en el programa de Jools Holland, lograron cierto entusiasmo. Una curiosidad: Andy Bell había dejado Ride y estuvo a punto de reemplazar al guitarrista Charley Stone para continuar la gira promocional de Leisure Noise, pero Liam Gallagher al enterarse, le dijo a Bell que tenía un lugar en Oasis. Finalmente, en 2002 Gay Dad se separaría.

Ecstasy of St. Theresa – In Dust 3 (1999)

Un día cualquiera de 1998, Jan P. Muchow reclutó a la actriz y cantante Kateřina Winterová para rearmar su banda y darle un determinado y extremo giro musical. En realidad, este cambio consistía en elaborar música a partir de la utilización del theremin, el optigan, las ondas Martenot, ordenadores y laptops, algo que nunca había hecho este grupo de Praga, Republica Checa. El resultado fue este álbum con una infinidad de matices techno-pop, un verdadero conglomerado de sonidos electrónicos. El tema que nos da la bienvenida, ‘Just a Fade’ es el mas comercial y accesible para luego ir experimentando más y más a través del ambien music y el downtempo. Difícil de digerir pero sin dudas es una de las mejores producciones que nos dio Europa del Este en los noventa.

 Graham Coxon – The Sky is Too High (1998)

Página/12 definió este álbum como “raro”, pero el guitarrista de Colchester desde mediados de los 90 que ya había perdido el interés por el típico pop inglés y empezaba a interesarse en diferentes combinados lo-fi como Pavement, Yo La Tengo y Sonic Youth. The Sky is Too High es una verdadera joyita para quienes gustan de este sub-género alternativo estadounidense aunque lamentablemente pasó desapercibido. Un poco de indie-folk, otro poco de psicodelia, el introvertido genio musical de Blur se dio el gusto de escribir, grabar y tocar todos los instrumentos él solo y dar comienzo así su serie de buenos discos marca Coxon.

Everything but the Girl – Walking Wounded (1995)

Este fantástico dúo electrónico formado en 1982 en Hull, Inglaterra poseía una respetada imagen en la escena dance londinense cuando introdujeron algunos singles top 10 en las listas. Pero la genialidad musical de la cantante Tracey Thorn y el tecladista/DJ Ben Watt llegó con este lanzamiento. ‘Wrong’ es una mezcla de house con trip-hop que la hace extremadamente sensual  que sin dudas es la mejor canción del disco. Con Walking Wounded  experimentaron con muchos sonidos en el amplio espectro electrónico gracias a la intervención de reputados productores del palo como Omni Trio o Todd Terry. Si te gusta The xx te va a encantar, pero si no es así este álbum es una cita obligada.

 

 

 

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