4 tópicos para (re)pensar Midsommar

midsommar 2

Por Melisa Olivera

Difícilmente pueda decidir, como me pasa con otras películas, si esta realmente me gustó o no. Lo cierto es que no pasó para nada desapercibida; Midsommar es una película, cuanto menos, rara. Y no lo es por sus elementos técnicos y formales, sino por tener una historia cada vez más retorcida, ser explícita en aquello que nos resulta de alguna manera desagradable y apostar a contar una historia de terror a la luz del día, algo de lo cual no es pionera pero es de las pocas que hay.

Más allá de las particularidades de la película que tienen que ver con lo técnico y que están muy logradas (destaco entre otras cosas la banda sonora y la fotografía) me interesa profundizar en qué es lo que la película cuenta y lo genial que es encontrarse con un producto de la industria cultural que si bien no pretende ser enigmático, da mucho lugar a la interpretación del espectador y abre varios caminos que éste puede llegar a tomar.  Es por eso que, a continuación, enumero algunos de los ejes que se me abrieron a mí en particular, y algunos otros que leí entre las personas que habían visto la película, los cuales no son necesariamente incompatibles y hasta a veces se relacionan entre sí. Este artículo está dirigido mayormente a aquellxs que ya han visto la película, por lo que si no la vieron, recomiendo leerlo después si no quieren ser acribilladxs a spoilers, o aún peor, no entender nada.

La historia de desamor

A primera vista, la película trata lisa y llanamente del viaje que atraviesa la protagonista, Dani, a partir de una serie de eventos trágicos que le suceden a lo largo de la película. Ella pierde a su familia apenas comienza la película, por lo cual se siente en un estado de extrema vulnerabilidad. Para distraerse, el novio le pide que lo acompañe a un viaje de estudios en el que se encontrará con una comunidad que está celebrando una festividad propia de su cultura en Suecia,  celebración que lleva el nombre que le da a la película su título: Midsommar. Lo que sucede en ese espacio y con esa comunidad, la lleva a Dani a pensar cada vez más que su novio no la aprecia como debería y que no está dándole el apoyo y la contención que necesita de su pareja en el momento que está atravesando. Además, observamos que ella es una persona que a lo largo de la película no puede tomar la iniciativa en muchas de las decisiones que la involucran con su pareja, y se la muestra en un estado de baja autoestima.

 La historia se desenvuelve y desemboca en una especie de venganza/superación en el que su novio termina incendiado como parte de un ritual. Por alguna razón, ella sonríe mientras sucede. En ese sentido, pienso que  es una metáfora algo grotesca de la superación de una relación fallida en la que ella deja atrás su lugar de persona sumisa y vulnerable, y encuentra un lugar en una comunidad que la aprecia y la deja tomar sus propias decisiones y sentirse bien con ello. Esta es la interpretación más lineal probablemente, pero este último ítem, el de sentirse parte de la comunidad y encontrar, de otra forma, una familia que la contenga, se relaciona con el tópico siguiente.

La secta

En épocas de niñxs mentalidad de tiburón, estafas piramidales y teorías conspirativas, la cuestión de la pertenencia y la promesa  de un lugar mejor donde todos son felices no es algo que sorprenda. Es un tema que se reitera a lo largo de la humanidad y que muchas películas ya han tratado. Esta no es la excepción.

Midsommar también se puede ver como la historia de una chica que es despojada de todo lo que ama y que encuentra confort en una “secta satánica” (la película es ingeniosa en no caer en este lugar común) donde la hacen sentir querida, valorada y respetada. Donde es la reina de Mayo y toma decisiones importantes. Donde es una persona que cuenta. Demuestra la capacidad de estos grupos que toman personas en situación de extrema fragilidad para hacerlas parte de ellos de una manera muy fácil y aprovecharse de su estado de vulnerabilidad. Como, por ejemplo, son lxs jóvenes a los que les prometen ascenso social y mucho dinero cuando alrededor solo cuentan con empleos precarizados e inseguros, o las Iglesias buscando a aquellxs que necesitan ayuda desesperadamente. En Midsommar, podemos observar cómo Pelle sabe en qué situación emocional se encuentra Dani y la ve como la “víctima” ideal.

La supremacía blanca

Otra interpretación que se le puede dar es que toca la cuestión nacionalista y racista que está en auge, lamentablemente, en la actualidad. Este es uno de los tópicos más interesantes planteados en la película, y hay varios indicios por los cuales se puede advertir. En primer lugar, los personajes de color en la película son sacrificados sin más, mientras que los blancos son utilizados para perpetuar el linaje de la comunidad. Esto habla de una visión de la pureza propia de los supremacistas blancos, que quisiéramos que fueran parte del pasado, pero no lo son.

Por otro lado, hay una pista en el cartel que se ve cuando el grupo protagonista está ingresando al lugar de residencia de esta comunidad, que según el director, es un cartel anti-inmigrantes. Él mismo advierte que la idea es que no se lea perfectamente, que pase algo desapercibido para que el tópico del racismo y la xenofobia no sea obvio, pero que es importante para el desarrollo de la historia y para pensarlo desde esta clave. Como todo producto artístico, esta película habla del contexto sociocultural en el que fue creada y esto no puede ser ignorado. La xenofobia es un problema intenso que aún hoy sigue dando qué hablar, y que desgraciadamente está en un punto muy alto de proliferación. Esta película denuncia a su manera los peligros del intento de una comunidad de ser pura, de no aceptar “otros” y de usar a aquellxs que quieren pertenecer con fines perversos.

La otredad y la academia

Este es el punto más intrincado y polémico de la película, y quizás el que tenga el nodo central de lo que implica el terror en la misma. El terror, además de unas cuantas imágenes explícitamente perturbadoras, radica en como los personajes que viajan a esta comunidad, en su mayoría estudiantes de Antropología, no pueden dejar de concebir la otredad como algo repugnante o aterrador. Y es un poco también lo que nos hace sentir la película, rechazo hacia esa comunidad que para nuestra moral hace cosas imperdonables, como sacrificar ancianos a determinada edad por una costumbre. En este aspecto podemos encontrar que por muy instruido y despierto que unx está acerca de como concebimos a la Otredad, hay límites y cuestiones que jamás podemos asimilar, porque para nuestra cultura es simplemente inaceptable. Las preguntas que surgen aquí entonces son cuestiones como ¿Los personajes son realmente respetuosos con las costumbres de la comunidad? ¿Qué pasa cuando estudiantes sólo ven a su objeto de estudio como, simplemente, un objeto de estudio y no personas que accionan en el nombre de su cultura? ¿Cuál es el límite entre lo aceptable y lo inaceptable en el Otro? ¿Es casualidad que quienes por alguna razón u otra faltan el respeto a alguna de las vivencias y rituales de la comunidad sean sacrificadxs inmediatamente después de esa acción? Pero, honestamente, es difícil respetar a un culto que sacrifica humanos en pos de una tradición, y los utiliza para su conveniencia.

Como curiosidad traigo a colación que mucha de la imaginería acerca del culto y de la comunidad que celebra el midsommar tiene que ver con algunos rituales paganos antiguos (bastante imaginarios a veces) y que es un tema por el que, en conjunto con el nacimiento del folklore como disciplina, se ha investigado y utilizado mucho en el arte. Por ejemplo, La consagración de la primavera de Igor Stravinsky, fue un escandaloso ballet en el cual la historia tiene bastante en común con esta película: un ritual en el que sacrifican a una joven adolescente que debe bailar hasta morir. No obstante también se relaciona con la intención de generar una identidad nacional, punto que ya tocamos anteriormente, y que muchas veces se puede tornar peligrosa. En ese sentido, observar las representaciones en el arte acerca de la otredad debe estar acompañado de poner la lupa  y considerar todas las posibilidades, contemplando que muchas veces es simplemente la otredad, o el miedo a lo diferente, lo que más terror nos da. Por supuesto que esto se mantiene en la primera mitad de la película y luego se reconvierte en un tópico más intrincado para la ética.

Conclusiones

Por supuesto, ninguno de estos tópicos son los correctos o los únicos, y no necesariamente dan mensajes positivos (o negativos). Lo interesante de la película es que no cae en esa dicotomía de buenos y malos, sino que cae en aquellas cuestiones que son difíciles de tocar sin ser al menos un poco polémico. Al ser una película de terror, se da una buena licencia en ser un poco reduccionista por momentos, o ser, por qué no, algo reaccionaria. Pero también nos muestra los peligros de la dependencia ideológica de los seres humanos para con sus grupos de pertenencia, como también las ínfulas de superioridad que se tiene al momento de tratar una temática desde el abordaje academicista. Y todo eso, en el medio de una película de terror con momentos realmente burdos y perturbadores.

Lo valioso de esta película es que nunca toma al espectador como ingenuo y lo pone en un lugar de incomodidad al nivel en el que te haga hacer preguntas realmente necesarias y quieras que la película se termine porque es difícil tolerarla. Y eso da un poco de fresco e innovación en un género que tiene alto porcentaje de cliché. Ari Aster ya lo había demostrado con Hereditary, y lo vuelve a lograr con este viaje surreal y extravagante que es Midsommar. Es una película que refleja los tiempos en los que vivimos y los peligros a los que nos enfrentamos, y a los que debemos afrontar.