A la manera de Nina Hagen

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Cynthia Manzi, bajo la tutela de Karina K, deslumbra con su shockeante (como debe ser) tributo a Nina Hagen.

 Por: José Francisco Caballero

No es fácil meterse con Nina Hagen. Y más difícil aún es hacerlo bien.

Y Cynthia Manzi lo logra bastante. Su increíble voz y su energía ya se habían destacado en obras anteriores (La Parka, Alicia en Frikiland y la misma Mamapunk en su formato más “teatral”), pero el desafío de ponerse en la piel y la garganta de la artista alemana es enorme.

Mamapunk: Experiencia Nina Hagen se propone como un viaje en el tiempo, concretamente a los años 80, tiempos en los que la mamá del punk la rompía en todo el mundo, incluido nuestro país en el primer e inolvidable Festival Rock & Pop.

Durante la hora que dura el recital, Cynthia se transforma en Nina, musa de Karina K (directora, coreógrafa y alma mater del espectáculo, que este año se bajó del escenario para enfocarse en otros proyectos), y recorre un repertorio de grandes éxitos en los que imita a la perfección sus movimientos, vestuarios (que van cambiando de tema en tema) y, especialmente, sus vocalizaciones, que van desde los registros más punkies a los brillos más operísticos.

Al inicio, con la versión de intro lírica y desarrollo ultra punk de A mi manera, le siguen poco más de una decena de temas en los que no faltan New York New York, Universal Radio, African Reggae y TV Glotzer.

Como pasa siempre, es muy probable que haya acérrimos fans de la Hagen que no toleren y critiquen (con razón desde su perspectiva) el show. Es verdad que a veces todo parece demasiado “trabajado” y poco “sentido” (no tanto por Cynthia, ni por la muy correcta banda que interpreta la música en vivo, pero sí por el entorno, en el que hay un quinteto de jóvenes que “actúan” de punks de un modo demasiado atado a clichés y obviedades). El otro punto de conflicto, que podrá ser tomado como una virtud o como una afrenta, sin que ninguna de las dos posturas carezca de justificativos, está en la decisión de traducir las canciones. Algunos aplaudirán la posibilidad de recibir y entender el mensaje siempre explosivo de las canciones, mientras que a otros les parecerá una afrenta; y ciertas métricas y rimas forzadas en algunos versos, les darán la razón.

Así como adivino el desagrado de los fans más fervorosos, también está claro que el arte de Nina Hagen no es ni pretende ser masivo. Por eso, Mamapunk es una experiencia para un público intermedio, que gusta del cóctel punk/disco/reggae/rocker y, a su vez, está dispuesto a perdonar que de a momentos la contundente actuación de Cynthia pueda parecer una caricatura (aunque, sinceramente, Nina era, y quería ser, un personaje digno del cómic más zarpado).

Quienes quieran vivir esta experiencia, deberán rastrear en redes sociales a @mamapunkok para enterarse de las próximas presentaciones. Aparentemente, la próxima cita será en octubre.

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