Agustine, salir de la zona de confort apostando a más

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Agustine, ex vocalista de Agustín y La Parranda, salió el año pasado con su primer disco solista “Esto está que arree”, apostando junto a Guillermo Beresñak por más sonidos electrónicos en su cóctel de cumbia santafecina.


Por Lisandro Machado

Entre 2004 y 2015, Agustín y La Parranda tuvo un auge enorme en su provincia de Santa Fe. Siempre girando, sacaron 8 discos de cumbia santafecina que los posicionaron como uno de los grupos más prometedores de la nueva generación. Luego de 10 años, su cantante, Agustine, empezó a trabajar un nuevo sonido con más condimentos para darle frescura y renovarse. De ahí salió en 2020 Esto está que arree, con la producción de Guillermo Beresñak. El primer video de ese trabajo fue La Cabaña.

Mientras retoma sus giras, prepara más videos y trabaja en un nuevo álbum, el vocalista se tomó un rato para hablar con Todo en Bondi y reflexionar sobre su música, el circuito de la cumbia santafecina y muchos aspectos de su vida y su carrera.

Venías tocando con tu banda, teniendo bastante éxito, y decidiste hacer un viraje en la música para sacar este disco. ¿Qué te convenció a hacer ese cambio y qué tanto tiene que ver en el proceso Guillermo Beresñak?

Sí, yo hasta el 2015 giré con un formato que fueron muchos años y grabamos muchos discos, pero estábamos dentro del encuadre de la cumbia santafesina de la línea de acordeón, que los artistas más transgresores de esa línea hoy en día son Los Palmeras y en otro tiempo eran Leo Mattioli, Dalila y Mario Luis. Nosotros nos llamábamos Agustín y La Parranda, arrancamos en 2004 y yo tenía 19 años. Estuvimos girando muy intenso siempre en Santa Fe, hemos salido a otras provincias pero muy poco porque nuestro fuerte sigue siendo acá por esa popularidad que tuve. En 2015 decido, por cuestiones sumadas, parar la orquesta, el boom de la cumbia en Santa Fe fue hasta 2011 y después empezó a descender muy abruptamente y se empezaron a cerrar los bailes. Yo veía que la era digital estaba cambiando un poco todo, no sé si para bien o para mal, pero estaba cambiando, y con ese parate me voy a vivir a Rosario donde estuve viviendo 2 años. A través de las tiendas digitales conozco a Miss Bolivia, Kumbia Queers y varios proyectos que veía que en los créditos aparecía Guille Beresñak. Lo contacté por mail y me respondió un año después porque como no teníamos contacto le llegó filtrado, arreglamos una entrevista en Haedo y me hizo pasar a donde él vivía que es donde actualmente vivo yo y me invitó en un piano para que le mostrara lo que quería hacer a ver si le gustaba para armar canciones. Le mostré la primera canción, que se llama Pasito, que es una canción que había hecho en reconocimiento a todos los pueblos de Santa Fe que me habían dado vida y le encantó. Le dije que me parecía que la cumbia que se venía era la que estaba haciendo porque fusionaba distintas partes con trap, ritmos urbanos y pop. Para mí es de los pocos que han logrado esa fusión en Argentina y me gustaba mucho ese trabajo, y así fue que empezamos primero con dos canciones y yo ya estaba retirado de la música, trabajaba en una heladería y con esto volví con un show unitario y me volvió a ir muy bien en Santa Fe. Del 2016 al 2019 hice 200 presentaciones de todo tipo, me fue muy bien, y pude pagar para armar este disco, que salió recién en 2020.

El disco terminó saliendo en el medio de una pandemia, ¿qué tanto tuviste que cambiar los planes por eso?

En la pandemia en realidad fue toda la parte final del desarrollo del disco. Hicimos la masterización, cerramos alguna que otra canción que le cambiamos la intro pero el disco estaba fundamentalmente armado ya para enero del 2020. Lo que pasa es que en todo ese transcurso de estos 3 años se dilataron las cosas porque fueron surgiendo oportunidades de mandárselo a un sello discográfico, al final se terminó mandando a 3 sellos y la editorial de Sony le terminó gustando y nos bancó la producción, pero los tiempos de los sellos son así. Por eso terminó saliendo en noviembre del año pasado con el video. Y a todo esto lo que te conté, estaba trabajando mucho y viajaba mucho, Guille también tenía muchísimas producciones que le iban llevando tiempo y se fue dilatando. Lo terminamos en pandemia porque ya tomamos la decisión de que salga y lo empecé a anunciar.

También me comentabas lo que te había gustado del trabajo de Guillermo. La Cabaña y Pasito son una especie de transición hacia ciertos sonidos nuevos, ¿cómo se tomó el sector más tradicional de la música santafecino esas novedades?

Yo lo fui transitando con mucho cagazo, mucho miedo, porque yo soy un artista popular y el artista popular está todo el tiempo buscando la aprobación. Ese era mi mayor temor, porque era un vuelco, nada que ver con lo que es la cumbia santafecina. O sea, tiene muchas cosas de cumbia santafecina por momentos y por otros no, y de eso no hay ningún grupo ni lo hubo en 40 años que haga eso. Guille me decía que iba a gustar, que estaba bueno, tiene otra experiencia y ve las cosas desde otros lugares y me alentó mucho. Tenía miedo de tener que volver a grabarlo todo, pero eso no sucedió, salió a las 12 de la noche y a las 2 de la mañana cuando me fui a dormir ya tenía 200 escuchas y habían surgido comentarios. Al otro día cuando me levanto me llama el chico con el que trabajo y me dijo que estaban muy contentos en Sony porque tenía 1500 escuchas. Fue la primera vez que viví algo así en la era digital, antes sacábamos un CD y nos contaban donde sonaba en la zona y era un éxito, ahora se mide por las reproducciones. No lo podía creer. De ahí sigue creciendo orgánicamente. 

¿La idea ahora es replicar los shows que hacés en Santa Fe ya en todo el país cuando la pandemia lo permita?

Para mí esta etapa es volver a empezar, siento que empecé de cero con un nombre nuevo y una música nueva. Tengo la experiencia y un camino recorrido, pero volví a empezar de cero, me siento un artista totalmente del under. Lo bueno es que esta vez transitando la era digital es una bendición a través de un aparato trasladarme a diferentes lugares, pero siento que volví a empezar de cero ya no con 20 años. No tengo familia, no tengo pareja y no tengo casa tampoco así que puedo tener una vida medio nómade artística, viajar y moverme.

En este proceso de empezar de cero, ¿cuánto quedó en tus shows de la música que hacías con La Parranda y qué tanto del equipo musical quedó?

Lo que es ahora en este presente estoy girando solamente con DJ, que me reproduce algunas bases y yo tengo mi piano y canto. Estoy con este formato por presupuesto y porque son pubs y restaurantes chicos. En Buenos Aires sí tenemos una banda de 4 músicos nuevos que están en esta etapa, pero con los chicos que tocaba antes muchos se retiraron de la música y los que quedan están en otros proyectos. En cuanto al repertorio, en Santa Fe mecho mucho de las canciones que ya canté hace 10 o 15 años atrás porque son las que conocen y que se criaron muchas generaciones con esos temas. Voy mechando lo nuevo con criterio, le doy mucho lugar, pero no puedo dejar de lado lo otro. Hay fechas que van surgiendo en algunos lugares como Rosario que no iba tanto antes que voy a encarar al revés, 70% lo nuevo y 30% lo viejo.

En Buenos Aires lo que tiene que ver con la cumbia suele sustentarse a través de muchos shows, de tocar muchas veces por noche. ¿Cómo funciona en Santa Fe? ¿Cómo afectó a ese circuito la pandemia?

No, en Santa Fe es diferente porque acá los presupuestos son distintos. Tengo muchos conocidos de la cumbia en Santa Fe y en Buenos Aires y acá no hay necesidad de hacer 5 shows en una noche. En Buenos Aires es frecuente, acá en Santa Fe se hacen 2 como mucho o 1 y está bien porque son distintos los presupuestos. Si en la noche podés combinar 2 o 3 presentaciones y tenés la estructura adecuada se hace porque no somos ajenos a que tenés la canción sonando capaz medio año y después apareció otra y el público se va para allá, pero es diferente, no se corre tanto. Con respecto a cómo cambió yo creo que nuestra vida se transformó, en la movida musical también. Acá se cumplen los protocolos, en un pub que antes de la pandemia entraban 350 personas ahora te permiten 100, te tenés que acomodar a las circunstancias. La música se ha ido adaptando al nuevo mundo, al de pandemia, y este encierro nos cambió como humanos. No sé si voy a volver a ser la misma persona de antes, cambié muchas cosas y creo que para mejor.

¿Toda esa introspección de la pandemia lo ves reflejado en las nuevas letras que te van surgiendo?

Sí, sin duda. Las canciones que tienen mucho que ver conmigo, con mi persona, surgen de vez en cuando y son generalmente muy lindas y me gusta compartirlas; pero estoy escribiendo mucho acerca del amor y experiencias que tuve en este último tiempo. Me parece que hay que cantarle al amor, a las relaciones de amor, a las situaciones donde se manifiesta el amor. No solo relaciones sentimentales, sino también de muchos aspectos de la vida. Yo ya estoy grabando un disco nuevo con Guille y las canciones nuevas tienen eso, pero tratando de no perder la estética de que tengan un ritmo bailable y que tengan que ver con estar tomando algo, estar moviendo y estar en banda. Todos mis proyectos tuvieron que ver con la cumbia y en general tienen que ver con ir para arriba, para levantar, y a lo mejor las letras hablan del amor pero siempre con ritmo.

¿Para cuándo pensás sacar este nuevo disco o nuevos adelantos?

Ya grabamos 4 canciones pero no las empezamos a trabajar, están las maquetas. Voy a hacer 3 más probablemente y después vamos a ver si hacemos otras 2 más que tenemos pensado invitar algunos artistas conocidos y amigos. Vamos a ir por un disco de 9 o 10 canciones, no más porque en esta era digital un disco muy largo no se escucha. Igual antes de sacar el disco nuevo vamos a hacer un nuevo videoclip de “Esto está que arree”.

 

PREGUNTAS PORQUE SÍ

¿Un artista que te guste mucho con el que ya hayas compartido escenario o grabado y uno con el que te gustaría grabar que todavía no hayas tenido la oportunidad?

De los que grabé, en 2012 con La Nueva Luna y me gustó mucho y me gustaría grabar ahora con el guitarrista, porque el Mago es un referente de la cumbia que escuchaba en mi adolescencia. Otro que no grabé nunca pero que es un gran amigo y que marcó en mí muchas cosas es un artista que es de Santa Fe, se fue a vivir a Buenos Aires hace años y es Mario Luis. Es un cumbiero muy popular dentro de la cumbia y me encantaría grabar con él porque me dijo que en 5 años se va a retirar y me gustaría cantar con él. Después me encantaría con Natalia Oreiro, que está en mi oficina.

¿Algún escenario donde te gustaría tocar?

Un montón (risas). Me gustaría tocar en Mar del Plata en un festival que haya mucha gente que conozca mis canciones, que sea televisado y transmitido por las plataformas. Que se vea el mar y digan “Agustine está tocando acá”, me encantaría. Aparte porque no conozco Mar del Plata, no fui nunca.

¿Una ciudad o pueblo de Santa Fe que te guste mucho?

Rosario me gusta mucho, es una ciudad que tiene muchas cosas. Me gusta un poco más que Santa Fe porque es muy húmedo, está construido en un pozo y siempre hace mucho calor. Rosario es una ciudad muy muy linda, tiene cosas muy lindas, muchos lugares muy agradables, mucho espectáculo, muchos escenarios y muchos artistas. Tiene mucha diversidad, me gusta.

¿Te gusta más el verano o el invierno?

Yo no soy de elegir entre las estaciones, depende las circunstancias. El verano me encanta, aunque con los años sufro más el calor y en ese aspecto está bueno el invierno. Y el invierno me encanta también, tiene esa magia de estar tomando café tapado con una frazada viendo televisión con algún amigue o con tu pareja o con tu staff, está re bueno también. Pero elijo el verano porque me encanta todo esto del agua, amo el agua.

¿Tu prócer favorito, en todos los sentidos de prócer?

Mi prócer hoy es Guillermo Beresñak, porque él me rescató, confió en mí, me ayudó para volver a empezar y me abrió las puertas de su familia, de su casa. Hoy estoy muy bien, muy bien conmigo mismo, y en gran parte es gracias a él. Elegir a otro sería ficticio, te hablo de algo real que es mi vida, mi viaje y mi camino y yo lo elijo a él porque se ha portado muy bien conmigo. No tenía ninguna necesidad de ayudarme tanto y lo hizo porque es un prócer, porque es una buena persona. Siempre le digo que la vida le va a devolver todo lo que hizo por mí.