Blade Runner

Por Jerónimo Rago

Cuando hablamos de grandes filmes de ciencia ficción no podemos dejar de pensar en películas como la trilogía de Star Wars (me permito caer en el cliché) o Alien.  Películas que nos dejaron pasmados, tal vez no tanto por la historia, pero sí  por los grandes efectos especiales que se utilizaron para llevarnos a otros planetas, mostrarnos otras criaturas o hacernos partícipes de batallas intergalácticas. Una de esas películas que no pueden faltar en la filmoteca de un freak es Blade Runner (1982). Dirigida por Ridley Scott y protagonizada por un grande el cine de todos los tiempos: el Señor Harrison Ford.

Para no spoilear demasiado y dar una leve mirada sobre la película, básicamente cuenta la historia de un policía que enganchan para atrapar a cuatro “replicantes” , una especie de humanoides mechados con Inteligencia Artificial zarpada del futuro. Esto lleva al pobre de Harrison a grandes alturas, puti clubs, entre otras locaciones. Lo interesante (si bien la historia no deja de ser un “policial futurista”) son los recursos que utilizaron para darle vida a este film, créanme cuando les digo que es un verdadero placer ver el trabajo de luces que tiene este clásico del cine, tanto en lo digital como en lo que me gusta llamar la "vieja escuela”, dándole clima a la película y jugando con colores tanto fríos como cálidos. La música es simplemente única, de la mano de Vangelis, un loco tecladista griego que cualquiera que haya visto Fútbol de Primera alguna vez en su vida, conoce. Sí, así como leíste -cuando termine la película lo vas a entender-. La composición de este tipo, de música new age combinada con el cine negro (género cinematográfico que hizo su aparición en los años 30) trata de recrear un poco la peli ambientada en un futuro no tan lejano, es algo realmente loco y transgresor para la época, sin quitarle su cuota de genialidad.

Aunque por momentos la película tiene una densidad, en la que el espectador piensa seriamente en irse a buscar el otro pedazo de milanesa fría que quedó en la heladera, son notable los cambios de ritmo que sufre y ese mensaje que cada vez vemos más en el cine: “el robot más humano que el humano”. Recomiendo con débil énfasis esta película denominada de culto.

PD: Macaya Márquez podría aparecer al finalizar la película.

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