Charly Farrow (o Mia García)

LA-MAQUINA-DE-HACER-PAJAROS-PELICULAS-L886973867525

Por Jeremías Felioga

La utilización constante del universo cinematográfico en sus diferentes vertientes significantes -entre otras cosas-, convierte a Charly García en un artista que sobrepasa lo meramente musical. Sus canciones y discos ensayan muchas veces sobre realidades y fantasías que el cine se encargó de materializar a lo largo de su existencia.

Desde el adolescente Sui Generis, a la etapa Say no more, la gran pantalla atrapó a García a la hora de componer. Pero en Películas esta fijación es mucho más evidente; la relación del cine y el músico de bigote bicolor es más profunda y heterogénea: es romántica.

Sobre la T.V. se duermen mis dos gatos 
salgo a caminar para matar el rato 
y de pronto yo la veo entre los autos 
 justo cuando la luz roja cierra el paso
 me acercaré al convertible 
le diré: "quiero ser libre, llévame, por favor"

Así cierra la canción ¿Qué se puede hacer salvo ver películas? del disco Películas (1977) de La Máquina de Hacer Pájaros. Ya desde la pregunta que dispara el título, se pueden analizar muchas cosas, y es que toda la obra es una gran galaxia de referencias, metáforas  y líneas directas a las cabezas de los que sufrían en carne propia la peor etapa de la dictadura más sangrienta que vivió el país. Es García, en forma de disco, hablándole a una generación que estaba siendo masacrada de mil formas, llevándoles músicas y palabras (en) claves para soportar. Ubicándose él mismo -asumiéndose- como una víctima más que quiere escapar del terror. Y en este caso, la escapatoria fugaz es el cine.

La tapa de Películas nos muestra a la banda (a saber: Charly García, Oscar Moro, Gustavo Basterrica, Carlos Cutaia y José Luis Fernández) saliendo del cine Gran Rex, que anuncia la proyección de Family Plot (1976), última película de Alfred Hitchcock, plagada de suspenso, asesinatos y mentiras (como tantas otras de Hitchcock); una clara analogía de lo que sucedía en el país, pero también una postura ante eso: “nosotros hacemos este disco, pero tenemos el mismo miedo que ustedes, estamos igual de tristes y nos refugiamos en el cine. No seamos el señor ciego de traje, con anteojos y gomina, llevando un cuadro que se repite infinitamente” Pareciera querer decir García.

Ocho años después de la salida del disco, se estrenaba en Estados Unidos The Purple Rose of Cairo (1985), una película de Woody Allen, protagonizada por Mía Farrow y Jeff Daniels (sí, el de Dumb and Dumber) e inspirada en Sherlock Jr (1924) de Buster Keaton. Cecilia (el personaje de Mía Farrow) es una desgraciada cinéfila que utiliza las películas como una isla mental y sensorial de su mundo real, que es un desastre total. Hasta ahí la misma historia de muchxs; pero en determinado momento aparece el toque de realismo mágico tan característico en el cine de Allen: Tom Baxter (Jeff Daniels), personaje de la película favorita de Cecilia, se cautiva con ella y atraviesa la cuarta pared. El resto lo conocen (y si no, conózcanlo porque se trata de uno de los puntos más altos de la filmografía de Woody Allen).

La segunda canción del disco, Marilyn, la Cenicienta y las mujeres, es probablemente el sumun de la composición de Charly; comienza con un fragmento de Over the rainbow de Harold Arlen compuesta para el Mago de Oz (1939) -una de las canciones más emblemáticas de la historia del cine- y dice cosas como esta:


Marilyn tomó demasiadas pastillas ayer 
la habían dejado sola, le habían mentido, 
con pollera blanca flotando en el viento 
sobre los subterráneos había nacido 
y cuando la vimos morir 
la vida nos vino a decir: 
"Esto no es un juego, nena, 
estamos atrapados" 

Marilyn es Monroe, obviamente, pero también es la salida del cine, es el maldito sopapo de realidad, es Jeff Daniels volviendo a la pantalla.

Aunque los lenguajes puedan parecer disímiles, la obra de Charly se encarga por sí sola (con un poco de análisis tras la escucha y la re escucha) de abrazar de diferentes formas un metalenguaje único y personal: el cine dentro de él mismo. De esta manera nos pasea a través de imágenes propias del mejor cine clásico; nos rodea de personajes que parecen salidos de películas de Billy Wilder o Alfred Hitchcock; nos interpela con referencias directas a la industria cinematográfica; nos ubica -junto a él- del lado del espectador hipnotizado por la fantasía hollywoodense.

Destrozando la cuarta pared a martillazos limpios, enamorándose de la fantasía o utilizándola para evadirse, Charly García es Mía Farrow en The Purple Rose of Cair.

 

Comentarios

comentarios