Cien Dadores

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Se necesitan cien dadores de yuta
la babosa financiera te ofrece escudarla.
Se necesita contención de sueño al que despierta,
urge sopapear intoxicar enfermar.
Se necesitan cien dadores de yuta,
para tu corazón es más que una oportunidad.
Joven argentino, si tienes
entre ocho y setenta y siete años y estás desocupado
te está esperando esta roca que girará detrás tuyo, cada vez más imposible de frenar.

Para vos, que estás todo el día con la guitarrita
dale que te dale: cortala con esta boludez, la paga no será mucha,
pero te vamos a dejar usar éstos juguetes;
el banco mundial, volando victorioso como una cerda sobrealimentada, te garantiza
buenos negocios en la Fuerza.
El yuta que late en tu pecho, mi amor,
está entrando con toda confianza a tu vida, relajate.
Esa droga bolche que no cuadra
con el mundo en banda que intento apuntalar,
estoy pidiéndote nada más un poquito de yuta que tengás,
no me des esta miseria, no sabés el sueldo de mierda, 12 horas poniendo el pecho, ni
un mate me puedo tomar,
la escupida coronando el pedido, la bala con mi nombre
adquiere, día a día, más presencia, me acompaña a todas partes,
me conoce más que mi propia madre. Necesitamos cien
dadores de yuta para el sistema que alimenta este rock
que le gusta a tu mamá, le gusta a les presidentes.

La gorra merodea en cada típico riff en tu guitarra, riff que sostiene el imperio,
se alimenta de la prohibición de que busques alternativas,
la cultura prefabricada de las naciones unidas para anular cualquier intento.
Gorra mimada de graciosos animalitos al espejo calibrando el talle que la gorra indica
en las páginas de moda,
graciosos animalitos posteamos "¿qué estás pensando?" pregunta la gorra "¿qué está
pasando?" y si la palabra no es la adecuada, la gorra te la corrige, si el
comportamiento no es el adecuado, la gorra bloquea tu actividad.
Graciosos animalitos gorreando a sus contactos, siguiendo escrachando bloqueando
condenando vendiéndose opinando vigilando mostrándose comprando espiando gorra
del vecino gorra de sí mismo.

Se destartala la disneylandia engordada, enfierrada y re puesta
corren Mickey, Donald, Pluto y Minie
a patear al joven con gorrita le abren
con un sonido de zapallo la cabeza a la pobreza tan amada, tan necesaria.
Te estamos enseñando a aceptar este muerto nuestro que se nos volvió cotidiano.
Cada día de a poco se nos lleva con éxito de lugar común
hacia la deformidad de la norma, para que todes vistamos placa
y riamos tirando al aire.
Se necesitan cien dadores cien perdedores en estado de gracia,
tu yuta llama a mi yuta que pide, entregate a la fiesta
radiante y moribunda,
que te espera un futuro cargado de puteadas, digo de gran porvenir.

Se le informará a la brevedad a cual escuela pública va a ir
a apretar, aún no necesitás saber qué amigos
te van a soltar la mano, cuando haga falta un perejil, desde la altura
de un mundo transa amagando esa luz que te encandila
y pide a cada momento y es tan rica;
un submarino seco a las piñas siguiéndote
por las redes cachivache te observaremos corriendo
a vendedores ambulantes y estudiantes
mientras se descascara el horror
formándose en tu rostro cada día sin poderle sostener la mirada a tus hijes.
Te lo repito una vez más y nada más:
Cien dadores de yuta, amiga, amigo, tenés que ser vos.

 

Poesía de Nicolás Silva
Diseño de Paola Mansilla

 

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