Ciudades del Deseo V – Ciudad destierro

Florida no resistirá con los años el avance de esas legiones que se incuban en los barrios-fronteras; quedará en pie, reluciendo en focos y letreros, pero más falsa que esto que se apresta a recuperar una ciudad perdida.

Radiografía de La Pampa, Ezequiel Martínez Estrada


La ciudad compartimentada se afirma sobre los cuerpos de sus habitantes. Ella estratifica, jerarquiza, divide, selecciona, y distribuye sus componentes. Y sin embargo, un exceso de vida rompe con esa lógica compartimentaría que la ciudad impone.

La ciudad expulsa a los barrios-fronteras a sus habitantes no deseados, y estos se establecen en sus calles más céntricas para visibilizarse ante los transeúntes ciegos. Un cartonero se vuelve una vida que lucha por ser en una ciudad que lo expulsó, que no acepta la existencia del desterrado. En los bordes de los compartimentos residenciales emergen las villas miseria en un grito bucólico contra la ciudad dormida. La ciudad expulsa, destierra, compartimenta, pero la vida, en su afirmación ineludible, puede más que la gran maquinaria llamada ciudad.

Los desterrados de la ciudad son también desterrados temporales, transitan las mismas calles, caminan por los mismos pasajes, pero el tiempo de la ciudad ya no es el suyo. Y sin embargo el destiempo de los desterrados irrumpe en el tiempo del cálculo de una ciudad ya amorfa. Se entrelaza con este, lo tensiona, lo vuelve complejo. Crea ciudades dentro de ciudades, revive los sueños dentro del sueño presente. Lucha, resiste, se rebela.

¡Los desterrados del tiempo no están solos! Habitantes que fueron programados para ser parte de la ciudad del cálculo habitan el destiempo. Escapan a diario de los cálculos racionales de una ciudad que quiere capturar la totalidad de sus vidas. ¿Quiénes son? Nadie lo sabe con exactitud. Al igual que los desterrados que habitan los barrios-fronteras estos también son invisibles a la ciudad del cálculo. Habitantes del éxodo vuelven a tensionar a la ciudad. Luchan por hacerse visibles.

La ciudad quiere ser una y no puede, sin embargo, ser más que una multiplicidad de ciudades. Las ciudades son deseos. Todos deseamos.

Por Alejandro Cantisani

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