Cómo conseguir chicas: la joya que no puede pasar desapercibida

Por Martín Fariseo

El disco debut de Charly García como solista es Yendo de la cama al living. Probablemente nuestros viejos hayan vivido el éxito inacabable y la energía de ese disco en carne propia. Por el momento en que sale (1982), por todo lo que pasaba en el país y por todo lo que había pasado en años anteriores, este disco marca un hito del cual es difícil olvidarse.

El contenido del disco es perfecto y hermoso, compacto y original. Virtudes reiteradas en la carrera de Charly, tanto en Sui Generis, Serú Girán, La Máquina de Hacer Pájaros como en su etapa solista. Luego de esta obra maestra, van a surgir Clics Modernos (1983), Piano Bar (1984), Tango (junto a Pedro Aznar, 1985), Parte de la Religión (1987), Cómo conseguir chicas (1989), Filosofía Barata y Zapatos de Goma (1990), entre muchos más. Destaco los años ’80 puntualmente por la seguidilla de discos cargados de canciones increíbles.

Entre todos los que nombré, Tango es el menos rememorado, quizás por tener solo 6 canciones (aunque entre ellas se encuentren Pasajera en Trance y Hablando a tu corazón como platos fuertes y conocidos por la mayoría de la gente). Pero Cómo conseguir Chicas tampoco recibe tanto crédito como debería.

Nunca supe por qué, quizás porque sale entre la publicación de Parte de la Religión y de Filosofía Barata y Zapatos de Goma, discos muy escuchados y nombrados de García. En fin, este disco se encuentra a la altura de todos los discos que sacó Charly en los ’80. En él hay 10 canciones, varias de ellas escritas tiempo antes y apartadas de proyectos anteriores.

Ella es Bailarina pertenece a la época de Serú Girán, y Shisyastawuman supuestamente venía de los años ’70, de los tiempos de La máquina de hacer Pájaros. Podemos encontrar en este álbum la canción Fanky como una de las más exitosas, y Fantasy como una canción bien conocida. No me verás en el Subte es una de las canciones más fuertes que escuché en mi vida. Es una película, es oscura, es fuerte, es imposible dejar de escucharla en tu cabeza, es a mi entender la mejor canción del disco. Tiene ese sonido característico de Charly de canciones como No te animás a despegar o Raros peinados nuevos, hasta está en Sol menor al igual que las dos anteriores, pero tiene más elaboración, tiene violines, partes más eléctricas, partes tranquilas, y todo eso en poco más de 5 minutos.

No Toquen abre el disco, prendiéndolo fuego, dejando todo bien claro en el camino hacia el Say No More de los ’90. Zoca-Cola es una preciosa canción de amor, una balada hecha para su novia de muchos años, Zoca, oriunda de Brasil. En esta canción aparece como invitado el gigante Herbert Vianna (cantante de Os Paralamas do sucesso). Anhedonia es una canción de amor también (¡el amor cambia tu sangre!), pero con un tinte más depresivo. Suicida iba a integrar Parte de la Religión, pero en este disco parece quedar perfecta, como si se hubiera hecho para él, una canción bien arriba y enérgica.

Las últimas tres canciones, Fantasy, A punto de caer y Shisyastawuman son imposibles de no cantar, especialmente ese estribillo de Fantasy:

No conozco a nadie

y todos saben de mí

pero es así, porque siempre estoy en Fantasy.

Y sí, luego de escuchar este disco, es probable que quedes en un mundo de fantasía del cual no quieras volver.  

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