Contra todos los males de este mundo

leonelli

Por Jeremías Felioga

Daiana Leonelli comienza su carrera discográfica con un disco que va directo a los bifes. No hay tiempo para vueltas y te canta sus dramas cotidianos con una naturalidad que por momentos abruma; la intimidad del disco no la logra sólo la hermosa voz -que va bien al frente y no se achica nunca- y la correcta instrumentación, sino sobre todo la capacidad de condensar en frases súper efectivas relato, humor y poesía.

No hay rastros de timidez o posturas, Todo como es no podría hacer mayor honor a su nombre. Es una verdadera carta de presentación: "Hola soy Daina y pienso esto, siento esto otro y me pasan todas estas cosas".

El desamor no suena cursi ni trillado cuando se lo arrincona contra el patetismo y la ironía. Ahí la estrategia de la cantautora es clara: ¿decir todo esto? sí, pero de la manera más genial posible.

Otro rasgo que sobresale del disco, incluso en la primer escucha, es la inocencia desde donde canta Leonelli. Hay niñez en sus palabras, dibujitos animados y juguetes; palabras inventadas y desfachatez. Pero también esa sabiduría extraña del que todavía cree en ciertas cosas. Del que se emociona con lo (aparentemente) simple y se sorprende con cosas que a veces damos por sentadas. Como si estas trece canciones estuvieran blindadas contra todos los males de este mundo.

 

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