Cosas que pasan cuando escucho Rock Bottom

Por David Olivera

Estar frente a un hecho sonoro nos transforma. Ya sea el aturdidor ruido de la ciudad, la calma de nuestra casa cuando no queda nadie más que nosotros, o ponerse a escuchar un disco. Todos estos enfrentamientos con lo sonoro nos transforman de una manera que sólo en la reflexión posterior al hecho podemos reconocer.

Cuando escuché por primera vez Rock Bottom no lo disfruté, aunque me quedé pensando en que había hecho en mí.

En estos días se vive a un nivel de estímulos semi-ahogante, y sin embargo, no nos detenemos a pensar ni por un segundo en lo que nos acaba de pasar. Este disco frena el tiempo. Lo deshace. Así, la atención se vuelve fácil.

Hay algo sensacional acerca de él. No es porque Robert Wyatt (el autor) se haya quedado inválido previo a la creación del disco y entonces los sentimiento de tristeza, soledad, desesperanza, lavidaesunamierda están "presentes" en el disco. ESO es el disco. Se representa por sí solo, porque sí, trasciende.

Cuando lo escuché por cuarta vez, lo entendí todo. Lo visualicé. Capté su significado.

No sé bien cómo, pero después de eso, esas 6 canciones eran parte de mi vida. Como si yo mismo las hubiese escrito (además) para mí.

Quizás Sea song sea una de las canciones más espirituales/cósmicas/miguelabuelísticas que existen. Prestarle atención a esta canción es el equivalente a cerrar los ojos y sólo recibir señales de todo lo que está bien.

Los otros 5 temas mejor me los guardo para mí.

 

 

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