ECOS DEL SUR – PRIMERA PARTE

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Por Elías Fernández Casella
Ilustración Ale Giusto

 

Concilio de las fronteras

Las orcas más valientes se acercaron a saludar. Rodaron en la superficie dando círculos, exponiendo las panzas lo necesario para demostrar sus votos de confianza. El cóndor estaba muy lejos de casa. Y las orcas nunca tendrían una mejor posición que esa, en los mares helados, lejos de cualquier orilla o promontorio.

Los cóndores, en cambio, llegaron en bandadas y se acumularon masivamente. Ninguno se animaba a volar demasiado bajo debido al peso del aire.

Aquél sector de los mares del sur, allí donde la plataforma continental se acercaba al océano, era a todas luces un lugar secreto.

Nadie vio a la bandada impedir el paso del sol.

Nadie oyó a la manada gritar por encima de las olas.

Salvo las partes que se citaron esa tarde. Que consolidaron su plan en los extremos del continente.

Se dice que las orcas y los cóndores no se reunieron nunca más. Pero se sabe que defendieron el este y el oeste como si se tratara de letales murallas con hambre.


Pasamos ahora los mensajes de los  oyentes, nos disculparán con esta dinámica pero la verdad que esto que estamos haciendo se puede considerar un servicio a la comunidad, y es un orgullo que AM Chasqui pueda continuar informando sobre esta ocasión tan grave e intrigante.

Buenas tardes, Ramiro. Soy Marcelo, te comento que tuvimos que cerrar el almacén esta mañana para que no se metan más chingolos. Y sabés que es muy raro porque vienen todos juntos, yo no sé si esas antenitas que tienen les dicen algo o qué, pero se portan la verdad como si estuviesen todos de acuerdo. Los negocios de la cuadra tuvieron que cerrar. Todos. Rarísimo y estamos esperando alguna señal de la gobernación. Un abrazo, saludos a todo el equipo.


El primer llanto

Cuando el cóndor entendió la realidad de la muerte, conoció al ser humano. Ya no se trataba de un reflejo repartido en la tarde por el desierto, ni un colega de violencias como el puma, la serpiente o como el águila. Cuando el cóndor entendió su reflejo entendió los planes malignos del humano.

Fue entonces que se dijeron las primeras palabras. Que los gritos de alerta ante el peligro se transformaron en variaciones de sí mismos. Los pichones berrearon con furia y temor contra el exterminio.

Ese fue el primer himno. La primera carga. El día que las aves despertaron para defender su humildad con garras y picos.


Infobae – 03 de agosto

Chubut bajo el asedio animal

Cada vez más grupos de animales salvajes o devenidos salvajes avanzan sobre la población haciendo uso de maquinarias ensambladas en el propio cuerpo. ¿Rebelión de la naturaleza o caos dirigido?


A los herederos del monte

Damiro. Mbuabaé. Cuídense de las aguas del río. Cuídense de los matorrales que estén demasiado quietos y de los que no se muevan tal como los conocen. Cuídense de todo lo que no les sea familiar.

Conózcanse con las formas del monte y con los recodos del camino. Aprendan a cambiar con ellos. Háganse amigos del pájaro aterrado y del animal rastrero que finge su muerte para no experimentarla. Aprendan a guiarse por la forma de la nube que permanece pegada a su hueco por más tiempo del habitual. Caliéntense con los colores del atardecer, reténganlos para ensillar con ellos la tibieza que los proteja de la intemperie. Abracen la cultura que los pumas llevamos impresa en el instinto.

Porque si nuestro frente cae, si una fisura se abre desde nosotros y el humano se cuela hacia nuestras familias, será el bosque quien los desconozca y nuestra amistad con él lo que nos fije a sus entrañas como un hogar.

Con cariño

Mamá.

Cacique de Bosque Pardo.


Hola, Ramiro, excelente el aporte que estás haciendo, te quiero comentar también por si no sabías que la tuya es la única radio que sigue transmitiendo en medio de todo esto. Solamente quería felicitarte. Te mando un abrazo enorme, soy Luciana Martín. Saludos.

Ramiro, desde ayer a la noche que tenemos apostados en la entrada del pueblo un montón de alpacas con pistolitas. Acá nadie se anima a salir porque… bueno, porque la gente está intimidada. La verdad que todo muy raro y estamos esperando alguna respuesta de gendarmería, la verdad que no sé.


Página 12 – 04 de agosto

Rebelión en la Patagonia

Qué ocurre con el éxodo imprevisto de habitantes australes. El misterioso relato que involucra animales armados con pistolas y dispositivos de telecomunicación. El testimonio de los evacuados.

Ramiro, Jacobo es mi nombre. Muy feo el clima que se vive acá, los chicos lloran porque no los dejamos salir y porque ven a las ovejas pastar todas juntas en círculos alrededor de las casas. La verdad que nos estamos organizando con algunos vecinos que tienen itacas por si llega a pasar algo, viste, acá nadie se quiere arriesgar, pero vamos a tener que estar prevenidos. Un abrazo.

Relatos que me dejan atónitos, como ya saben pueden mandar sus mensajes las veinticuatro horas del día. Vamos ahora a escuchar “I put a spell on you” en la hermosa versión de Nina Simone.


La Nación – 15 de agosto

Avanzan las tropas del ejército sobre la zona ocupada

En la madrugada de hoy, un batallón del ejército nacional inició la avanzada rumbo a los pastizales tomados por la fauna del lugar.


 


Carta de una líder fusilada

­A las cinco de la mañana termina todo

Y con el fin se rompen

Los árboles

Las sombras

Los ríos

El canto

Y las cascadas

Con el fin se rompe

La paz de mis verdugos

Sus armas

Sus hijos

Y la historia que dejan atrás

Conmigo se rompen

Las esperanzas de calma

La quietud de sus mandíbulas

Las noches que empiezan al cerrar los ojos

Y terminan con el sol

Con el fin (¡advierto!)

Acaban también

Los colores

Del monte que creyeron conocer

El grito de alegría

Por encontrar humo

Con olor a carne entre los bosques

Con mi fin vendrá el fin

Y allí es donde empieza el llanto

Porque un pueblo que perdió su cara

Y no tiene donde volver

Va a desgarrar hasta los bordes

La panza de sus enemigos

Para buscar lo que perdieron

A medio digerir

A las cinco de la mañana

Se rompe el mundo

Nunca más habrá otro día como hoy

Allïla Mbirabañez

Cacique de Bosque Pardo