El día que prendieron fuego Roma

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Por Diego Aguilar

No, no me estoy refiriendo a ese día en que el enfermo psicópata de Nerón incendió la ‘ciudad eterna’ para culpar a los judíos, y luego iluminar sus jardines con ellos transformados en antorchas humanas. Esta es otra historia muy distinta.

La generación X, la llamada ‘generación perdida’, cuestionada, despotricada e incomprendida como lo fue, tuvo una congregación final, el famoso concierto conocido como ‘Woodstock 99’. Como es de público conocimiento, el festival madre fue el que ocurrió en 1969, y en 1994 se realizó una segunda edición. La tercera parte de esta saga se completó en la ciudad de Rome, estado de Nueva York los días 23, 24 y 25 de julio del último año del siglo XX.

En una ex base aérea construida por la derecha estadounidense (así de irónico), se reunió la clase media y blanca para supuestamente celebrar los 30 años del festival original y reivindicar los ideales ya lejanos de aquella década de libertad sexual y cambios paradigmáticos. Pero los tiempos cambiaron desde entonces y en el año 1999 los intereses de los jóvenes eran otros. Tan solo unos meses antes, en abril, un suceso había dejado perpleja a toda la sociedad norteamericana: la masacre de Columbine, un símbolo de los tiempos que corrían. La tensa relación de Occidente y Oriente tenía en vilo al mundo, la escandalosa administración Clinton molestaba al ciudadano común, sumado todo esto a la conservadora población (en su mayoría del sur) que arremetía constantemente con los valores del pasado iniciando una suerte de guerra “moral” en toda la población. Los adolescentes y jóvenes optaban por el conformismo, el hedonismo y el nulo compromiso en cuestiones sociales. Este concierto reflejó toda esa amalgama de sentimientos y el resultado fue el que se vio. Existe una pequeña referencia al evento en el capítulo 21 de la onceava temporada de Los Simpsons, It's A Mad, Mad, Mad, Mad Marge, -estrenado el 14 de mayo de 2000-, donde Otto conoce a Becky en un accidentado encuentro entre el fuego y el caos. Woodstock 99 es tristemente celebre por la enorme violencia en el final del festival, los abusos sexuales, los incendios y los saqueos.

 

“Woodstock Festival City”

Como se sabe, la idea original de 1969 del Festival de Woodstock fue recaudar algún dinero para construir un pequeño estudio de grabación. Pero en el 99 las premisas económicas de rentabilidad tenían otro techo. Woodstock 99 tenía su propia Mastercard, tenía colocado estratégicamente cajeros automáticos y tiendas donde podías tatuarte, pintarte, hacerte piercings, comprar remeras, cds, souvenirs, sanguches, pretzel, panchos, etc. La organización interna era el de una verdadera ciudad. Tenías a disposición bondis que unían un escenario con el otro en cuestión de minutos. La capacidad en vatios era para una población de 200.000 personas. Una carpa hospital equipado con 2000 médicos y 3500 miembros de seguridad se encargaban del bienestar de la gente. Las drogas no faltaron obviamente y según informes, el special K (medicamento para contrarrestar diversas sobredosis) se había agotado el sábado por la tarde.

Una curiosidad de Woodstock 99 es que tuvo su propio festival de cine (o al menos así lo publicitaron). Si no querías ir a las raves nocturnas de música electrónica, había una sala montada dedicada al séptimo arte donde se proyectaron clásicos como Blue Velvet, Basquiat, Dazed and Confused, Sid & Nancy, Quadrophenia, Pulp Fiction, Phanton of the Paradise, Tommy, The Rocky Horror Picture Show, Nashville, Repo Man, Trainspotting, el documental Woodstock, entre muchos otros.

Al momento de organizar el multitudinario evento se habían esgrimido artistas como Aerosmith, Marilyn Manson, Sugar Ray, Foo Fighters, The Smashing Pumpkins, Jeff Beck, el reverendo Al Green y hasta una aberrante formación de los Guns N’ Roses.  Pero con ninguna se llegó a un acuerdo. Parece que a Michael Lang, el histórico organizador, le fascinaron las grupos híbridos de hard rock y hip hop porque abundaron en el festival. La realidad es que hubo para todos los gustos: heavy metal, punk, rap, funk, nu metal, pop, rock alternativo, electrónica, soul y hasta música country.

El sueño se acaba para siempre

A lo largo de los 3 días se pudieron ver pesos pesados para un variado público, además de artistas más o menos conocidos y los emergentes. Para estos últimos había una carpa especial (donde por la noche se llevaban a cabo las raves). La banda inglesa Muse fue parte del escenario de artistas emergentes y hasta sorpresivamente el gran John Entwistle fue invitado a tocar en este mismo lugar.

Mediodía del viernes. El sol pega fuerte en Rome y de pronto tenemos a James Brown inaugurando oficialmente la ceremonia (en el escenario central) con su soul mitológico; Jamiroquai sale a dar cátedra con su jazz ácido y así conforme pasa la tarde desfilan los aburridos Live, la one hit wonder (para ser generoso) Sheryl Crow, el rapero noventero DMX y llegan los 3 platos fuertes de la jornada: el mejor The Offspring sale a romper cráneos con su pop-punk, con hits mundiales como Pretty Fly (For a White Guy) o Self Esteen. Luego de Korn, Bush protagoniza un excelente show como cierre para su consagración. En el escenario alternativo, diferentes 4 de copas realizan sus presentaciones: Oleader, moe., Lit, The Roots entre muchos otros. Moby ofició de DJ para la rave nocturna.

El sábado la cosa estuvo mas agitada con las actuaciones de Limp Bizkit y Rage Against the Machine estos últimos quienes incendiaron la bandera de Estados Unidos desatando la locura en el festival. Es que la banda liderada por Zack de la Rocha ya había advertido que iban a dar la nota contra el imperialismo y nada mejor que en esta oportunidad. ¡Que bien sonaron las canciones de su The Battle of Los Angeles! Pero lo verdaderamente atroz fue cuando se registraron 7 casos de abuso sexual durante la actuación de los de Fred Durst, sin contar el quilombo que fue todo el show en su totalidad. Kid Rock con su curso acelerado de la palabra ‘fuck’ y Metallica aportaron su granito en cuanto al rock pesado, aunque Alanis Morissette y su show en estado lisérgico junto con el rock blanco de la Dave Matthews Band habían calmado la tarde. En el escenario alternativo Ice Cube, los latinos Los Lobos y Mickey Hart deleitaron al público del otro extremo. Finalmente, The Chemical Brothers y Fatboy Slim apretaron botones para las sesiones de música electrónica que iban hasta bien entrada la madrugada.

Sin dudas, los Red Hot Chili Peppers eran los más esperados del domingo. Se trataba de la banda más importante del globo terráqueo en cuanto a críticas y ventas. Pero antes, Willie Nelson y Elvis Costello relajaron al público que estaba más calmado. Jewel le puso la cuota country pop (what?) a la tarde, pasó Brian Setzer con su Orquesta, Creed y llegaron los de California: Flea totalmente desnudo y un Frusciante brillante (acertada rima) dieron uno de los mejores actos de todo el recital. Mientras tanto Megadeth hacía lo suyo en el otro escenario. Lamentablemente los incendios arruinaron el espectáculo y cortaron el directo 40 minutos antes. Pasada las 10:30 de la noche, los organizadores ya habían saludado a los asistentes desde el escenario principal y durante varias horas se registraron asaltos a puestos de comida, 6 importantes focos de fuego, corridas y combates contra la policía que se cobró varios heridos y detenidos. Anthony Kiedis ya se había sorprendido del ambiente caótico del festival antes de finalizar su actuación. “Holy shit, It’s like Apocalypse Now out there!”, dijo justo antes de pedir que hagan camino para los camiones de bomberos. Encima los creadores de Californication cerraron su set con el clásico Fire de Jimi Hendrix. Eso tuvo menos gracia que las películas de Happy Madison.

A la mañana siguiente el predio era un auténtico basural, con los escenarios cayéndose a pedazos y algún que otro auto aún echando humo. Los tabloides dedicaron largas líneas para hablar de lo sucedido en Rome y no precisamente bien. Al menos 10 estados ya se habían pronunciado rápidamente en contra de organizar algún Woodstock futuro en 5 años. El sueño comenzaba a acabarse. Cuentan las malas lenguas que allegados al presidente Clinton llamaron para “retar” a Michael Lang. La realidad es que ya pasaron 18 años y ni siquiera se piensa en llevar a cabo una nuevo festival con ese nombre que en este caso tendría como protagonistas a los milenials y los primeros miembros de la generación Z. Pensándolo bien, ojala nunca suceda.

 

10 momentos memorables de Woodstock 99

Kid Rock y la lluvia de botellas: cuando la estrella Joe C y Kid Rock se unieron en el escenario la locura se había desatado aun más en el enérgico show del cantante de Michigan. Antes de abandonar el escenario pidió al público que arrojen cada botella de plástico transformando el escenario en un basural de reciclaje para luego despedirlos con un Váyanse al carajo hijos de puta”.
Guy Cohen en la actuación de The Offspring: en el medio de aquel hit pop punk Pretty Fly (For a white guy) apareció de la nada ese personaje red neck del videoclip (protagonizado por el actor Guy Cohen) llevándose la ovación cuando se puso a bailar ridículamente como en el video.
Wyclef Jean prende fuego la guitarra: si, el mismo de Hips don’t lie también pasó por Woodstock 99 y realizó un lindo homenaje a Jimi Hendrix para luego cagarla con covers de Queen y Janis Joplin. Eso también se recuerda pero dan ganas de vomitar.
Rage Against the Machine quema la bandera: La banda de Tom Morello ya tenía un prontuario bastante extenso en esto de realizar actos de protesta como quemar la (sagrada) bandera de los gringos. Tim Commenford se encargó de echarle alcohol a la tela que estaba sobre un amplificador provocando la angustia nacional.
Dexter Holland golpea a los Backstreet Boys: en nuestro tiempo se bardea a Justin Bieber u otros iconos del pop actual, pero en el 99 la costumbre rockera era agarrársela con los Backstreet Boys. El líder de The Offspring no tuvo mejor idea que parar muñecos inflables de cada uno de los ‘chicos de la calle de atrás’ y derribarlos con un bate de beisbol para el delirio del público.
Bush emociona con Glycerine: todos estamos de acuerdo en que el show de Bush los consagró para siempre en los Estados Unidos (porque acá no los conoce nadie), donde tuvieron mucho éxito a mediados de los 90. Pero sin dudas la emotividad llegó a su punto máximo cuando Gavin Rossdale únicamente con guitarra en mano, ejecuta uno de sus mayores clásicos. Piel de gallina.
Flea y el fuego: mediante el sistema payperview de HBO, un importante segmento de la población estadounidense estaba siguiendo en vivo el evento. Pero a la hora del show de los Red Hot Chili Peppers el escandalo fue doble; Flea se paseaba en el escenario desnudo como si nada con millones de espectadores observándolo mientras el director de cámara intercalaba imágenes del fuego y como iba aumentando. Imagínense el colapso si esto hubiera pasado en tiempos de Twitter.
Robbie Krieger junto a Creed: el legendario guitarrista de The Doors es llamado por el cantante de Creed para realizar dos clásicos de la banda liderada por Jim Morrison. Uno de los grandes momentos del domingo previo a la hecatombe con Roadhouse Blues y Riders on the Storm, dos temazos bien hechos.
DMX y las 200.000 X al aire: uno de los artistas más esperados era DMX. Muchos discuten quién fue el mejor rapero de la historia y este muchacho nacido en Baltimore, Maryland es nombrado con ese gran titulo. La cuestión es que miles de blancos que se sabían los estribillos, disfrutaron al ritmo de los hits en una de las grandes actuaciones del festival.
The Godfather of Soul abre Woodstock 99: como no podía ser de otra forma, James Brown, muy querido por el estadounidense promedio, abrió con excelencia musical (la banda sonó como nadie) y éxitos de todas las épocas, deleitando a todo el publico, presente y por TV, con sus característicos pasos. Comienzo a todo color y baile.

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