El informe de Brodie


Por Martín Fariseo

Es una obviedad decir que en materia de relatos de ficción, Borges es palabra sagrada. A pesar de su (a mi gusto) horrible posición política, es imposible no admirar su claridad expositiva, su perfecta redacción. La forma de finalizar sus cuentos es simplemente sublime, única. Uno sabe, al leerlo, que al terminar un relato, nos vamos a encontrar con las palabras perfectas, a modo de cierre de telón. Uno cuando lo lee se lo imagina en una biblioteca enorme, en una casa lujosa, con servidumbre y vajillas de plata. No creo que sea desacertado este prejuicio. Borges pertenece a una clase social perfectamente definida y eso se nota; la preparación y erudición del escritor demuestran la formación de excelencia que tuvo.

En sus relatos se pueden vislumbrar algunas opiniones que él tenía sobre los gauchos y malevos de los que tanto escribía. No obstante, su capacidad es inigualable, los tópicos que trata en su obra, algunos muy complejos y abstractos, son definidos y objetivados con excelencia.

El Informe de Brodie (1970), es un libro que reúne cuentos. Podría decirse que la constante en este libro tiene que ver con las actitudes que toman determinadas personas en determinadas circunstancias; La cobardía, la valentía, la moral, las costumbres. Historias de guachos, de tipos malevos, recuerdos de una Argentina, y más puntualmente, un Buenos Aires que nos es desconocido. Duelos de puñales, mujeres sumisas, los viejos almacenes que juntaban a todos los machos de los barrios.

El año en que se publica este libro corresponde a los tiempos de madurez de Borges, siendo un escritor conocido ya mundialmente y respetado por el ambiente literario. Esto queda demostrado en la simpleza con la que describe los hechos. Justamente, el cuento homónimo es la joya del libro. Por su rareza y su particularidad, por lo creativo que es el relato. En general, las narraciones restantes siguen la línea clásica de Jorge Luis, con las típicas historias de guachos y arrabaleros. De estos, el más destacado, por mucho, es El evangelio según Marcos.

Vamos a ver en las restantes historias muchos duelos, algunos tácitos, casi inconscientes; otros directos, frontales y violentos pero que dentro suyo esconden una metáfora y una observación muy profunda: hasta llegaremos a encontrar un duelo dialéctico.

Introducirse a la lectura de los grandes autores, profundizar en ellas, nos da la fantástica oportunidad de comenzar a indagar en los más grandes misterios que esconde nuestro milenario mundo y, más aún, nuestra especie. Quizás de esa forma podamos desentrañar nuestras más profundas dudas. Aunque, no es necesario volverse un ser totalmente complejo e intrincado, porque, como dice el propio Borges a través de uno de sus personajes: “He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola”.

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