El Juguete Rabioso: la vida del adolescente clase baja

Por Melisa Olivera

Es importante que en algún momento de nuestras vidas leamos a Roberto Arlt. ¿Por qué? Por la manera en que fue capaz de describir la realidad que veía día a día, tan fiel, tan cruda y tan poética. Porque a pesar de las frustraciones, la miseria y la pobreza por la que pasa Silvio Astier, el protagonista de El Juguete Rabioso (1926), él piensa que la vida es linda.

La novela nos relata la historia de este joven desde que tiene 14 años, quien se dedica a elaborar pequeños robos en su barrio junto con dos chicos más. Funda con ellos el “Club de los Caballeros de la Media Noche”, que se disuelve cuando en un robo a la biblioteca ocurre un incidente con la policía. Luego la historia va desarrollándose a lo largo de los años de la vida de Silvio; podemos observar la humillación y miseria en la que vive mientras trabaja en una librería donde es explotado para mantener su casa, y que intenta fallidamente incendiar. Entra a la Escuela Militar de Aviación, donde lo rechazan de una manera “halagadora”, diciéndole que no necesitaban personas inteligentes, si no brutos para trabajo.

Después de ese fracaso, planea irse a Europa consiguiendo un trabajo en un navío, donde también es rechazado. Entre tanta frustración y humillación Silvio termina comprando un revólver y fracasa en su intento de suicidarte. Ese irónico fracaso que le salva la vida le hace cambiar su forma de mirar el mundo.

Es que a veces el fracaso es tan persistente que de alguna manera, nos salva de caer en el destino equivocado. A pesar de todos los inconvenientes que vivió el personaje, al final de la novela se nos presenta a un Silvio adulto, que sigue siendo explotado bajo el empleo de vendedor ambulante de papel, pero que ahora se resigna a aceptar, que ya es un hombre hecho y derecho, y que la vida lo ha vuelto una persona fría, capaz hasta de traicionar a alguien por sus propios intereses. Ese joven de catorce idealista y soñador ya no existe más, y decide buscar un futuro algo mejor yendo al sur del país.

¿Por qué tenemos que leer a Roberto Arlt? Porque nos cambia las perspectivas del mundo. Porque nosotros que estamos acomodados, que estamos acostumbrados a leer positivismo en la literatura argentina, vemos el otro lado de la moneda con la lectura de este autor. Porque no es para deprimirse la realidad que parece cruenta y terrible, es para entender qué podemos hacer para mejorar nuestros trayectos.

Aunque esta novela esté escrita en los años ’20, no difiere mucho del ahora; la falta de educación, la explotación del trabajo hacia los adolescentes, la humillación, las situaciones de frustración una tras otra, que tenemos que atravesar para poder llegar a la madurez, tal como le pasó a Silvio. Esta obra es lo más autobiográfico que escribió, sus años de adolescente son parecidos a los del protagonista, pero con una clara diferencia; Roberto Arlt tenía claro lo que quería hacer.

Quería ser escritor y se convirtió en uno de los escritores argentinos que más influenciaron a las siguientes generaciones de autores.

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