El maridaje entre concepto y canción más vivo que nunca. Gabo Ferro, La primera noche del fantasma.

Y sí, casi una década ganada recuperando la canción de autor con el gran Gabo Ferro.

Por Enzo Ferlauto

Primero nos desestructuró en 2005 con Canciones Que Un Hombre No Debería Cantar, regresando al fango musical luego de varios años de silencio. Luego, en 2006, llegó Todo lo sólido se desvanece en el aire, una alusión directa a Karl Marx, que aclaramos, no es el de los hermanos humoristas. El 2007 nos bendijo con una sentencia poderosa y efectiva, Mañana no debe seguir siendo esto, para que luego en 2008 nos deleite con un registro en directo, donde Gabo, solito con su guitarra, abrigando canciones tan susurradas como enérgicas, nos entregue otro concepto creado a partir de tres palabras: Amar, temer, partir. En 2009, llega Boca arriba, en 2010 se junta con Pablo Ramos, para musicalizar y cantar las poesías de este último en un álbum llamado El hambre y las ganas de comer, en 2011 aparece La aguja tras la máscara, para por fin, llegar al 2013, año en que irrumpe el esperado La primera noche del fantasma.

En este disco, sospecho que Gabo suelta definitivamente algo, para que ese fantasma, claramente vestigio de una sombra que no está pero está, comience a formar parte de su obra. Libre, cuestionador, poeta, surrealista, perfeccionista, despojado, generoso, optimista y preciso son algunos de los adjetivos que le cabrían a este universo de 13 canciones al que hoy les estoy proponiendo acercarse.

Si le restamos 10 al 13, nos queda 3. Y tres son las canciones que quiero convidarles para que se metan en este mundo si no lo conocen, o para que disfruten si ya saben de que estoy hablando.

En primer término Gabo nos afirma directamente que No te alcanza, para luego decirnos Lo Que No Se Puede Decir. Y luego, para finalizar este pequeño recorrido, encenderemos todos juntos aquella Pequeña Luz Con Tanto Ardor.

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