Energía sin materia: Cuando la muerte sorprendió a Fassbinder

FASSBINDER

Por Elías Fernández Casella

Cuando la muerte sorprendió a Fassbinder, poemario de Carina Sedevich, escritora de larga trayectoria que ha publicado ya 15 libros en Argentina y algunos también en España y Brasil, es una serie de poemas breves y potentes, como una bomba comprimida que saben a cine y saben a haiku. Están acompañados por ilustraciones de María Alicia Favot, tallerista, artista plástica premiada y poeta, quien adiciona un excelente contrapunto que, lejos de bajar el sentido al papel, dialoga con la ambigüedad del texto, como un secreto que solo ellas dos conocen.

La primera parte, titulada como el libro, nos trae una colección de escenas congeladas en el devenir del momento. Como secuencias repetibles en la memoria. O en una proyección más similar a la luz de las estrellas que llega tarde a mostrarnos vidas pasadas que a una película.

En Para la foto nos sentamos en el pasto gris nos encontramos con escenas cuasifotografiadas de un viaje. Como fotografías sacadas de contexto pero que están repletas de sentidos. Una pila de imágenes que podrías encontrarte en la calle para estudiar y analizar con la mirada de quien no estuvo ahí. La autora se reserva la historia y nos deja entrever el contenido para, una vez más, congelar la secuencia, darle primacía a los gestos, regalarnos un pedacito

Y por fin nos encontramos con Como el lecho de un río se deslava la noche, una seguidilla de ambientes, en general dolorosos, que no descuidan en ningún momento la belleza. Son climas conmovedores pero también confortables, con imágenes tan bellas que pueden estrujarte el cuello.

Los dibujos suman un factor de nostalgia potente. Dialogan a la perfección con los textos. Lejos de anclar el sentido, suman otra tangente de ambigüedad. Favot parece no haber ilustrado los poemas más dolorosos, quizá por lo indecible, quizá para no arruinar el efecto o el juego de reponer la ultima pieza presente en todo el poemario. Al fin y al cabo devela ella misma, en contratapa: “Dibujar este libro fue un intento de seguir sus latidos. La línea pura, la insinuación”. Un buen ejercicio de lectura puede ser, tal vez, dejarse llevar por lo inconcluso. No buscar más allá del momento capturado. Permitir que el juego y la imagen aprieten lo que compartimos sin saber con estos poemas.