Esto no es una entrevista sobre poemas de amor

WhatsApp Image 2019-04-03 at 12.19.47 (1)

Martina Cruz, un alma del conurbano, orgullosa de su raíz, de su familia, de sus amigas. Mujer feminista, militante, trabajadora, estudiante, poetiza, en síntesis multifacética... por todo eso y mucho más decidí entrevistarla. Y es un placer para mí invitarles a conocerla en profundidad.


Por Jazmín Felioga
Foto de Astrid Soldevilla

La primera vez que leí a Martina Cruz recuerdo que era una poesía sobre su padre. Quizás por eso me emocionó tanto. El nivel de sensibilidad y la mirada poética me partió al medio.

Empecé a buscar más material y me encontré con ella recitando un poema sobre Lucía Pérez, la fuerza en esa voz, la potencia de esas palabras que salían de esa boca como balas escupiendo rebeldía me heló la sangre.

Cuando la escuché recitar hace poco en vivo me pasó lo mismo y no pude evitar emocionarme.

LA ENTREVISTA

 ¿Cuál fue tu primer acercamiento al mundo de la poesía?

Yo pensaba que la poesía era horrible, entonces nunca le di pelota. Todo lo que me daban en clase, Neruda… esa onda. Y la primera vez que leí algo estaba de mochilera en Córdoba y encontré un libro de Pizarnik y me voló la cabeza, quedé como ¡Guau! ¡Esto puede ser poesía! Y al toque de eso, después de un evento que se había cancelado en zona sur, una obra de teatro creo, terminé en Espacio Asterisco, en Banfield. Había un slam, yo nunca había ido a uno. Me movió la cabeza que se pudiese mezclar lo performático o lo teatral con un poema, y también, a su vez, des-idealizar lo que era un poema. Esto fue más o menos por el 2016.

¿Tuviste acceso a la literatura desde chica? ¿Alguien de tu familia te influenció?

Sí. Mis viejos se conocieron en un taller literario. Siempre cuento lo mismo. La literatura era parte de lo cotidiano, ambos escriben. Y todo formaba parte de acto de amor, contarme historias. Siempre me prestaron y regalaron libros. El contar historias también lo veía en mi abuela, que era maestra y también actriz.

¿Cómo te interpela el feminismo y todo lo que está sucediendo actualmente a la hora de escribir?

Yo creo que a todes nos interpela el feminismo, incluso a los hombres les tendría que mover los pies. Me ayudó muchísimo para animarme a escribir, ver a las mujeres empoderándose. Cambió el eje. Cambia mi forma de pensar, mi forma de naturalizar. Estamos en un proceso de deconstrucción. Todes o casi todes. Por lo menos llega a incomodar, y eso está bueno. Me hizo sentir incómoda con algunas cosas mías. Escribir tiene que ver con hacerse preguntas todo el tiempo. Y el feminismo también. Eso te pone en jaque. Si no fuera así, no me interesaría. Nos está embarcando a todes, y de alguna manera generó un montón de pibas conscientes de tener una voz, un mensaje para dar. Aún sigue pasando en algunos eventos que cuando va a leer una piba, todos piensan que va a leer algo romántico o cursi.

Con respecto a eso, el año pasado sacamos una plaquetita con Bruta, que es una editorial de acá de Capital, junto a Camila Guardia, que se llama Esto no es un poema de amor. Nos unió esto, yo la conocí en el CBC de Letras y queríamos que nos sacaran del casillero, sin querer ser las poetisas que siempre lloran por desamor. Eso no puede ser todo.

 

¿Sentís que el camino académico te ayudó a la hora de escribir poesía o fue más autodidacta?

Yo creo que lo académico siempre sirve. A mí la secundaria me ayudó mucho a escribir, tuve muchos profesores muy copados, muy atentos, muy pedagógicos, que nos pedían que generemos contenido propio. Nos daban como tarea para escribir. Y eso, aunque sea molesto para algunos, está bueno. Después de eso, yo empecé a estudiar Letras y todo el mundo me dijo que iba a dejar de escribir, de manera automática. Y a mí me pasó todo lo contrario. Nunca escribí más que en ese momento, porque vivían tirándome preguntas polémicas, o libros. Si estás leyendo, también estás escribiendo. Es una traducción constante. Lo académico ayuda mucho. No sé qué es ser autodidacta en la escritura. Sí, lo estás escribiendo vos mismo y sos un entretejido de lo que estás leyendo y de lo que vivís, del contexto que te rodea. Después me sirvió dejar Letras también para escribir. El año pasado dejé de ir, pero venía chamuyando hace un montón. Metí dos materias ese año y ahí me di cuenta que me estaba haciendo ruido. También el viaje  que tenía tuvo que ver. Vivir en el conurbano tiene sus complicaciones. Todo cuesta el doble, es un esfuerzo enorme para llegar. Tiene que ver mucho la SUBE, poder tenerla cargada. Estos años de macrismo hicieron que me preocupara específicamente cómo poder llegar a los espacios. Es devastador.  El gobierno juega  a eso, a que te desgastes, que dejes de estudiar, que dejes de marchar…

Letras se fue diluyendo también porque entré a la ENERC a estudiar guión y ocupa muchas horas. Lleva una cantidad de tiempo muy grande. Está bueno porque  creo que nunca aprendí tanto como el año pasado. Escribir guiones me flashea. Me da mucha curiosidad todo a mí. No es que toda la vida quise estudiar esto. El cine me encanta, soy cinéfila. Es una plataforma increíble para contar historias. Tenés el sonido, el guión, el montaje, todas las herramientas, todo ahí. Me costó mucho. Es otro lenguaje, no es lo mismo que escribir un poema. Es algo muy Siglo XXI, nuestra forma de ver casi todo.

Observando tus publicaciones tanto en la poesía como en lo cotidiano pude ver que aparece mucho la amistad, tus amigues, ¿Qué significan para vos tanto en lo emocional como en tu obra?

Les amigues te salvan. Yo no podría imaginar nada sin su apoyo, ya sea por todas las cosas terribles que nos pasan, cada une tiene su melodrama. Sin las pibas me hubiera derrumbado. En cada momento bisagra de la vida que yo imagino, las encuentro a ellas ahí presentes. Es un compartir constante también, no sólo están para salvarte. Podés elegir construir juntes: El último poemario se lo dediqué a mis amigas, se llama Call center. Hay que poder laburar en un call center sin después hablar con las pibas de cómo la pasaste ahí. Con ellas milito, con ellas convivo, nos pasamos poemas, nos pasamos lo que hacemos. Ellas bailan, escriben, son muy intensas. Con el feminismo de por medio, estamos en un momento clave, transitando cambios muy fuertes. Nos acompañamos como podemos. Pienso más en ellas que en ellos, porque mis amigos varones no se deconstruyeron, se fueron invisibilizando de a poco. No compartís o no empatizás. Tienen que estar a la altura del contexto. A algunos les cuesta mucho esto y los vas perdiendo. Cada vez tengo más amigas mujeres. En la secundaria era de esas pibas que siempre tiene todos amigos hombres. Sororidad de por medio, te vas reencontrando con tu grupo de amigas, que tienen una manera de funcionar muy particular. Son de las que te dicen: “Si a vos te importa está bien, si a vos te duele está bien. Hablalo”. Dan el espacio necesario.

¿Cómo nace la iniciativa de crear una editorial independiente como Niño Crimen?

Niño Crimen creo que nace de la manija. Tengo una compañera de letras, Belén Saavedra, que es mi socia, mi compañera y era como: “Bueno, queremos leer autores que no están siendo editades”, creo que tuvo que ver con eso. “Quiero tener en papel a toda esta gente que me parece increíble”, y capaz eran muy unders o estaban afuera de los medios de comunicación masivos, invisibilizades, pasa un montón con pibas y pibes del conurbano. No hay chances de que se junten con editoriales. Y dijimos: “Bueno, editemos a la gente que tenemos ganas de leer. Hagamos eso, pongamos guita, hagamos fechas, consigamos una manera de sacarlo en papel. Quizás otra persona que no tiene acceso a eso llegue y los pueda leer porque está increíble lo que hacen”. Pensamos en el primer poeta que editamos que es Julián Berenguel, que es un pibe de Temperley que escribe muy increíble, nos juntamos con él y estuvo re bueno el proceso de editorial. Con él hicimos una fecha, pusimos la plaqueta, estuvo re bueno. Fue re gratificante.

Ahora en marzo sacamos el de Francisca Pérez Lence que es una piba de Avellaneda que también es compañera de lucha y militancia y tenemos como 6 autores para este año, estamos con muchas cosas, pero también es muy difícil tener una editorial por el contexto. En estas circunstancias en donde el papel sale un montón, imprimir sale un montón, todo sale un montón, es una decisión política tener una editorial autogestiva, independiente. Hoy por hoy, seguir bancando proyectos de este tipo es una decisión re fuerte. Así que bueno, entramos en crisis por momentos porque solo perdemos plata (RISAS).  Vamos a buscar mantenerlo un tiempo más.

¿Quién es Rodrigo Abal y cómo surge Agentes  del Caos?

Bueno… Rolo es… un aparato (RISAS). Lo conozco en un centro cultural porque organizábamos fechas allá en el conurbano, en Lomas. Pegamos re buena onda al toque, es  un cantautor, es increíble lo que hace, a mi me encanta. Y Agentes del Caos salió más como un chiste, es como el chiste que duró, el chiste que quedó. Nos teníamos que juntar porque yo tenía que escribir un poema para su disco, ese era el punto, nunca lo logré. Salimos de un error claramente, salimos de que no funcara, pero nos juntamos a tomar mates y le dije: “No, no pude escribir nada para esto” y simplemente le leí las cosas que había estado escribiendo para ese verano y él me mostró las canciones que había estado craneando y de repente eso sí encajaba, y sí tenía que ver, y sí había puntos de encuentros, de imágenes muy parecidas incluso, y fue como: “Ah ¡mirá!”, capaz para lo que planeamos claramente no da, pero para todo esto sí encaja y de repente ver qué onda esto, qué onda mezclarlo y al principio fue un desastre, pero encontramos una forma que por lo menos a nosotros nos hace sentir bien. Lo mostramos al mes, fue como un mes de juntarnos un montón y cagarnos de risa, y a la gente le gustaba o le parecía original, eso estaba bueno porque querían verlo. Empezamos a tocar, para mí es un mundo muy nuevo, de repente es la música que es otra cosa, otro lenguaje, y recitar adentro de un ritmo es diferente, también eso porque escribir es re individual, y tener un dúo es todo lo contrario, de repente es acompañarse, es darse el pie, es bancar fechas horribles y volver a la madrugada, y es también disfrutar fechas increíbles con artistas que amamos. Agentes me hizo conocer un montón de artistas. Un montón de músicos que me volaron la cabeza. Hace un año que lo estamos haciendo, se supone que vamos a seguir y vamos a grabar.

¿Qué es y de qué se trata El Conurban?

Queríamos hacer un documental sobre les artistas emergentes de estos últimos años en el conurbano. A partir del señor queridísimo Mauricio Macri (RISAS), de repente hubo cierto boom. Como toda trinchera, como toda defensa, salieron un montón de artistas a quejarse, a enojarse, a decir y a contar un poco lo que hacían, y salieron como muchos más centros culturales, capaz que antes había como tres o cuatro y de pronto se multiplicaron. Nos fortalecimos  en el bardo. La cultura tiene que dar un golpe, no puede mostrarse cómoda en esta secuencia, y eso lo empezamos a notar con un montón de amigues, y dijimos: “Habría que filmar algo de todo esto, que quede registro en algún lado”. Pareciera ser una constante la de venir a capital, como un constante exilio. Entonces filmémoslo, mostrémoslo. Empezamos haciendo entrevistas a cantautores.

¿Quién fue al primero que entrevistaron?

Al primero que entrevistamos fue a Boris Cerda Prémoli. Es poeta, además de cantautor, tiene una banda que se llama Jacarandaes, es increíble Boris, todo lo que hace es poético, tipo… él habla y es poético. Estuvo muy bueno que sea la primera entrevista, estábamos muy contentas.

Empezamos laburando con Luisa, que es una compañera mía que estudia audio visuales en la UNA y en un mes filmamos como treinta cantautores. Muy manijas, hicimos un motón de entrevistas y salieron cosas súper contradictorias entre las entrevistas, porque también es eso, no hay una “identidad conurbana”: es una construcción. Y también hay medios hegemónicos de comunicación dando un mensaje de “lo que tiene que ser” alguien del conurbano. Es el “vinito en la vereda”, eso es todo lo uno puede llegar a ser. Si alguien se pone un joggin está disfrazado de conurbano (RISAS). Le hicimos a todes la pregunta: “¿Qué es el conurbano?” y “¿Qué es ser un artista en el conurbano?”. Y las respuestas fueron todas diferentes, porque somos algo diferente. Es anti estereotipo el documental. Después se fue abriendo más y empezamos a subir videos de las canciones de esta gente que habíamos filmado. Se generó una plataforma audiovisual en la cual podés ver poetas y cantautorxs. La idea es ahora incluir artistas plásticxs también. Es una plataforma de visibilidad, como: “Mostremos esto. Esta gente está haciendo esto ahora, y se están haciendo estas preguntas, en este contexto, en esta situación”. No sé si busca ser más que eso, “Esto está pasando ahora y es muy cerca de tu casa.  En tu barrio, y podrías ir a verlo porque estás a diez cuadras, en vez de irte a tomarte un 160 y viajar 3 horas a capital, (que está buenísmo y no es un anti-capital esto ni ahí)”. Sino que se vean otras opciones. No sólo que tengamos que venir para acá. Estaría re bueno que vayan para allá también. El conurban tiene esa intención. Ahora somos tres, somos Luisa, Leo Lita, que es un pibe de la IDAC, y yo.  Así que andamos corriendo con dos cámaras por ahí.

Preguntas PORQUE SÍ

3 escritorxs argentinxs

Pizarnik (porque LA AMO, y porque me parece que tiene un nivel de sensibilidad  y es como mi primer referente)

Juliana Planas (artista contemporánea que está a la altura del contexto)

Juan Coronel (nuevo y original)

*extra* Malena Saito (toca una fibra intima sin caer en el golpe bajo, me parece súper interesante)

3 escritorxs internacionales.

-Cristina Peri Rossi (uruguaya que se exilió en la dictadura)

-Astrid Soldevilla (de Perú, lo que hace es bellísimo, lo mezcla con lo audio-visual)

-América Merino (de Chile, es lo más bello que leí el año pasado)

¿La poesía se puede definir?

No. No creo que se puede definir, pero puedo hacer el intento creo que es como un modo de ver las cosas, y no es “un poema” o “la poesía” como concepto, tan grande, tan enorme, tan abstracto. La poesía puede radicar en algo súper cotidiano. Creo que tiene que ver con eso: con NOMBRAR LAS COSAS.

Comentarios

comentarios