Fotografía sentimental

Fotografía de hombre tocando la guitarra

En Almagro, tomando té y comiendo chocolate en el departamento de Lula Bauer, se hablan temas como la angustia, la amistad, la política y el arte.

Entrevista: Rocío Eliges
Fotos: Lula Bauer


¿Hace cuánto te dedicás a la fotografía?

Full time, en el sentido de que ya no trabajaba de otra cosa, desde el 2007/2008. Empecé en la secundaria y nunca paré, pero más formalmente cuando renuncié a mi trabajo en un call center quise dedicarme a esto.

¿Y cómo te surgió en la secundaria agarrar la cámara? Porque no había Instagram, por ejemplo.

No (risas), esto es en el año '96, no había internet casi. Fui a un colegio de Bellas Artes, estaba en contacto con disciplinas artísticas, pero era muy mala dibujando, tenía esa angustia de la hoja en blanco, una de las profesoras me preguntó por qué no probaba con otra cosa que fuera alternativa y una compañera tenía una cámara réflex , me entusiasmé y pensé "¿por qué no probar con esto?", le pedí a mi papá que me comprara una cámara, empecé por ahí. Hice un curso básico en un colegio nocturno y desde ahí no paré.

Y para vos el fácil acceso a la tecnología y a la información que hay ahora, en cuanto a la formación, ¿juega a favor o en contra?

No, para mí juega a favor que uno tenga información accesible y que pueda valerse por sí mismo, porque hay cosas que uno puede aprender por su cuenta y hay cosas que no. Para mí no compiten y no te quita trabajo que un alumno decida ciertas cosas aprenderlas por su cuenta, me parece que es re valioso que uno tenga la avidez de querer aprender…también está buenísimo cuando alguien quiere aprender de un profesor, porque lo que le enseña es intransferible, no está en un tutorial de youtube. Después, sí, hay canales donde se desvirtúa un poco, donde todo el mundo cree que es fotógrafo, donde todo el mundo tiene acceso, y por tener acceso y saber manejar una cámara cree que…Pero después, qué se yo…Es un poco el mundo ahora, estamos a la merced de eso, uno se tiene que entregar a que eso existe y sucede y a que el tiempo sostiene o destruye. Si sos bueno y tenés espíritu y sos buscador y te interesa, eso el tiempo lo va a sostener. Si es algo que es más un capricho, el tiempo te lo va a terminar destruyendo. Entonces no me preocupan mucho ese tipo de cosas.

Sí, en eso veía que siempre hablás de lo emocional de la fotografía por sobre lo técnico…

Lo técnico se aprende, lo técnico es una instrucción, un manual, ahora, que vos estés en contacto con tus sentimientos y que puedas plasmarlos, es más difícil…Que no sé ni cómo enseñarlo, es intentar que vos conectes con eso y puedas aprenderlo sólo. Dándote algún tipo de conducción, ¿no?, no es que no sé cómo enseñarlo, intento aprender a enseñarte cómo hacer para conectar con eso, me puede salir bien o mal, pero la intención está puesta en eso.

Y, por ejemplo, cuando te parás frente a una persona para retratarla, ¿qué te pasa?, ¿cuáles son las emociones que enfrentás al momento de tener que sacarle una foto?

Depende la persona, la situación, cómo esté yo, depende de un montón de cosas. Eso va variando de acuerdo a mi estado emocional en el momento, de acuerdo a qué es lo que estoy retratando, si paso más desapercibida, si no paso tan desapercibida…son un montón de sensaciones que están todas juntas, a veces las entendés después, estás medio entumecida y cuando ves el material aflojás y conectás con algo que por ahí en el momento lo percibías pero no te dabas cuenta. Para mí está buenísimo saber atravesar todo, y uno va cambiando eso todo el tiempo. Siempre me agarra mucha tristeza, es la sensación que me queda, ¿no? la tristeza. 

Entonces qué loco querer seguir, ¿no?

Y, es una aventura, sí. Creo que el ser humano tiene un dejo de tristeza frente a las cosas. Frente al pasado, los recuerdos, frente al amor. Siempre hay un dejo de tristeza que hace que no sea malo, que sea una tristeza soportable, una cuestión del recuerdo y del detenerse en algo. Uno quiere seguir porque no puede hacer otra cosa, no sé si es tan racional. Tiene que ver más con estar en una situación y estar con la cámara y sabés que no podés hacer otra cosa más que una foto, entonces no te preguntás tanto qué es lo que te hace seguir.

Y en eso, ¿solés preferir retratar gente que conocés o gente que te parece curiosa? ¿por dónde va más?

Estoy acostumbrada a hacer fotos a la gente que quiero. Sí me pasa que a veces hay personas que me generan atracción, pasa más por una cuestión energética donde no las conozco pero hay algo que me atrae y no entiendo bien por qué. Me intriga saber cómo sería esa persona fotografiada.

Lula Bauer

Y en cuanto a la espontaneidad, ¿te parece una virtud y tratás de captar momentos específicos o preferís que la persona pose y sea consciente de que está siendo retratada?

Creo que la espontaneidad no existe y que uno posa siempre, lo que pasa es que hay grados de posturas. Una persona con una cámara tensiona el ambiente por más que esté lejos, por más que no intervenga…la espontaneidad existe sólo cuando estamos solos y no hay alguien que nos mira, entonces tenemos libertad de hacer lo que queremos y no tenemos un registro de nuestro cuerpo porque nadie nos está mirando. Me gusta pensar en postura, más que en pose. La postura es cómo se para el otro ante un fotógrafo, ¿cómo me paro?. Por supuesto que voy a estar duro y tensionado y no va a ser espontáneo. El fotógrafo no puede ser espontáneo porque él tiene que tomar una decisión, pero el otro también tiene que tomar una decisión de cómo pararse, entonces por eso creo que la espontaneidad no existe en este contexto.

¿Y cómo es que arrancás con la “fotografía musical” en el ambiente del under, el arte de tapa?

Eso fue con lo primero que arranqué. Siempre me gustó la música entonces fue natural que empezara por ese lado. Empecé haciendo fotos de conciertos, eso hizo que me hiciera amiga de los músicos, que creciera con ellos, que ellos vieran en mí cierta confianza. Dejé, después, de hacer fotos de conciertos, porque me aburrí, y ahí empecé a hacer discos, y quizás es la única conexión que tengo con la música ahora. Lo que pasa es que, justamente, casi todos mis amigos son músicos, entonces aunque esté haciendo retratos, estoy haciendo retratos de músicos. Para mí son mis amigos, pero para los demás son músicos, y es muy flashero para mí ver esa diferencia.

Y con lo que es el arte de tapa, que ya de por sí es algo medio perdido, ¿cómo puede evolucionar?¿Ves que se pueda mantener como una disciplina, habrá que pasarlo a lo digital, junto a los cds?

Yo no tengo muy claro cómo se va a desarrollar el futuro del disco. Sé que hay gente que lo va a seguir haciendo porque tiene mucho amor por lo que hace, entonces creo que nunca va a perder su importancia. Los costos hacen que gran parte no considere hacer discos físicos, pero yo tengo fé de que va a seguir existiendo.

Y me acuerdo que en un momento habías dicho que ibas a abandonar la cámara digital y a centrarte en la analógica, ¿lo mantuviste?

Si, no tengo digital.

¿Por qué?

Para mí la diferencia entre la digital y la analógica tiene que ver con el proceso, la digital todo el tiempo me muestra el resultado en el momento. Me agobia y termino haciendo más fotos de las que quiero hacer. Cartier Bresson decía que hacer muchas fotos es como comer de más, entonces la foto que esperás puede estar entre una y otra, y no la sacaste porque sacaste la anterior y la posterior. Y la verdad que para el tipo de foto que yo quería hacer, la analógica me permitía conectar más con lo que pasaba delante de la cámara y no con lo que pasaba atrás. Más allá que sienta que lo analógico tiene otra presencia, que hay texturas, que hay un material que existe, que está el grano y que uno puede contar con el error, en lo digital no hay error o se arregla muy fácilmente, en lo analógico, al no ver lo que estás haciendo, el error es el error, y está, y es una foto que no sirve, y me gusta trabajar con esa incertidumbre, con no saber qué es lo que va a pasar con el rollo.

Con una cuota de azar

Sí, el porcentaje de azar va achicándose a medida que vas teniendo mejor dominio de la técnica, cuando vas conociendo más a tu cámara, cuando percibís las luces o el sol y más o menos, estimás cómo va a salir la foto, pero siempre va a haber un márgen en el cual no tenés control, y siempre es una decepción o una sorpresa.

Y ahora que estás escribiendo un libro también, ¿en qué rol, en este momento puntual, estás más cómoda?

En el de escritora, docente, fotógrafa…Qué pregunta…No me considero escritora, considero que escribo porque tengo una necesidad de expresar algo que tiene que ver con lo que hago. Me gusta poder expresar eso que me pasa en otro formato que no sea solo la fotografía. Sí siento que la fotografía tiene una incidencia frente a la vida del fotógrafo muy fuerte. Pasé de hacer 200 rollos por año a hacer 30 por año, entonces hay que lidiar con esa meseta donde uno por ahí va encontrando que no hace fotos todo el tiempo, donde uno se pregunta todo el tiempo si realmente quiere ser fotógrafo, si eso es un período y se termina, es una gran inseguridad para mí ser fotógrafa. Tiene que ver también con dónde uno tiene la libido, yo no puedo sentarme a escribir un libro si estoy haciendo 200 rollos por año, entonces estoy tratando de equiparar esas dos cuestiones donde bueno, este año no estoy haciendo muchas fotos y lo asumo y me parece que está bien que eso sea así, ¿dónde puedo capitalizar mi pulsión creativa? hace 2 o 3 años que vengo escribiendo un libro así, de a ratitos, me busque un tutor y termino de completar eso que empecé cuando la pulsión fotográfica no estaba en primer lugar.

Siempre veo que estás muy metida en lo social y lo político, como por ejemplo con la creación de BAMUSICA ¿cómo ves que la fotografía, siendo algo tan individual y solitario, puede vincularse con lo colectivo?

Todo se puede conectar con lo colectivo, depende de cada uno tomar esa responsabilidad y asumir que uno es un ser artístico y es un ser político. Para mí van de la mano, uno no puede ser una cosa partida, uno es uno entero donde ya solo el hecho de ser un ciudadano que va y consume en el supermercado, y vota, y tiene una opinión con respecto a una situación del vecino o del maestro o del colectivero, es una postura política. Lo que pasa es que quizás el artista de ahora está como muy focalizado en su parte artística y no entiende que también hay que desarrollar una construcción socio-política. Tiene que ver también con mi construcción desde la secundaria, mi familia siempre fue militante, entonces eso me lleva a tener cierto tipo de educación de una actividad política importante. Mi actividad y experiencia me construyó con cierto tipo de estructura política que siento que modifica, que transforma, hicimos un montón de cosas con respecto a la música y a la política en la capital donde estoy muy orgullosa de haber sido parte. Lo que pasa es que, bueno, eso no se lo podés pedir a todo el mundo porque no todo el mundo tiene esa estructura.

¿Hay obras de otras disciplinas que te disparen cosas similares a las que te dispara la fotografía?

Sí, todo el tiempo. Es más yo creo que me inspiro y me sensibilizo más con cosas que no tienen que ver con la fotografía. La poesía, soy lectora obsesiva de poesía me compro libros y libros, y siento que eso me sensibiliza más. La foto la tengo demasiado incorporada entonces para ver algo que me emocione...Me volví dura a eso, y también el hecho de trabajar con alumnos y ver mucho material en algún punto me vuelve fría y objetiva, me cuesta. En cambio siento que en otras disciplinas encuentro una sensibilidad mucho más cercana. La literatura me encanta, leo un montón, y me encanta ir al cine.

Y por último, cinco personas del mundo y de cualquier momento que soñarías con retratar.

La verdad es que no tengo. Si me preguntás a quién quisiera fotografiar te diría “a mis amigos para siempre” o “a los hijos de mis amigos”. No me interesa sacarle fotos a alguien que no conozco, con el cual no voy a tener ningún tipo de vínculo, prefiero sacarle fotos a las personas que quiero hasta que me muera, ese es mi sueño.

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