Guía para no entender Twin Peaks. Acerca del espectador como detective

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Por Melisa Olivera

Este artículo no pretende ser ni una reseña, ni una crítica, ni mucho menos. Es simplemente una especie de ensayo o en particular, una especie de carta a una serie televisiva (tal como Homero Simpson le escribe a Duro de matar) que no ha dejado indiferente a quien la haya mirado. Y a la que ni siquiera podría llamar serie televisiva como a cualquier otra que me haya sentado a ver.

Twin Peaks es más que todo eso. Es una serie, una película, una historia que sucede en un continuo devenir del tiempo y que a la vez, en su diégesis, tiene un flujo temporal turbulento e indescriptible. Pero es, sobre todas las cosas, un universo en el que los sucesos tienen siempre una razón de ser, aunque no sepamos cual. Donde nada está librado al azar aunque los eventos que vemos pasar nos parezcan incoherentes o inconexos. Y donde aquello que nos trata de transmitir en múltiples capas de sentido, sigue funcionando en nuestro contexto, ya que muchos de los problemas que se revelan en su trama siguen siendo los problemas que nos preocupan hoy en día.

Es por todo esto y más, que recomiendo que no lean este artículo si es que no vieron la serie. Esta vez, no necesariamente por spoilers, sino porque está dirigido a aquellxs que la hayan visto.

Introducción

Qué buen café tiene Picos Gemelos. Y qué buen pastel de cereza.

 “¡Qué profundo! No tengo la menor idea de qué pasa”. Así describe Homero Simpson el programa, cuando mira al Gigante bailar con un caballo blanco debajo de un semáforo. Y el nivel paródico de Los Simpsons como de costumbre, es brillante al punto en que esa podría haber sido tranquilamente una escena de la serie en cuestión. Pero Los Simpsons no es de lo que estoy hablando aquí. Lo traigo a colación porque lo que exclama Homero cuando ve el programa, no es otra que la misma sensación que yo (y quizás muchxs televidentes) sintieron cuando terminaron de ver la tercera temporada de Twin Peaks. Y que también sentí cuando terminó la segunda temporada, y probablemente al terminar la película. ¿Qué de todo lo que sucede nos deja con esa sensación? ¿Y por qué disfrutamos, como Homero, de esa misma sensación de incertidumbre?

La trama

La historia del asesinato de Laura Palmer no es la historia de un asesinato cualquiera. Se trata de un misterio a resolver, y es para ello que aparece nuestro protagonista, el perfecto agente especial del FBI Dale Cooper. Y sin embargo ¿Es realmente Cooper el protagonista? Quizás, si lo pensamos de otra forma, la protagonista es una especie de sujeto tácito: es Laura viviendo a través de los testimonios de quienes la conocían, de la conmoción que causa en su pueblo cuando se descubre su lamentable desenlace de vida. Y esta es una cuestión que me gustaría destacar. Podríamos, bajo una lente feminista, decir que el asesinato de Laura fue un femicidio. Y también, podríamos decir que pese a que vamos descubriendo que su vida siempre estuvo rodeada de oscuridad y gente turbia, jamás se pone en cuestión el estatus de víctima de su persona, como mujer. Todo el mundo lamenta la pérdida de una niña que tenía mucho por vivir, que significaba algo para cada uno de los habitantes de este pequeño pueblo.

Volvamos a la idea de que Cooper es el protagonista de la serie. Para poder resolver un caso tan grave como es el de Laura Palmer, se necesita una persona con el suficiente razonamiento como para pensar con la lógica, pero también con la suficiente intuición y sensibilidad que sólo Cooper posee. Este personaje ocupa el lugar de un héroe ideal, que entiende la situación como una pérdida enorme y una contraparte de la enorme oscuridad que acecha al mundo.

Para mí Twin Peaks es una telenovela en la que conviven el policial y también, la comedia. Esto no es algo que piense yo sola; está bastante explícito en cualquier lugar en el que googlees un poco para saber qué demonios quiere decirnos la serie. Enmarcada en esta mescolanza de géneros televisivos, no es más que la historia del bien versus el mal, y de lo conflictivo que es esta disputa. Porque lo veo de una forma en la que las representaciones del bien y el mal a veces son algo caricaturescas (Bob e incluso el mismo Cooper), podemos ver como cada vez más ese límite se desdibuja, y como conviven el bien y el mal en una sola persona. La existencia de los doppelganger apunta a ello. Siempre hay una contraparte mala a la buena y viceversa, en cada uno de los personajes y en cada uno de los lugares que existen en esta historia.

En conclusión, hay tres ideas que yo rescato principalmente del desarrollo de la serie: la idea de comunidad, puesto que la serie es Twin Peaks, transcurre en Twin Peaks y se llama así porque al fin y al cabo, es la historia del pueblo lo que nos cuenta; por otro lado, la humanización de una víctima en una sociedad donde la violencia y el linchamiento son el pan de cada día y donde las personas son cada vez menos sensibles al espectáculo que hacen los medios de ello; y por último, la esperanza de que el bien pueda, por unos momentos, triunfar sobre el mal en alguna medida.


La estética

Si aceptamos que la historia de Twin Peaks es sobre la lucha del bien contra el mal, ¿Qué tiene de diferente o de complicada esta serie del resto de los productos televisivos que vemos a diario?

Desde mi visionado, lo particular y lo que hace genial esta serie es la capacidad que tienen sus creadores de contar una historia a través de los recursos audiovisuales. Y es entonces que muchísimas veces nos encontramos que la banda sonora (y esto es, todo aquello que suene) y el diseño artístico en las escenografías, nos dan muchísimas pistas de lo que está sucediendo. En particular, dado a que me dedico más a la música, no puedo dejar pasar las hermosas piezas musicales creadas para la serie, las cuales están siempre asociadas a algún personaje e incluso, al pueblo mismo. Y que muchas veces juegan con lo diegético y lo extradiegético, pues a veces interpretamos que la música está en el universo de la serie y a veces, es sólo una música añadida para acompañar lo que sucede en la misma. El límite entre el adentro y el afuera de la diégesis es difuso y es también una de las cosas que la hacen tan enigmática.

Esto también es interpretable de esa manera en la tercera temporada, en cuanto lxs invitadxs especiales en casi todos los capítulos son nada más y nada menos que artistas musicales reconocidxs y reales. Y no es casualidad que uno de los capítulos más enigmáticos y más difíciles de tragar tenga la presencia de Nine Inch Nails.

Lo que más me sorprende agradablemente, es esta capacidad de contar una historia sin pecar de exceso de diálogo. En este sentido, las pistas auditivas, visuales y simbólicas son una parte importantísima de la historia y a las que hay que prestar atención.

 Conclusiones (o algo así)

Hay muchas interpretaciones acerca del “verdadero” significado de la serie, y la realidad es que si unx quiere internarse en estas múltiples capas de sentido a las que me refería al principio, debería reverla, porque muchos de los misterios se entienden en retrospectiva. Hay muchxs que afirman que hay una sola manera de interpretarla; hay una que es la que más pistas deja la serie, pero, aunque Lynch afirme que esto es así, el espectador no deja de tener agencia sobre el significado de lo que consume. Y es allí donde se desencadena una larga discusión que ha tenido a teóricos y filósofos discutiendo durante años, y que podríamos dejar para otro momento.

En mi caso, prefiero pensar que quizás no sea necesario entender todo lo que vimos. Quizás, este universo creado por Lynch y Frost simplemente nos recuerda que como seres humanos somos finitos, una especie de sublime en el que no podemos abarcar todo con las categorías que conocemos, y donde el inconsciente y la intuición juegan un papel importante. Es toda una experiencia estética en el sentido de que nos libra a la imaginación y el entendimiento en un juego, en el que finalmente entendemos que el propósito de la serie es, tratar de develar un misterio. Pero encontramos el regocijo allí, en la constante formulación de hipótesis, en ponerse en la piel de un detective, no en la propia resolución de los misterios que aparecen. Es un perfecto entrenamiento para la conjetura, para salirse de los consumos que solo nos piden apenas un poco de atención.  Que un producto de la industria cultural nos deje días, meses y años pensando es algo muy poco común. Es en este sentido, que podemos calificar a Twin Peaks como una verdadera obra de arte.

Por lo que finalizo esta especie de ensayo preguntándome, y preguntándoles a ustedes: ¿Qué es lo que nos cautiva tanto de Twin Peaks, y qué es lo que aprendimos de ella, si es que aprendimos algo? ¿Seguirá acompañándonos el resto de nuestras vidas, como un misterio sin resolver? Lo dejo a sus criterios.