Hasta el cielo con (S.) Amor

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Un Piano triste y voces que alternan dulzura y muerte son la banda sonora de Hasta el cielo, el hermoso video-canción que animó Tinta Peluda sobre la internación de Sebastián Amor. Es el primer adelanto de su nuevo disco y fiel reflejo de la libertad artística de Chori Pepas; y digo artística y no musical, porque se trata de un proyecto que no solo le escapa a los géneros musicales sino también a los lenguajes artísticos.


Por Jeremías Felioga
Ilustraciones por Tinta Peluda

 

Antes de entrar en cualquier cuestión musical, ¿Cómo estás de salud? ¿Querés contar un poco la situación?

Estoy mejor de salud, aun no de alta pero me siento mucho mejor. Me cuidaron mucho en el hospital de agudos de Haedo. Se ocupan por lo humano más allá de un nivel profesional. Es para repensar el rol de lo público, ante una emergencia hasta un millonario termina acudiendo al lugar más cercano. Hay una resistencia del sector público ante la desidia y la privatización que conmueve.

Fue durísimo pasar por eso. Vi mucha gente morirse adelante mío. En mi pasillo varios morían y se veía como se lo decían a los familiares. Justo estaba arrancando la pandemia, hoy en día debe ser terrible ese sector del hospital

 

Me dijiste que fue como renacer. ¿Cómo pensás que afecta esto a tu obra?

Muchísimo. Estaba en el medio de la grabación del disco y al salir decidí cantar otras cosas. No quise en su momento mediatizar mi situación, poca gente lo supo. A veces creo que me morí ahí y esto es el más allá. No suelo postear mucho, así que todo fue a parar al disco y al video adelanto en particular. Tampoco es un disco sobre esa experiencia porque es el año de la pandemia, no paran de pasar cosas. También nos faltaba algo fuerte a nivel generacional que nos trajera a la tierra. Porque hace 30 años que son los 90.

 

Hasta el cielo, adelanto de su próximo disco, es un homenaje a lxs trabajadorxs de la salud, ¿Cómo surgió la idea de hacer el video?

Teníamos imágenes del hospital pero nos parecía irrespetuoso mostrar mucho así que Tinta Peluda dibujó y lo volvió animación en una interpretación libre. Nunca habíamos sacado un tema adelanto, siempre discos enteros. Queríamos hacer algo distinto y veníamos leyendo los mismos libros: El triángulo dramático, Las 5 heridas del alma. Hay que decir lo que duele para aceptarlo y abrirle una vía hacia afuera. Como la situación de los hospitales y sus trabajadorxs que duele y por eso se tiende a no verlo. Pasa ahora con los incendios y el desmonte que se intenta escindirlo de la toma de tierras y el negocio inmobiliario cuando están relacionados. Es la vida que se escapa, sufriendo en vez de disfrutarla. El concepto de trabajador es difuso, el patrón también cree ser…

Hay una impronta política muy fuerte en Chori Pepas, ¿lo sienten como responsabilidad?

Todo es político, incluso el arte que aparenta ser solo estético y sin contenido es propaganda del sistema. La política puede abarcarlo todo, como dios o la poesía. No creo que haya arte bueno malo, es más que te gusta o no te gusta. Sea panfletario o abstracto, lo que me copa es lo ingenioso al articular las palabras o las ideas. El título de una canción por ejemplo articula incluso a quien no le da click. Como la tapa de un diario que nadie compra pero todos pasan y la ven. Por algo desmantelan a los vendedores ambulantes y no a los puestos de diario. Es un ataque neurolingüístico construyendo sentido.

Hay una constante respecto a los nombres de sus discos y muchas de sus canciones (ni que hablar el nombre de la banda), una cosa enigmática que se presta a distintas interpretaciones. ¿Es una búsqueda o les sale así?  

Me encantan los títulos que traen una idea, el Indio Solari ha hecho mucho con eso. Tengo el recuerdo de horas en disquerías y librerías leyendo títulos como experiencia alucinante de absorción. Después una buena idea puede tener un desarrollo poco atractivo. Hay un cuento en Ficciones de un autor de temáticas. Uno de nuestros discos tiene un truco numerológico que no se percibe. Pensamos en el próximo hacerlo conceptual y lo descartamos porque toda obra lo es. Forzarlo sería una torpeza.

¿Cuál es tu relación con la literatura?  ¿Cómo sentís que le aporta a la banda?

La literatura es protagonista. Aún es un acto de resistencia leer. Incluso desde un continente al que intentaron exterminar con fundamento en un libro. Cuando de chico me mudaron a mitad de año a Sourdeaux y quedé sin amigos su mundo secreto me salvó. Solo de los árboles puede haber venido algo tan profundo. La banda es una relectura permanente. Cada canción es un cuento, cada disco un libro. Todo fue una excusa por miedo a publicar libros.

¿Escribís algo por fuera de las canciones?

Cuentos. Desde siempre, pero no los muestro. Me publicaron una investigación sobre derecho pero voy de a poco, soy muy inseguro. También hago reseñas de artistas con otro nombre. Aprendí de Viñas en Literatura argentina y política que la crítica o análisis intervienen y alteran a la expresión porque esta es constante, no finaliza al publicarse. Indagar en Tyler, the creator y en una banda de 100 escuchas con el mismo ahínco para ampliar la estantería mental. Montar una ficción con una obra previa como excusa. 

¿Cuáles son tus expectativas con el nuevo disco? ¿Ya tiene nombre?

Espero lo escuchen en plan contemplativo: en un viaje en tren o de noche en la oscuridad o por la mañana viendo las hojas de los árboles. Es el primer disco hecho sin oyentes imaginarios en mi mente. Solo lo conoce el elenco estable. Espero lo disfruten porque puede ser el último. Recuerdo estar en lo de Alejandro Cares terminándolo y pensar "por fin me gusta cómo suena mi música". Trabajé como un año sin franco para pagar la sesión en Panda. Me acuerdo que tenía fecha para ir y arregló Vicentico y me pospusieron. Le tiré tanta mala onda que se le cayó un árbol arriba del auto en la puerta del estudio. Igual lo adoro a Vicentico, es parte de mis recuerdos más preciados. El nombre no está confirmado pero creo que empieza con L.

¿Y cuáles eran los oyentes imaginarios en tu mente cuando hicieron los discos anteriores?

Las voces tienen una tienda de disfraces. No hay que dejar que hablen entre sí. Si no miraste tus reproducciones de youtube no tuviste under.  Es un aprendizaje, la música no está exenta de la manipulación de nuestra conciencia. Pero no todo mañana está perdido, las revoluciones son inoportunas e inesperadas. Si la derecha se disfraza de progresista y libertadora es signo de su retroceso. Toda esta maquinaria se les va a tornar inmanejable. Perseguimos lo mismo de lo que estamos huyendo.

En Chori Pepas hay canciones y momentos para una cantidad enorme de géneros musicales, ¿Qué es lo que más estás escuchando últimamente?

Escucho mucha radio. Ahora que la música es audiovisual, la radio ha quedado varada en el tiempo junto a la literatura. Escuchar con atención es una actividad que no se estila, quizás porque nos obligaron a escuchar en el colegio. Hoy hay acceso a mucha información pero las redes no unen, atrapan. Estoy estudiando religiones antiguas como gnósticos o heréticos y el génesis de las clásicas cuando aún eran místicas. La conversión hacia el cristianismo esta anexa a la invasión europea de américa y por eso me fascina que de ambos lados del atlántico se cuente sobre el diluvio. Creo que hay música en estas palabras y al pronunciarlas hacemos magia y nos elevamos. Hay espacio aun para concebir revelaciones que conduzcan al éxtasis de sentidos. Somos una biblioteca y una radio también. La música no se reduce a discos.

 ¿Cómo vez la escena musical actual en relación a la pandemia y todo lo que eso conlleva en términos socio-económicos y artísticos?

 Se afianzó lo que conocíamos, somos gente que se tiene en común en facebook y poco más. No quiero desmerecer las luchas por la autogestión y la defensa de espacios artísticos, porque no solo de comida se alimenta el cuerpo, una porción es del alma y esa lucha social es necesaria. Aun así, el hacelo vos mismo no es independencia, es individualismo de privilegios que esconde un emprendedurismo clasista.

Aprendí mucho oyendo a Luis Baumann que viene del 2000 sobre escuchar e integrar más gente, preocuparse por quien se acerca. Combatir el ombliguismo que ya lo vi en la militancia de izquierda y tiende a no ver lo que lo rodea. Cantar sobre amor mientras alguien duerme en la puerta del lugar, me recuerda a los marxistas que aconsejaban no dar monedas en el tren porque retrasaba la revolución. La zanahoria de vivir del arte no te la brinda salir en los medios de ladrones de bebés y torturadores. Siempre fue más profundo el lado b, no por poetas duros leyedo o épica del fracaso sino por las solitarias y solitarios que se atreven a llorar en público y al menos decir algo. Agarra el ciclo Marte Ataca del 2015, ¿qué banda queda? Solo las que tocaban para Larreta. No son músicos, son payasos mediáticos, títeres de asesinos esclavistas. Lo colectivo y territorial nos va a unir, no ir a perdernos al laberinto de espejos de la ciudad.