Hugo Fattoruso: el Jazz del barrio


Por Rodolfo Lema

Fattoruso no se destaca solamente por ser un gran baluarte de la música uruguaya. Su mayor logro no fue haber sido arreglador de Chico Buarque, Milton Nascimento, Jaime Roos, Rubén Rada y Djavan, entre otros. Ni se jacta de haber viajado por el mundo en la búsqueda de un éxito aparente. No. Supo tomar cada uno de sus viajes y sus encuentros musicales en valor de aprender, enriquecerse, comprender y expresar su verdad, "soy un artesano con notas, trabajo la música como oficio". La clave, según cree Fattoruso, para ser un músico completo está en dos grandes pilares, uno: "hay que preocuparse mucho por estudiar la parte mecánica de cada instrumento, los movimientos" y dos: "estudiar la inmensa variedad de formas y la emoción que pueda transmitir la música, desde músicas de gran técnica a un instrumento con dos notas. Apreciar es una parte importantísima, no solo tocar, sino poner el oído y el alma".

 

 

Después de haber andado caminos donde se cruzó y ha compartido discos y experiencias con músicos bisagra en la historia de la música latinoamericana, estando en Brasil ocho años, donde "no se sintió extranjero" y cuenta haber aprendido un montón, once años en Estados Unidos, cinco años en Argentina, Hugo admite, "las músicas regionales y folclóricas me han atrapado el alma. Soy rata de ciudad pero las músicas autóctonas de cualquier punto del planeta me agarran el alma y soy súbdito de estas, todo los demás son puro cuentos, negociatas". Y basta con mirar aunque sea en pantallazo su discografía. Porque más allá de que haya grabado con uno u otro, en Estados Unidos, Japón o cualquier lado, siempre dejó explícitas sus raíces, sus pasiones y sus vivencias. Uno no puede escuchar a Fattoruso con los ojos cerrados sin sentir la rambla, sin oír los pasos de los tamboreros, los tumbados, sin ver a la Mama Vieja bailando.

Fattoruso ha hecho todo, desde baladas, hasta fusiones que a uno le cuestan imaginar. Hace sentir y entrar dentro de armonías de jazz, las melodías más simples, distendidas y concretas resultado de un elemento que dice que la música tiene que tener: "la calle, la manera de ser, lo propio tiene que aparecer cuando tocás". Tanto en su música como en su forma de vivirla invita a la reflexión y anuncia como filosofía de lucha que "en cualquier profesión, enriquecerse, mimetizarse con lo que es uno, con el contenido de las cosas, es importantísimo". Como escucha recomendada aquí se hace mención de tres discos importantes a lo largo y ancho de sus músicas.

 

OPA - GOLDENWINGS (1976) 

Hugo Fattoruso: Voz y Teclados
Osvaldo Fattoruso: Batería, Percusión y Voz
Airto Moreira: Percusión y Producción
Ringo Thielman: Bajo y Voz

El primero de dos discos del gran proyecto llamado Opa, que se forma en el 69 en EEUU con Osvaldo Fattoruso (hermano de Hugo, baterista y compositor) y Ringo Thielmann (bajista que conocían desde la época de los Hot Blowers  en 1959). Arrancó como un grupo de restaurantes, que tiempo más tarde al trabajar como banda y como compositores en el disco Fingers de Airto Moreira, se lanza a la grabación de este soberbio disco exponente del jazz fusión latinoamericano, que nos invita a un recorrido conceptual tomando como idioma el candombe rioplatensetense leído desde el rock, el jazz, el funk (con influencias de sonido setentoso de teclados como el de Herbie Hancock y Chick Corea) y las músicas del Brasil ya que el mismo Airto auspició de productor. En el listado de músicos que participan en este disco de siete obras aparecen, Hermeto Pascoal en un trabajo muy cuidado y con mucha presencia de percusiones y accesorios  (junto a Airto y Rada) así como también aparecen sus impertinencias desde la flauta traversa cada vez que el disco se lo permite, tanto las melodiosas frases que van dando vuelta alrededor de todo Paper Butterflies - Muy Lejos Te Vas (tema compuesto por Rubén Rada) como el potente solo en el medio de African Bird. También participan David Amaro en guitarra y Flora Purim en Voz. Todos los músicos aportan sus voces, en coros y arreglos de voces onomatopeyadas que van configurándose como melodías principales en ciertos momentos del disco.

Las letras que endulzarán las obras de alto vuelo, parecen dar la sensación de que, por su funcionalidad, se suman como arreglos armónico/rítmicos para dar fuerza ya que no le quitan la sutileza musical a lo discursivo del disco. Este álbum que sorprende por la calidad de audio y sonido logrado para la época, nos lleva de momentos climáticos cuasi-espaciales con teclados psicodélicos a grooves movidos bien ajustados y dulces melodías con el candombe como punto de partida y puerto a donde llegar. 



DOS ORIENTALES (2007)
 
Hugo Fattoruso: Piano, acordeón, percusión, voz.
Tomohiro Yohiro: Percusión.

 

Años más tarde, en uno de sus viajes a Japón como tecladista de la banda de Djavan y siempre interesado en adquirir nuevos conocimientos y experiencias, se entera de que había un percusionista que tenía los vinilos de Opa. Se trataba del japonés Tomohiro Yahiro. Con él entablaría una entrañable relación (en ese viaje Hugo le llevaría como regalo un Berimbao fabricado por un maestro tocador de Bahía) y gestarían la grabación de este disco a dúo.

Tomohiro Yahiro, el percusionista más importante de Japón parece haber nacido en Sudamérica. No solo acompaña y posee conocimiento sobre los ritmos y variedad de instrumentos de acá, sino que tiene el potencial musical para acomodarse y saber qué tocar, no solo para mantener completo un disco de formación piano/percusión, sino que parece sumar la fuerza de varios instrumentos (incluso armónicos) al dúo. “Tomohiro Yahiro es un percusionista de alta excelencia, especialmente los arreglos que hace a las músicas de nuestro repertorio. No es solamente un “ritmista”, es un capo arreglador” sostiene Hugo. Mientras que Yahiro admite que "de Uruguay a Japón no llega nada, el que me enseñó todo fue Hugo".

Este disco nos pasea por las calles porteñas, uruguayas y brasileras así como por momentos nos muestra paisajes afrolatinos abrigándonos con aires freejazzeros. El repertorio surge de composiciones propias del dúo. Las versiones que eligieron adaptar a esta formación de los temas editados anteriormente son reconocibles con algunos arreglos armónicos nuevos. Un arranque bien al frente con La Papa (Hugo/Osvaldo Fattoruso, del disco Oriental, de 1990), en su versión tan poderosa como extendida, seguida de Desafinado de Carlos Jobim, instrumental con arreglos propios. Por la mitad del disco, parece  quedarse en Brasil para ofrecernos Piano, Pandeiro e Passarinho (samba nueva de su autoría) y ahí nomás nos cruza la frontera al sur para traernos una Milonga de Nagoya (en contrapunto a la mención de una ciudad Japonesa). Esa Tristeza (recontra fattoruseada) del siempre presente como emblema y guía, Eduardo Mateo. Ten more miles que también pudimos escuchar en Emotivo, el disco de Rey Tambor para terminar con un tema compuesto por su hijo (también músico) Francisco Fattoruso.

El proyecto continuó y continúa con la grabación de Orienta (2008) su segundo álbum y luego de giras por Japón y Uruguay actualmente se estaría editando una película/documental de este dúo excepcional.

TANGO DEL ESTE (2011)
Hugo Fattoruso: piano, voz, silbido
Daniel Maza: bajo eléctrico
Osvaldo Fattoruso: batería

 

Baile de los morenos/que siempre vivirá/mientras los tamboriles/impriman su chas-chas. Nubes hay en el cielo/que van cubriendo el sol/porque viene San Pedro/a escuchar el tambor. Esa es la única estrofa que van a oír en este disco (versión de Baile de los Morenos canción popularizada por Alberto Castillo). Un disco que junta a tres de los más importantes del jazz charrúa. Nada menos que los hermanos Fattoruso y ¡Daniel Maza! Se juntan a divertirse y hacer tal vez el disco más sobrio y maduro de sus carreras, con un sonido completamente simple y acústico conjugan el equilibrio perfecto entre virtuosismo y espíritu.

Es completamente notorio que la calidad que tienen como músicos no les pesa para nada a la hora de volcar su espontaneidad y transmitir sensaciones  en forma de notas. Un disco de latin jazz hecho con lo que dicta el corazón, un lenguaje de solos amistosamente amalgamados, melodías que le quedan a uno resonando en la cabeza puestas en compases irregulares, bossa novas, sambas, aires de boleros y por supuesto el candombe como estandarte, todo en la medida musical justa y en una atmósfera completamente familiar. Composiciones de los tres y versiones como Cravo e canela de Milton Nascimiento. Todo lo que se pueda agregar no alcanzaría para terminar de descubrir lo precioso de este disco. Así que... ¡a escuchar!

NOTAS:
1. Mama Vieja: Personaje del cuerpo de baile del candombe, representa la dignidad de la mujeres negras y su bondad suprema de madres abnegadas, lleva pañuelo blanco sobre la cabeza, un abanico, un paraguas, una canasto con flores, pollera grande. Baila con la cabeza en alto como una dama de la nobleza.
2. Hot Blowers: Orquesta uruguaya con estilo jazz de incursiones al rock.
3. Accesorios de Percusión: Campanas, Maracas, Cencerros, Instrumentos de semillas, etc.
4. Berimbao: Instrumento de cuerda de origen africano parecido al arco musical, hecho de una vara de madera flexible y un alambre, a los que se agrega una cashishi y una calabaza, que hace las veces de caja de resonancia. Este instrumento fue llevado por los esclavos angolanos a Brasil, donde se utiliza para acompañar una lucha acrobática llamada capoeira.
5. Rey Tambor: Grupo conformado por Fattoruso y Diego Paredes (en tambor piano), Fernandito Núñez (en tambor chico) y Nicolás Peluffo (en tambor repique). Hugo interpreta en teclado un repertorio conformado a base de clásicos del género de distintos autores uruguayos, composiciones propias y versiones de canciones conocidas llevadas a este ritmo. Hasta el momento el grupo editó tres discos: Palo y mano, Emotivo y Puro sentimiento.

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