Insomnio

Insomnio 1 Margoth Avila

Nicotina, alcohol, divague en la noche que me envuelve.
Madrugada que gobierna a este cuerpo quieto, inerte. 
Con silencio arrollador, sin reloj que lo penetre. 
Segundero, no es tu ruido, son los pasos de mi muerte. 
ahí se acerca, está a mi lado, condenándome a su suerte.
Ya me abraza y me abrasa, me fecunda en su vientre. 
Y aquí solo, ante el insomnio, pues el sueño aún no viene. 

La quimera es devorada por la esfinge gris y tenue
que se vislumbra en la luna, en su haz de luz candente.

reflector de mi escenario, soy actor que no comprende
este libreto manuscrito, informal, tan inocente,
que interpreto a mi capricho, improviso libremente
con nulos dotes dramaturgos, didascalias que me pierden
en la ambigua bifurcada: ira, odio, bronca muerte.
Las estrellas expectantes, sólo aristas, marcas fuertes
que se unen con el humo de un cigarro entre mis dientes. 
Así dibujo tu silueta, sinonimia indulgente, 
Como artista aficionado los detalles se me pierden. 
Con el viento se disipa todo el humo y, ya sin verte,
sólo quedan apresadas tus sonrisas en mi mente. 
Ya sin disfraz de persona, desnudo ¿No lo entiendes?
Es en la noche que mis poros destilan culpa, sangre, peste. 
aquí me encuentro acorralado y el sueño nunca viene. 

¡Qué inmenso este silencio! Yo sólo un proyecto pendiente.
aquí, despierto, ojos rojos, con lágrimas que no se contienen. 
Juez y parte, Dios y diablo, asesino e inocente,
reflexivo, enojado, todo, nada, vida, muerte. 
Soy cristal hecho pedazos, soy martillo que lo quiebre, 
soy el niño asustado, soy el padre que protege, 
soy la nada hecha persona, soy la hoguera que se enciende, 
soy vino dulce, agua salada, río, caña, agua ardiente. 
Adrenalina de este cuerpo, soy el sueño que no viene. 

y tú, ¿En que mundo estás, reminiscencia a agua fuerte?
voluntad hecha pedazos, mordió su cola la serpiente. 
Mi garganta atraganta frases, versos aún pendientes.
Ya todo lleva tu nombre y quien sabe si volveré a verte. 
te escurriste en mi universo, un imperio que se pierde
destruido en un instante, es el amor que se desprende
desgarrando mis entrañas, desprendiendo lentamente
mis conceptos e ideales; lo soporto mansamente. 
Estancado ante el insomnio ya nada más sucede,
instante muerto, tiempo hueco, sumergido, se me pierde. 
Y mi sueño ya se ha ido divagando libremente
por las calles, trotamundos, se confunde entre la gente. 
Ya es de noche y ha llegado el horario en que duermes
y mi sueño vela tu cuerpo que reposa dulcemente.

 

Poema por Emanuel Sacomani
Foto por Margoth Ávila