LA CARA INDIE DE URUGUAY

Ángel foto (1)

Hablamos con Emiliano Aquino, baterista y percusionista de la banda uruguaya Ángel que se encuentra presentando 19 21, su primer disco. El 18 de septiembre lo presentan en Montevideo.


Por Lisandro Machado
Foto 1 gentileza prensa / foto 2 Guido Vázquez  
 
        

Luego de varias décadas donde la exportación de Uruguay a la Argentina era de la mano del llamado rock uruguayo o con aires más murgueros, una nueva generación de artistas con corazón indie empezó a asomar. Los Premios Graffiti, los Gardel del país vecino, acusaron recibo de eso y empezaron a incluir en sus ternas a cada vez más bandas del género y una que sorprendió en 2019 fue Ángel, que con su primer EP, de nombre homónimo, recibió una nominación.

Dos años después, la banda se encuentra presentando 19 21, su primer disco larga duración fruto del proceso de búsqueda de su propio sonido. A raíz de eso Emiliano Aquino, baterista y percusionista, contó el proceso de armado del álbum, su trayectoria en la música y también adelantó lo que será el show de presentación del 18 de septiembre en la Sala del Museo, en Montevideo.

Antes de preguntar por el disco, estuve leyendo un poco sobre la historia de la banda y vos te sumaste cuando ya estaba el primer EP hecho, ¿no?

Sí. Ángel empezó siendo un proyecto a dúo de Lucas, que es el cantante, y Pablo, que es el guitarrista. Fue un proyecto que gestionaron ellos dos y ya para la grabación de ese EP llamaron a un baterista y a un bajista, que se unieron, hicieron la grabación de ese EP que tuvo la suerte de ser nominado a los Premios Graffiti y después esos dos pibes tenían otros proyectos musicales y no siguieron. Ahí me sumé yo y tuvimos la suerte de ser seleccionado el proyecto que presentamos por FONAM, que es el Fondo Nacional de Música, y financiaron la mitad del disco. Ahí en 2019 empezamos a trabajar lo que es este disco, que se llama 19 21 porque es el periodo en el cual hicimos el disco.

En ese periodo que te sumaste a la banda, ¿con qué te encontraste? ¿Seguía en el trabajo introspectivo o ya tenía proyecto de ser banda principal?

En realidad el EP fue un trabajo muy serio y mismo quedó nominado, que eso fue algo re loco porque es muy difícil que una banda en su primer EP ya tenga esa visibilidad. Eso también denota que Pablo y Lucas ya tenían una trayectoria, ya venían haciendo canciones y produciendo a otras bandas y entonces sorprendieron con una forma bastante llamativa. No fue un EP de aprendizaje con mucho margen de error, sino que sabían lo que estaban haciendo y sacaron un EP muy bueno. Cuando me sumé yo vi ese EP y me di cuenta que estaban haciendo las cosas bien. A Pablo lo conocía de la Facultad de Música, yo soy estudiante de percusión y él de composición y nos conocíamos de compartir materias y vernos en los pasillos. Nos juntamos a tomar un café y ahí escuché todas las expectativas que le ponían al proyecto, me dijeron un montón de cosas y además tenían un EP que sonaba bien así que había una cosa física que mostraba ese trabajo que me contaban que le ponían. Me re entusiasmó entrar en el proyecto.


Me contaste que ellos ya venían con trayectoria, ¿vos ya venías tocando?

Yo tenía una banda que se llamaba Loud Sound que era una banda de indie folk, era más para el lado del country, como del pop folk. Con esa banda sacamos un par de singles, pero después habían diferentes intereses y se disipó un poco esa banda. Después estuve trabajando bastante en un proyecto que era un show tributo a Pink Floyd, donde ahí aprendí un montón como intérprete y creo que me dio bastante cancha en lo que es el show en vivo. La producción fue un trabajo que hice más con los Ángel, que es donde aprendí a producir haciendo, sobre la marcha. El disco de Ángel fue producido por nosotros, íbamos haciendo y aprendiendo. Ellos ya tenían esa experiencia del EP y hacer este disco fue una nueva experiencia, y para mí bastante nueva aunque estaba un poco familiarizado porque me estaba armando mi estudio y produciendo para algunos MC. Fueron dos años, del 2019 al 2021, que me metí mucho en la producción. Eso en un baterista no es tan común, pero ellos descubrieron en mí un aliado porque esperaban que entrara a hacer los ritmos nada más pero me metí bastante en la parte de los sintes. Nos re copamos y por eso me abrieron la cancha a un proyecto que era bastante de ellos para que forme parte de ese equipo.

Y cuando entraste a la banda, ¿los temas del disco ya estaban hechos y los retrabajaron o son todos  compuestos posteriormente?

Solo una canción que entró en el disco ya estaba hecha antes de que yo entre, que me la mostraron y era Es Fuego. A mí me encantó cuando me lo mostraron y fue el primero que salió del disco, y ya estaba terminado. El proceso fue bastante así, ir de a un tema y sacándolo, fuimos sacando de a partes. Por eso el nombre del disco significa también cerrar una etapa, reunir todos los singles que habíamos sacado en un álbum. Cuando entré habían algunas ideas que quedaron en el disco y después fueron canciones terminadas y otras que no formaron parte, cuando presentamos los demos en FONAM las canciones no eran nada que ver. La investigación nos llevó por muchos rumbos y el proceso fue así, de a partes, de a una cosa a la vez y cuando tuvimos que cerrar el proyecto para el FONAM hicimos el disco. Nosotros también somos bastante jóvenes y ahora se usa mucho el single, el disco es más complicado para las bandas. Son muchas canciones, lleva mucho trabajo y hoy en día que la atención del público es lo más difícil de captar, llegar con un disco de 10 u 8 canciones para que las escuchen todas de una es re difícil.

Justamente Es Fuego pareciera que habla directamente hacia los sentimientos de la pandemia, es casi premonitorio.

Ese tema salió en agosto de 2019, medio año antes de la pandemia. Nos pasó que el disco no era concebido como una unidad con todas las canciones, sino que fue hecho como te decía por partes y los íbamos mezclando de a uno, pero cuando tuvimos que reordenar el disco y armar el concepto encontramos un hilo conductor en las canciones que quizás no había sido premeditado. Encontramos que podíamos comunicar ciertas cosas con el orden y todo cobraba algún sentido. Creo que le encontramos sentido a cosas precuarentena y cosas post cuarentena, cada tema tuvo procesos creativos en sí mismos bastante diferentes. Las Tardes con el Celular sí la hicimos a distancia, por ejemplo, porque se había venido la cuarentena y teníamos fecha para ir a grabar batería, bajos y guitarras en vivo en un estudio. Ahí sacamos una maqueta que había en el fondo de los proyectos, que tenía una estética bastante electrónica y programada que podíamos producirlo a distancia sin grabar baterías en estudio.

¿Las programaciones de ese tema las hiciste vos?

Sí, muchas las hice yo. Ese tema fue un poco tocado porque tengo un octapad, entonces algunas de las cosas las hice tocadas pero electrónicas. Me metí bastante en esa parte porque Lucas sabe hacer muy buenos arreglos de coros, sabe cantar y te tira muy buenas segundas voces porque ha afinado discos por encargo y Pablo es muy bueno en la producción de guitarras, sabe mucho cómo suena cada guitarra con cada pedal, así que yo me metí en esa parte de la base rítmica y cómo iba a funcionar el bajo con la batería, que de hecho algunas líneas de bajo las compuse yo.

¿Cuándo surgió la idea de invitar a Luciana a participar en el disco y qué tan difícil fue grabar con ella con la pandemia?

Acá no pasó igual que en Argentina, estuvimos desfasados, porque en marzo se detuvo todo pero se mantuvo bastante quieta las cosas así que en agosto del 2020 ya volvieron los shows. Ahí metimos una fecha en La Trastienda de Montevideo, que fue uno de los primeros shows y de hecho se estaban probando los streamings y lo pudimos transmitir también. Ahí teníamos el tema Pixelados con letras y todo y se nos ocurrió invitar a Luciana a cantar con nosotros a ese show, sin haber pensado grabarlo con ella todavía. Se re copó, fue y estuvo buenísimo, así que pensamos que tenía que ir al disco con ella. Ahí no había una cuarentena estricta, que nunca hubo una cuarentena súper estricta de hecho y nos podíamos mover, entonces lo pudimos grabar.

Lo primero que nos llegó de Uruguay fue un rock al estilo La Vela Puerca, pero cada vez más aparecen bandas de indie uruguayas en los últimos años. ¿Cómo es la movida del género allá?

Acá la población es poca, entonces no hay escenas tan marcadas como puede pasar en Argentina y estamos mucho más mezclados. Del indie seremos 10 o 15 bandas, re pocos, entonces el mismo que me va a ver a mí con Ángel también va a ver otros proyectos de hip hop, el público es casi todo el mismo. En la Sala del Museo, por ejemplo, tocan muchos proyectos de todas las índoles, estuvo Niña Lobo el sábado pasado pero hay shows de reggae, de ska, de pop, no hay salas específicas de un género o que más o menos se manejan con tal escena. Igual sí hay una cosa efervescente de una nueva generación que se viene bastante marcado lo que se está haciendo donde perduran las bandas de rock porque el rock uruguayo siempre fue muy fuerte pero hoy están floreciendo otras mixturas.

El 18 de septiembre presentan el disco en la Sala del Museo, ¿cómo preparan ese show? El disco tiene diferentes climas, ¿buscan armarlo de esa manera?

Nosotros pensamos el show y la música grabada como cosas totalmente diferentes, así como el cine se separa del teatro, siendo el teatro una experiencia vivencial y el cine una cosa más materializada donde se puede posproducir con efectos híper complejos. Nosotros pensamos también la música grabada  y la experiencia en vivo como si fueran dos disciplinas totalmente diferentes. Entonces sí, siempre para el show lo pensamos como una experiencia, que tiene que ser una experiencia e intentamos que no sea lo mismo del disco. Queremos que haya sorpresas, momentos y climas, pensamos qué energía maneja la canción y cómo fueron concebidas y cómo transmitirla en una experiencia en vivo, en una performance. Pensamos pila de momentos que tienen que ser diferentes al disco, readaptando un montón de cosas y tocando versiones diferentes. Ahora pensamos hacer un tema del EP solo con piano, que es un tema todo arreglado pero queremos que se vaya para un lado acústico donde cambiemos de formato. También pensamos que cada uno toque diferentes instrumentos y yo pasarme a una parte más de sintes, mientras los otros pibes se pasen a partes más de percusión, mostrando otras cosas que sabemos hacer.

¿Cómo son los protocolos para tocar en Montevideo por la pandemia?

Hay aforo limitado. Ahora se levantó, antes era 30% y este año cuando volvieron los shows, que estuvieron suspendidos desde marzo a julio, se levantó al 45%. El público está sentado en sillas con mesas y en general se hace más con mozos, se da un servicio con carta en la mesa y es más verlo en un bar a la vieja escuela. Todavía no hay pogo (risas). Igual a mí me gusta pila la onda sentados aunque a la gente a veces le da ganas de pararse, creo que hay otro vínculo con el público y un respeto a la escucha. Me parece que la música se puede apreciar distinto, siempre me gustó tocar en teatros porque la música en un boliche con todos parados y tarde a la noche me cuesta un poco más. Preparás un show, le metés un montón de energía para que sea una experiencia tocar en vivo y a veces el formato con la gente saltando, gritando, hablando y tomando hay cosas que no podés hacerlo. Me parece que el formato de la gente sentada, escuchando y prestando atención es súper importante y tiene mucho para dar. Te perdés la parte del rock & roll, pero ganás en lograr una cosa más íntima y cuidada.