La cima

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Por Lucy Chantada
Arte por Gio Satori

Me descubrí dando lo que creí que era mi último aliento en la orilla de unas aguas oscuras. A mi alrededor solo había cadenas montañosas que se elevaban por encima del límite que marca el cielo. Y el agua, negra, dejando mi piel herida completamente mojada. Mis pies sobre la arena van dejando huellas, manteniendo un ritmo estable. El viento y la caída de la noche anuncian que si no huyo de ahí, algo o alguien me va a venir a buscar. Una bestia, un hombre, un cazador. Sobre las rocas de una de las montañas, de la más alta, voy dejando un rastro de sangre que brota de las palmas de mis manos mientras la escalo como puedo. A medida que voy subiendo el frío se va haciendo más fuerte, el viento me empuja hacia los costados, pero, a pesar de todas las adversidades, logro escuchar los movimientos de un ser que se aproxima a mí. Se aproxima, y aún no decido si quiero ser cazada o no, si me dejo ser presa o huyo esperando que en la cima de aquella montaña esté mi salvación o mi final. Los brazos tiemblan, los músculos arden, los dedos se congelan, y logro ver a lo lejos la cima. Apresurada, dejo toda mi energía para llegar. El cazador se acerca, lo oigo cada vez a menos distancia, pero no lo quiero ver. Lo único que puedo ver es aquel cielo oscuro y la punta más alta de todas las montañas. Con la ropa desgarrada y aún húmeda puse mi mano tajeada sobre la cima. Me trepé y con la vista aún un poco nublada por el cansancio, encontré a un hombre muerto, en condiciones muy similares a las mías. Herido, con la ropa rasgada, los ojos cerrados. Giro la cabeza y veo a lo lejos un grupo de edificios. Hacia abajo, un precipicio, con el agua oscura otra vez, que me separaba de la ciudad. Al ritmo de un cencerro escucho que el cazador está llegando a la cima, en busca de su segunda víctima, porque ese hombre sin vida había estado en el mismo lugar que yo. El descubrimiento de esa ciudad me estremeció al igual que la presencia del ser que venía por mí, porque ambas representaban para mí volver a ser presa. Oí sus pasos a metros mío, pero no le vi el rostro. De frente me dejé caer por el precipicio hacia el agua otra vez, de donde había salido en un principio. Decidí que si algo me iba a atrapar, iba a ser la inmensidad y la potencia del océano. No un monstruo que me perseguía, ni una sociedad que me adoctrinaba. Llené mis pulmones de aire y caí, y me fui hundiendo despacio, mientras en mi cabeza sonaba una melodía que confirmaba mi victoria.

Creo que la magia que reside en la música es la capacidad de transportar, de crear mundos alternativos al escucharla, de volcar todo ese sonido en algo sensorial. Y así fue que un disco ocasionó todo este gran imaginario en mi cabeza. Awakenings (en castellano, despertares) es el primer EP de Vizir, una banda hecha con muchísimo amor y dedicación, una banda que tuve la suerte de ver crecer, modificarse y convertirse hoy en lo que son.

Bajo sus seudónimos, Ivanski Radán en la batería, Henryk A. Frost en la guitarra eléctrica y voz y John “The F” Late en el bajo dieron a luz este hermoso disco, salido a principios de este año. El EP, con ilustraciones de Gio Satori, cuenta con una producción excelente, con una gran nitidez en el sonido. Sus letras, oscuras, generan un equilibrio con la melodía que hace que el disco como unidad tenga sentido de pies a cabeza.

Las interpretaciones siempre son subjetivas, claro está, y ésta fue la mía. Si aún no escucharon el EP pueden hacerlo aquí https://www.youtube.com/watch?v=2YNbH9EzdZA

Disfrútenlo, y fíjense a dónde los lleva.

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