La pregunta es otra

¿Qué hacemos con Walter_-Karina K - Carlos Belloso

Por segundo año, ¿Qué hacemos con Walter? nos invita a reír y pensar.

Por: José Francisco Caballero

Quienes vivimos en un edificio sabemos de lo infernales que pueden ser las reuniones de consorcio. Sin embargo, el propósito de esta reseña es recomendarles que asistan a una. Claro que no deberán pedir un poder al propietario, si es que son inquilinos, ni ir preparados a prenderse en largas discusiones y negociaciones para defender sus derechos e intereses. 

Es más, ni siquiera van a sufrir, sino todo lo contrario. Todas las noches, de miércoles a domingos, en el escenario mayor del Multiteatro se reúnen siete actores de gran nivel para responder la pregunta del título de la obra: ¿Qué hacemos con Walter?

Walter es el encargado, en edad de jubilarse. Entre los pocos vecinos que participan de la asamblea, están los que lo valoran, especialmente el farmacéutico Héctor, interpretado por Carlos Belloso, y quienes lo detestan, encabezados por una periodista pedante, papel en el que se luce como siempre Karina K. En medio de ellos está Jáuregui, un cínico administrador de esos que repugnan fuerte, pero gracias a la actuación de Campi casi que uno le tiene algo de cariño.

La tónica de la obra, co-escrita y dirigida por Juan José Campanella, es de sátira costumbrista, que personalmente me remitó bastante a sensaciones vividas viendo Esperando la carroza, especialmente por los diálogos, por la presencia de una muerte inesperada y por ciertos personajes que manejan registros similares. El ejemplo más obvio es el del administrador, cuya hijaputez es comparable a la del personaje de las “tres empanadas” de Brandoni, en el clásico de Alejandro Doria.

Un consejo: traten de ingresar a la sala puntualmente, o inclusive unos minutos antes, porque de ese modo podrán disfrutar de la proyección de una divertida serie de fotos de carteles reales colgados en puertas y pasillos de edificios, todos muy graciosos. Esas diapositivas y un delirante corto que sirve de intervalo, en el que una decena de celebridades aconsejan sobre el comportamiento debido en reuniones de consorcio, son dos comiquísimos bonus tracks que se agradecen.

En esta segunda temporada se incorporó Belloso en reemplazo de Miguel Ángel Rodríguez. Y debo reconocer que, aunque la actuación del ex Melli es irreprochable, creo que el personaje se lucía más con las dotes de comediante más convencional de Rodríguez. Es una sensación, pero las risas me brotaron más naturalmente al verla el año pasado y no creo que haya sido sólo por el hecho de no sorprenderme como aquella vez.

Y ya que antes hablamos de Esperando la carroza, les advierto que no deben ir esperando una obra de tan alto nivel, pero sí para experimentar vivencias similares e identificarse con virtudes y defectos de personajes bien construidos. Y también para recapacitar sobre muchas actitudes, propias y ajenas, que vivimos a diario.

Porque, en definitiva, la pregunta que nos haremos al ver esta pieza no es “¿Qué hacemos con Walter?” sino “¿Que hacemos con NOSOTROS?”.

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