La trágica historia de Vivian Leigh

splash_leigh2

Por Germán Nonell

Muchos hoy en día la conocen como la “estrella del cine clásico”, junto con Clark Gable con quién hizo la película Lo que el Viento se Llevó allá por 1939, además de ser conocida como “la mujer más bella de Hollywood". Pero si nos enfocamos en profundidad en la historia de vida de la actriz, nos damos cuenta de que nada es lo que parece.

La vida de Vivian Mary Hartley estuvo llena de depresión, adversidades y amores turbulentos, y una enfermedad temprana que la hizo dejar la pantalla mucho antes de lo esperado. Su infancia estuvo marcada por la soledad debido a que sus padres la abandonaron en un convento apenas nació, y recién al cumplir los trece años la buscaron nuevamente y la llevaron a hacer un recorrido por toda Europa. Su primera aparición en el cine fue haciendo de una colegiala para la película Things are Looking Up en 1935, en la que tuvo su primer debut en la industria cinematográfica, aunque su nombre no figuraba en los créditos, hasta que más tarde, luego de una intensa búsqueda acompañada de una enorme campaña publicitaria, fue seleccionada para interpretar a Scarlett O´Hara en Lo que el Viento se Llevó, y más tarde a participar en Un Tranvía llamado Deseo junto a Marlon Brando, la cual, además de su segundo Oscar le valió un Premio BAFTA.

A lo largo de su vida tuvo varios romances, pero dos amores únicamente. El primero fue Helbert Leigh Holman, de cuyo apellido proviene su nombre artístico, con el cual tuvo a su hija Suzanne, y más tarde Laurence Olivier, con quien estuvo de amante por varios años hasta su divorcio en 1940. Sin embargo, en 1960 se volvió a divorciar, y para entonces ya había afrontado varias crisis depresivas, y estaba viviendo un nuevo romance con el actor John Merivale.

Pero lo peor se presentó en 1935 cuando la actriz contrajo tuberculosis teniendo que alejarse de la pantalla grande, estando a pocos pasos de la muerte. Sin embargo, logró salir adelante, prácticamente parecía haberse recuperado, hasta que diez años después sufrió una fuerte decaída, en 1954 tuvo que abandonar el rodaje de Elephants Walk ya que empezaba a mezclar los diálogos, tuvo un ataque de nervios, se quitó la ropa, y hasta amenazó con lanzarse al vacío; esto sumado a la pérdida de dos embarazos que la sumergió en una profunda depresión y la hizo alejarse de la actuación en varias oportunidades.

Finalmente, el 7 de julio de 1967, a los 53 años de edad, Vivian Leigh murió en la soledad en su habitación, dejando de respirar mientras dormía, siendo azotada por el fantasma de la tuberculosis, y ni los Oscar ni la fama ni su nombramiento la pudieron ayudar. Aunque a ella nunca le gustó que la elogiaran de ese modo, sino que se conformaba plenamente con ser actriz.