Las cosas sin nombre

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Por Araceli Lacore
Fotos de Nahuel Vázquez

Poeta, gestor cultural y conductor radial. Javier Martinez Conde nos cuenta por qué eligió a la poesía como eje principal de su vida profesional y personal.


Tu presentación en Facebook dice:‘’Disparo palabras con la insistencia de quien sólo sabe quedarse callado’’ ¿Qué importancia tiene la palabra en tu vida?

Toda. Es la forma más genuina que encuentro para relacionarme con el mundo y autopercibirme en él. Reordeno mis ideas a partir de lo que escribo. La presentación de Facebook es el fragmento de un poema. Otro que hice hace poco dice que «las palabras son obreras y por tanto se organizan en función de sus conquistas». Y yo con ellas.

¿Hace cuánto comenzaste a escribir?

A los diez años tuve en el colegio la materia Periodismo. Aprendí los tips básicos para escribir una noticia. Como me gusta mucho el fútbol y soy hincha de River, sólo quería llegar a casa para reseñar sus partidos. A los trece, escribí mi primer cuento. Y a los quince, mi primer poema de amor, con métrica octosílaba y rima consonante, para una compañera del colegio que nunca me registró.

¿Por qué elegiste la poesía como medio de expresión?

Es un modo muy particular de ver las cosas, un estado en el que elijo permanecer, tal vez un foco por donde filtrar la realidad, para resignificarla. La palabra es uno de los tantos soportes en los que el estado poético se manifiesta. Pero también existe la poesía oral, la poesía digital, la videopoesía, el collage...

¿Podemos definir a la poesía?

Creo que mi verborragia hizo que respondiera esta pregunta antes. De todos modos, no sabría definirla con exactitud porque, como todo estado, está en constante transformación. Prefiero, para el caso, citar a otro gran poeta y amigo, Pierre Froidevaux: «es un procedimiento a través del cual se exorcizan dolores».

¿Qué momentos elegís para escribir?

Escribo todos los días, mínimo quince o veinte minutos cada vez. A veces tardes enteras. Lo importante es generar el hábito y que, como se ha dicho tanto ya, la inspiración (si es que existe) nos encuentre trabajando.

¿Creés en la inspiración?

No lo sé. Reconozco cuando estoy bloqueado de la misma forma que cuando tengo la necesidad imperiosa de escribir sobre algo puntual. Son sensaciones fuertes que condicionan mis estados de ánimo. Y por eso debo estar siempre en movimiento.

¿Qué temas subyacen tu poesía?

Hay días en los que intento demasiado hilvanar alguna idea, ejercitar la mente, escribir y que me resulte presentable. Digo demasiado porque cuando no me sale, desespero. Hay algo que me falta. Si la sensación se sostiene en el tiempo, empiezo a creer que, de alguna forma u otra, dije todo lo que quería decir. Que se agotó la creatividad. Que hasta acá llegué. Que estoy muy cómodo. Por eso desespero, por la comodidad. Desde chico la asocio con la calma que anuncia la tormenta, el principio del fin, cosas grandilocuentes por el estilo. No puede ser que el mundo esté tan tranquilo. Y no lo está. Nunca lo está.

¿Te identificás con algún estilo en particular?

Un amigo me dijo una vez que me gusta exponer las raíces de los dolores y usar el pasado para interpretar el presente e intentar resignificarlo, algo así como un revisionismo de mi vida combinado con una mirada de espectador y crítico de la sociedad. Me pareció bellísimo.

¿Qué texto tuyo consideras mejor que otros? ¿Por qué?

No sé si es el mejor, pero es el que más disfruté hacer. No tiene nombre, tengo un problema con los títulos, pero este que digo lo hice para una obra en la que era interpretado por el Dédalo, el personaje mitológico conocido por haber creado el laberinto de Creta, donde Teseo mató al Minotauro. Ver la evolución entre el primer borrador y la puesta en escena final de mis compañeros actores me llenó de orgullo.

¿Qué le aporta la perfo al texto? ¿Tiene que haber un balance entre texto y perfo?

Desde que dejó de ser una novedad para unos pocos y empezó a hacerse paso cada vez más en los encuentros de lectura, la poesía oral ha generado cierta controversia por las decisiones estéticas que prioriza y que tienen que ver en mayor medida con lo teatral que con lo poético. Sin embargo, nadie puede negar que es sumamente práctico – por el impacto rápido, la versatilidad de las performances, y la simpleza de sus reglas – para generar una irrupción de la poesía en personas y lugares a los que antes no había podido llegar. Y eso es motivo suficiente para prestarle atención.

Además de poeta sos conductor radial y gestor cultural. ¿Hay alguna cosa que disfrutes más que otra?

Estos otros trabajos me surgieron por escribir, leer, sentir y hablar de poesía todo el tiempo, por lo que terminan siendo derivaciones de lo primero: lo que más me gusta es escribir, buscar nuevos modos de contar acerca de este filtro mágico con el que veo las cosas. Todo lo adyacente que ocurra para la difusión de mis textos y la de mis colegas, bienvenido sea: hoy un micrófono abierto que funciona como nexo con otros ciclos (MAPPA) y un programa de radio visual sobre poesía y música (Puro Verso), pero siempre estoy abierto a más y nuevas posibilidades.

¿Cuál creés que es el lugar de la poesía hoy en la literatura?

Es sin duda el género menos popular. Siempre lo fue y creo que sería ingenuo postular que es una tendencia modificable en el corto plazo. Pero sí me animo a decir que, a través de la incorporación de nuevos soportes y de la adaptación rápida a este nuevo modo virtual de interacción, ha aumentado exponencialmente su visibilidad. Y eso siempre es algo bueno.

Los poetas son comunicadores. ¿Cuál es su rol social hoy en día?
Hay tantas situaciones por denunciar. Tantísimas. Desaprovechar el arte, no ponerlo al servicio de eso para iluminar nuevos pasillos de este laberinto carcelario, me parece no sólo un pecado, también una falta de respeto. Los recursos, los estilos y los formatos que se utilicen no me interesan particularmente ahora, hay infinitos caminos. Lo panfletario puede ser rebuscado y viceversa, la gracia está (creo) en conciliar forma y contenido.

¿Dónde podemos leerte o escucharte recitar?

En Facebook estoy todo el tiempo publicando poemas o fechas a las que asisto, es la única red social que uso asiduamente. También tengo un blog abandonado, que algún día actualizaré y que evidencia mi problema con los títulos (http://miscosassinnombre.blogspot.com.ar). Y sino en MAPPA, el micrófono abierto que organizo.

¿Quién es Javier Martínez Conde?

Difícil saberlo, más difícil decirlo. Pero podría decir que soy una persona empática y que sobre esa definición inicial construyo y deconstruyo mi ideología, que siempre tiene que ver con la denuncia de las injusticias y las normalizaciones. Sol en Tauro, ascendente en Leo, ¿tal vez un calculador muy intenso y pasional? No sé, algo de eso hay.

 

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