Laura va y She´s leaving home

Por Martín Fariseo

Pocas cosas me enervan tanto como las comparaciones que los que se hacen llamar periodistas de rock realizan entre nuestro fantástico rock nacional y el rock internacional. Si fuera por ellos, cada banda buena que ha nacido en estos pagos sería una versión de alguna de afuera. Como ejemplo podría poner Serú Girán / Beatles Argentinos; Pescado Rabioso / Led Zeppellin argentino; Los redondos y Sumo: Nuestra versión argentina del post-punk. Hasta para elogiar nuestra literatura se llegan a decir estas burradas: ¡Se ha dicho que Rodolfo Walsh era el Hemingway argentino! Sinceramente creo que es una posición tan simplista y barata que deja demostrado que ninguno de los que ha realizado este tipo de analogías se ha detenido siquiera cinco minutos a escuchar alguna de estas bandas anteriormente nombradas. Tengo la detestable teoría de que estos periodistas simplemente realizan estos pobres enunciados porque quieren demostrar que saben algo.

En cambio, quien escribe prefiere admitir que no sabe ni entiende nada, pero realmente si hay algo que lo emociona y lo mueve es la música. Lamentablemente, también sobre hermosas canciones se han intentado, de una manera forzosa, realizar equiparaciones: como ejemplo, se ha dicho que Media Verónica es la Eleanor Rigby de Andrés Calamaro, y que Laura va es la She’s Leaving Home de Almendra. Y es sobre estas dos últimas en las que voy a centrar mi texto.

Almendra

En general, ese tipo de comparaciones en verdad están inspiradas en claras y marcadas influencias. Pero ahí está el grave problema: que uno tome influencia no significa que copie en su totalidad. La interminable historia de la música nos ha dejado incontables maestros y muy probablemente hemos tomado algo de cada uno de ellos. Este intercambio, sumado a los contextos históricos y socio-económicos en los que nace cada nuevo artista, no hace más que enriquecer y embellecer la historia de esta rama artística. Spinetta, en alguna entrevista (creo que la que le realizó Eduardo Berti por los años ’80) afirmó que She’s leaving home (Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, 1967) lo inspiró a componer Laura Va (Almendra, 1969).

La primera de estas canciones fue escrita por Paul McCartney luego de leer una nota en un diario que hablaba de una chica que se había escapado de la casa y nadie la había vuelto a ver. John Lennon fue quien se encargó de componer los coros y además agregó las palabras que se escuchan en el estribillo (palabras inspiradas en lo que los padres de esta chica desaparecida decían a los medios de comunicación). Sgt. Pepper’s es sin duda uno de los discos más influyentes de los Beatles, en el cual se nota una transformación que se venía anticipando en Revolver (1966), tanto estética como musical.

Spinetta, con solamente 19 años en 1969, año en que salió el mítico álbum debut homónimo de Almendra, compuso esta canción (un año y medio antes de que sea grabada) luego de haber escuchado el disco de los Beatles, y la realizó pensando que esa canción debía ir acompañada por arreglos orquestales, al igual que la de los fab four . Esta podría marcarse como la primera similitud, además de la letra, pues ambas hablan de mujeres que escapan.

La diferencia es que en la canción de la gloriosa banda inglesa los padres aportan su opinión sobre la ¿sorpresiva? Ida de su hija (“Le dimos lo mejor de nuestras vidas”, “le dimos todo lo que el dinero podía comprar”, “¿Qué fue lo que hicimos mal?”, “la diversión es lo que el dinero no puede comprar”)  y en la canción del conjunto argentino los padres de Laura no aparecen en ningún momento. No me resulta sorprendente que Luis Alberto se haya inspirado luego de escuchar a los Beatles, y menos aún que decida escribir sobre un tema tan notorio en una década en donde la liberación femenina comenzó a crecer de manera desenfrenada.

Los ’60 fueron un cachetazo para un mundo que parecía dormido y malherido, y muchísimas jóvenes de esa generación escaparon de sus hogares, donde sus padres resultaban incapaces de comprender tanta rebeldía y deseos de libertad.

En  cuanto a lo musical, la versión en estéreo de los Beatles que solemos escuchar actualmente está mezclada en un tono más bajo y con un tempo más lento que la original. La nueva mezcla tiene un tempo moderado y está en la tonalidad de Mi Mayor. Es muy notorio que el acompañamiento armónico tiene un pie ternario (está en 3/4). En cambio, la canción de la banda porteña está en la tonalidad de Re mayor (con algunos intercambios de la tonalidad de Re menor), con un pie binario y unos notables arreglos tangueros de bandoneón a cargo de Rodolfo Mederos.

Ambas tienen una profunda emotividad, están cargadas de inspiración y profundidad, y al escucharlas una tras otra, se puede sentir cierto clima similar. Por eso es importante desprenderse del prejuicio de “copia” o “imitación”, y pensarlas como obras complementarias.

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