Le voyage dans la lune: el primer clásico de ciencia ficción

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Por Melisa Olivera

Todos conocemos o somos familiares de alguna manera de esa imagen de una luna con cara con un cohete incrustado en un ojo. Esta famosísima escena tiene más de 100 años y sigue siendo parte del inconsciente colectivo de los aficionados al cine y de todo aquel que alguna vez tuvo la suerte de mirar la pantalla grande, o la televisión, o alguna de tantas parodias que se hayan hecho en diferentes disciplinas. A la vez, forma parte de lo que sería la primer película de ciencia ficción en la historia del cine: Le voyage dans la lune, o “Viaje a la luna”, un film realizado en el año  1902 que dura alrededor de 15 minutos y que fue hecha por el mismísimo Georges Méliès, uno de los primeros realizadores del cine con una vastísima producción y creatividad.

 

Le voyage dans la lune, un viaje en la imaginación

Fue la película más larga en el momento que se grabó. Está inspirada en dos libros; De la tierra a la luna de Julio Verne y Los primeros hombres en la luna de H. G. Wells, siendo ambos autores referentes de la ciencia ficción en la literatura. Para nosotros, 100 años después, la idea de un viaje a la luna no resulta descabellada y de fantasía, pero en esa época lo era, y las películas eran un lugar donde se empezaban a reflejar los sueños, la magia y la imaginación como se lo hacía anteriormente con los libros de ficción. El cine se había convertido en otro dispositivo para poder depositar todo aquello que en la realidad no era posible.

Georges Méliès era un mago y se dedicaba a realizar trucos en las ferias. El día que se hizo la primera proyección de una película en la historia por parte de los hermanos Lumière, fue invitado y tuvo las intenciones de comprar el cinematógrafo que ellos habían inventado. Pero los Lumière no veían futuro en el cine (qué ingenuos), pensaban que era una novedad sin posibilidades de sobrevivir, por lo tanto no se lo vendieron. Méliès entonces compró otro invento similar hecho por Robert William Paul y lo reformó para poder empezar a grabar sus propias películas. Su experiencia con la magia le dio las herramientas necesarias para poder crear los primeros efectos especiales en el cine, los cuales hacía con utilería y con ayuda de la cámara, debido a su funcionamiento con manivela que era fácilmente manipulable. Por ejemplo, en esta película, en las peleas con los habitantes de la luna, sus desapariciones se lograron a partir de mover la manivela, pararla para que deje de filmar, y entonces los actores se iban. Cuando ya no estaban más encuadrados, se ponían bombas de humo y se encendían, para luego seguir moviendo la manivela y filmar nuevamente. Así, en el resultado final, se veía como los selenitas desaparecían con un golpe. Además, también era el escenógrafo de los films, debido a la experiencia que tenía con la prestidigitación y lo teatral. Realizó más de 500 películas, que en su momento no duraban mucho más de 15 minutos debido a las duraciones de las cintas, siendo aun así uno de los creadores con más filmografía en la historia del cine.

El film era en blanco y negro, por supuesto, pero Méliès necesitaba el color, puesto que le resultaba aburrido. Para lograrlo, se pintó cuadro por cuadro de la cinta con pintura, entonces cuando se reproducía, la imagen se veía a pleno color.

 

AIR, el espacio y la ciencia ficción.

En el 2011 se estrenó, con mucho trabajo y esfuerzo, una restauración a color de la cinta original en el festival de Cannes, la cual estaba muy dañada y fue recompuesta a partir de una copia en blanco y negro, y otra a color que se encontró en los ’90 en España.  Para la ocasión se le pidió a Nicolas Godin y Jean-Benoit Dunckel, el dúo de pop electrónico/ambient más conocido como AIR, que compongan una banda sonora que acompañe el film. El conjunto es oriundo de Francia y se hizo popular a fines de los ‘90s con su disco debut, Moon Safari, y son uno de los referentes de la música hecha con instrumentos electrónicos de su país, junto con Daft Punk.

Las particularidades de este álbum que compuso AIR para Viaje a la luna fueron varias. Georges Méliès era oriundo de Francia, por lo tanto se quería que el soundtrack de la película fuera hecho por coterráneos. Además, fue un trabajo ad honorem, pues no había un presupuesto para pagar la banda sonora, pero el prestigio y el honor que ello implicaba y las ganas de hacer algo nuevo los atrajo para aceptar la propuesta. Por otro lado, el dúo siempre se ha caracterizado por hacer mayoritariamente música pop con sintetizadores, instrumentos que se suelen relacionar en el imaginario popular con el espacio exterior y con la ciencia ficción. Es decir, cumplían con todas las condiciones que requería darle la magia necesaria al film; además, el grupo ya contaba con experiencia en hacer soundtracks para cine, ya que Sofía Coppola les había encargado el trabajo para su ópera prima, Las Vírgenes Suicidas, y gozaron de gran popularidad con ello. Sin embargo, lo peculiar de Le voyage dans la lune, es que es una película silente (es decir, sin habla ni música), y no tenía una banda sonora previa. Puesto que en los orígenes del cine todavía no había la tecnología necesaria ni el desarrollo de una cinta de sonido que acompañe a las imágenes, no hay registro de composiciones para el film en sí, entonces esto implicó un enorme desafío a la hora de ponerle música a la película, ya que no se habían sentado precedentes en cómo podría llegar a sonar. De todas maneras, la enorme libertad que tenían frente a este trabajo los puso cómodos ya que no debían rendirle cuentas a nadie. Para ser más fieles a la manera de hacer las cosas de Georges Méliès, AIR decidió grabar y producir el álbum por su cuenta, para hacer todo más “casero” y adecuado al espíritu del director.

La banda sonora fue compuesta en un mes, ya que se requería para el estreno en Cannes, y los obligó a trabajar intensamente mirando la película una y otra vez, al mismo tiempo que componían. Decidieron no hacer exactamente la música para cada escena; por el contrario, hicieron las canciones primero para luego ver la película y ver en cuáles encajaba. De hecho, el álbum dura 40 minutos mientras que el film dura 15 minutos, así que éste contiene tracks que no se incluyen en el proyecto de restauración. El sonido de las composiciones es de una atmósfera melancólica y espacial, se utilizaron sintetizadores, melotrones y voces muy suaves y con mucho eco, para dar la sensación de un espacio indefinido y desconocido.

La relación de la banda con la luna y el espacio es algo que también aportó mucho al entusiasmo por el proyecto. El disco debut de AIR se llama nada menos que Moon Safari, y durante la infancia de ambos miembros, en los ‘60s, se vivía un ambiente de fantasías con la vida en otros planetas, con el primer viaje con destino al alunizaje, con “un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. El sueño de ser astronauta de todos los niños que nacieron en esa década, y las ideas de los avances que podrían llegar a haber de allí a un futuro, es una obsesión y un tema recurrente para Nicolas Godin y Jean-Benoit Dunckel.

 

Acerca del mundo del cine y un ejemplo particular: Martin Scorsese

Georges Méliès y en particular Le voyage dans la lune, fueron una gran inspiración para muchísimos realizadores de cine, sobre todo europeos y estadounidenses. En el 2011 también, y creo no fue casual, se estrenó la película Hugo de la cual es director nada menos que Martin Scorsese, quien reivindica con ella a los inicios del cine, a la magia del cinematógrafo, y al padre de la ciencia ficción en la historia de los largometrajes. Scorsese vio la necesidad de rendirle cuentas a todo lo que lo ha inspirado como cineasta, y lo hace de una manera exquisita, con un gran manejo de lo técnico, del 3D y del guión, este último basado en el libro homónimo de Brian Selznik.

Hugo cuenta la historia de un niño huérfano con ese nombre (casualmente), que vive en una estación de tren en la París de los años ’30 y está  arreglando un autómata, el más preciado legado que conserva de su padre. Conoce a Méliès, sin saber nada de él, cuando ya retirado trabaja en una juguetería en esa misma estación, y de su negocio roba las piezas necesarias para poder reparar a ese robot escritor automático. Luego de su triunfo en el mundo de la realización cinematográfica, a causa de las deudas y de la Primera Guerra Mundial, Georges debe abandonar el rubro y con lo poco que le queda se monta ese negocio, tratando de dejar atrás ese pasado de fama y gloria. Lo que continúa luego es una serie de aventuras en las que el niño y su amiga Isabelle, la nieta de Méliès, logran reparar el autómata y descubrir el pasado oculto del abuelo de la chica.

Si bien la película no es del todo verídica, la mayoría de los datos son reales, y para los que no están tan familiarizados con el séptimo arte, funciona como una gran pieza para poder introducirse a su historia en general. Y se pueden ver en el film varias de las producciones de Méliès que merecen la pena verse. Además, el mago es interpretado por el gran Ben Kingsley, quien lo personifica de una manera excepcional, y  cuenta con un elenco muy cuidado y con talento, con nombres como Asa Butterfield y Chloe Grace Moretz, que ahora son talentosos jóvenes actores en el papel de Hugo e Isabelle respectivamente, Jude Law interpretando al padre del niño, y hasta Sacha Baron-Cohen en el papel del inspector.

 

Una interpretación socio-cultural: ¿Imperialismo y espacio?

"Podíamos ver la imagen pero también el trasfondo de la imagen...Cuando descubrieron la luna no creo que fue algo bueno, pienso que quizás es un poco triste, porque me recuerda el fin de la inocencia y un día el hombre blanco llega y destruye todo. Así que (la película) es algo melancólica para mí y así también lo es la música. Se supone que la película debería ser graciosa, pero para nosotros con la mirada del 2012 no lo es, llegar a algún lado y golpear a alguien sin hablarle siquiera. Es un buen testimonio de la historia y para ver cómo era el pensamiento de Europa, como percibían a Africa o Asia...Es un buen ejemplo de cómo pensábamos."

Nicolas Godin, uno de los miembros de AIR, dice esto a partir de una pregunta sobre la trama plantea la posibilidad de que la película deje un mensaje acerca de la colonización de culturas y sociedades “desconocidas”, y el pensamiento de Europa en la época con respecto de la otredad. Francia tuvo colonias hasta hace no mucho, lo cual lo hace familiar con la conquista de países y de culturas. Y la película no está muy alejada de esa realidad. En este caso, los humanos han aterrizado en tierras desconocidas (como cuando Colón llegó a América) y no tienen exactamente una relación de amistad con los habitantes de la luna. No intentan comunicarse diplomáticamente. Son culturas muy diferentes pero terminan triunfando los humanos, cuando logran “escapar” de ellos a través de la violencia. Pues en el siglo XIX el imperialismo tuvo su auge más grande y para principios de siglo XX todavía vivía ese espíritu de dominación en las culturas europeas, sobre todo de Inglaterra y Francia. La película (así como los libros de ficción que la inspiraron, y la literatura decimonónica en general) no es ajena a sostener, a crear y recrear la ideología de superioridad de una cultura sobre la otra, siendo así parte de un sentimiento de nacionalismo que estaba muy vigente en la época. No me voy a explayar mucho más, pero si dar pie al debate y repensar los productos culturales con una mirada más crítica. Éstos construyen de manera dialéctica con la realidad el pensamiento de una sociedad en general, y lo que parece común y corriente para la época en la que está. Lo cual no quita la calidad de Viaje a la luna, la magia que conlleva en su realización, y su legado que influencia prácticamente toda la historia del cine. Sino que también, podemos saber mucho de una sociedad y de una época simplemente echando una mirada crítica a la obra de arte, sin dejar de apreciarla.

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