Los Reyes

Por Martín Fariseo

Quien alguna vez haya leído -interesado- sobre la Antigua Grecia, seguramente debe haberse informado sobre la ciudad de Creta. De esta legendaria urbe salen algunos de los mitos griegos más afamados de todos los tiempos. Justamente, la historia del Minotauro, muy conocida, cuenta que el rey Minos (hijo de Zeus y Europa) había prometido al dios Poseidón que él sacrificaría lo primero que saliera del mar. Poseidón hizo salir un toro, y Minos al quedarse admirado del poder de éste animal decidió incorporarlo a sus rebaños. Esto desató la furia del Dios, que como venganza hizo que Pasifae, la esposa de rey, se enamorara del toro, teniendo como resultante un hijo mitad toro-mitad humano, el Minotauro. Minos mandó a atrapar a la bestia por Heracles (Hércules en la mitología romana) y lo encerró en un laberinto construido por el famoso arquitecto Dédalo.

Por otro lado, el poderoso gobernante de Creta había dominado Atenas, condenándola al hambre y al aislamiento, y los atenienses en busca de una tregua tuvieron que aceptar la imposición de Minos: que cada año enviaran 7 jóvenes y 7 doncellas para que fueran devorados por el Minotauro. Teseo, hijo de Egeo (rey de Atenas), decidió emprender un viaje a Creta para entrar al laberinto y matar a la bestia y así acabar con la dominación que sufría su pueblo. La hija de Minos, Ariadna, se enamora de Teseo y le regala un ovillo de hilo con el cual el héroe podría matar a la bestia y luego encontrar fácilmente el camino de salida del inmenso laberinto. Finalmente, el joven mata al Minotauro y vuelve victorioso a Atenas, junto a Ariadna.

Esta historia resultó (miles de años después) muy interesante para Borges, que en 1949 escribe en su famoso libro El Aleph, un relato llamado La Casa de Asterión el cual está escrito en primera persona y el protagonista es el Minotauro, quien cuenta sus vaivenes en el Laberinto. En el mismo año, Julio Cortázar en el libro “Los Reyes” se dedica a recrear el mito en una obra teatral compuesta por cinco escenas y escrita en prosa, cambiando gran parte del contenido pero manteniendo el mismo final. En la obra del escritor argentino, Ariadna siente mucho afecto y atracción por su medio hermano el Minotauro, y lo demuestra abiertamente frente a su padre.

El rey Minos desprecia a la bestia, pero sabe que mientras la criatura aberrante continúe con vida, él va a ser más preso aún de lo que la bestia lo es de él, y a su vez encuentra cierta conveniencia en la existencia del animal-hombre porque de esa forma causa miedo y respeto entre sus enemigos. Cuando Teseo entra en escena, promete matar al Minotauro y, en diálogo con el rey, éste le ofrece a su hija Ariadna como recompensa. La chica le ofrece el ovillo al héroe, pero se lo da con una intención distinta a la del mito; ella quiere que su medio hermano escape del laberinto y sea libre, sabiendo que la bestia es perfectamente capaz de matar a Teseo. Cuando el hombre en cuestión se encuentra frente al Minotauro, éste lo recibe con tranquilidad, y le expresa que con facilidad podría hacerlo pedazos y escapar del laberinto, pero sabe que en el mundo exterior no sería libre, por eso elige la muerte. La bestia se entrega con docilidad a Teseo y éste intenta matarlo de la forma menos dolorosa posible.

En la última escena el Minotauro está moribundo y se acercan los hombres y las mujeres que vivían con él en el laberinto (estas personas eran las supuestas víctimas de la bestia que eran enviadas desde Atenas) y lo despiden con tristeza y dolor, como se despide a un amigo.

Esta increíble obra de Julio Cortázar, corresponde a las primeras publicaciones del autor (es la primera que publica con su nombre real), y vamos a encontrar una prosa, y unas palabras que comúnmente no usa el escritor. Utiliza un lenguaje muy bello, poético (musical me atrevería a decir) y floreado. Si en este artículo cuento como empieza y termina la obra en cuestión es simplemente porque no creo que lo más importante sean los hechos que ocurren en la historia, sino que más bien creo que el lenguaje utilizado y el cambio de personalidades en comparación con el mito tradicional es lo que más interesa. La idea de un Minotauro bueno, inofensivo, que no devoraba a las personas que llegaban a su laberinto, es una vuelta total de página. Un Teseo que no tiene una actitud heroica, que no enfrenta a la bestia sino que más bien parece hacerle un favor plantea una contraposición al mito original, aunque el final siga siendo el mismo. La idea de una salvación a través de la muerte que desea el hombre-animal es también planteada por Borges en La casa de Asterión, pero en la obra de Julio vemos que el Minotauro es un verdadero artista, y para demostrar esa faceta Cortázar va a agregar a El citarista como el amigo que despide a la bestia.

Años más tarde de su publicación, el mismo Cortázar diría esto sobre“Los Reyes: “La idea de este pequeño libro me nació en un colectivo, esos microbuses donde nos metían a 15 personas como sardinas pero que resultaban muy cómodos porque uno iba de un lado a otro y eran muy baratos además. Y bueno, volviendo a mi casa, (yo vivía bastante lejos del Microcentro), de golpe, aburrido, sentí toda la presencia de algo, que resultó ser pura mitología griega, lo cual creo, que le da razón a Jung y a su teoría de los arquetipos, en el sentido que todo está en nosotros, que hay una especie de memoria de los antepasados, y que por ahí un archi-bisabuelo tuyo que vivió en Creta 4000 años antes de Cristo a través de los genes y los cromosomas  te manda algo que corresponde a su tiempo y no al tuyo, y tú sin darte cuenta estás escribiendo un cuento y una novela y estás transmitiendo un mensaje muy antiguo y muy arcaico (…)”  Y luego, sobre los personajes diría:  “En ese colectivo, que nada tiene de griego, salió la noción de laberinto, en fin, del mito de Teseo y el Minotauro; pero sucede que yo lo vi al revés (…) , yo vi en el Minotauro al poeta, vi al hombre libre, al hombre diferente, y que por lo tanto es el hombre al que la sociedad, el sistema, encierra inmediatamente (…). Teseo, en cambio,  es el perfecto defensor del orden;  el entra allí para hacerle el juego a Minos, es un poco el gángster  del rey, que va ahí a matar al poeta. Y efectivamente, en ese poema, cuando tú conoces el secreto del Minotauro es que el Minotauro no se ha comido a nadie; es un ser inocente que vive con sus rehenes, y que juega y danza y ellos son felices dentro del laberinto (…)”

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