Love, Death & Robots: derivas de lo desconocido

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Por Jonathan Ehrhorn

Cuando Love, Death & Robots apareció, allá por el 2019, se convirtió de inmediato en una referencia de la animación para adultos. La propuesta, una antología de cortometrajes de ciencia ficción, fantasía y terror cargados de sexo, violencia y pantallazos de mundos extraños, resultó sorprendente y novedosa. Sin embargo, no pude evitar la sensación de que la diferencia entre el nivel técnico de la animación —alucinante en casi todos los casos— y el nivel de ciertas historias volvía la serie, por momentos, irregular. La duración limitada propia de los cortometrajes tiene efecto sobre el desarrollo de conflictos, mundos y personajes. Pero en los casos a los que me refiero, algunas historias parecen quedar a medio desarrollar o relegadas a un plano prácticamente secundario. En la primera temporada hay, no se puede negar, variedad en dieciocho cortos para asombrarnos, aterrarnos, hacernos reír y también reflexionar. Para todos los gustos. Por estos motivos, hoy me quedaría con sólo un puñado de estos cortos.

Una segunda temporada, de todos modos, era bienvenida y hasta esperada debido al indudable potencial de la serie. Con ocho cortometrajes, esta entrega es menos diversa en términos de animación, quizá, pero más pareja en el nivel general de las historias. Hay, como es posible percibir, menos desnudos y menos sangre en estos cortos —tal vez, con el objetivo de llegar a un público más amplio— pero muchas ideas expuestas de manera admirable. Como resultado, la segunda temporada de la serie creada por David Fincher y Tim Miller es más sólida que la anterior. El tema de la inmortalidad dice presente en dos ocasiones, planteándose la pregunta de si vale la pena vivir para siempre. El arco de conceptos, ambientes, personajes y tonos es rico, y así lo notamos al pasar de una comedia negra como “Servicio al cliente automatizado” al noir futurista “Respuesta evolutiva”, al sumergirnos en el terror lovecraftiano con “La hierba alta” y terminar en el profundo y contemplativo “El gigante ahogado”, adaptación de un cuento del gran escritor británico J. G. Ballard.

Considero que el mayor logro de esta temporada radica en haber mantenido el nivel de los mejores momentos de la anterior, y en seguir generando temas de debate, imaginación y especulaciones en torno al ser humano y a su lugar entre las estrellas. Con una tercera temporada prevista para el año que viene, Love, Death & Robots se consolida como una serie inteligente, entretenida y significativa, capaz de amalgamar fantasía con emociones, dilemas humanos e historias poderosas.