Manual para vivir

Por José Saralegui
Arte de Nair Farina

Constantemente recibo misivas que el público envía, pidiendo realice una entrega sobre cómo vivir. Por eso hoy les traigo esta breve selección de ideas principales que desarrollo por completo en “Manual para escribir manuales”, Editorial Le Part, 1999. Por tanto, como suele ser costumbre en lo relativo a estos temas tan interesantes, mejor es no dar mucho entrevero, de modo que vamos directo a los bifes.

Nazca, en lo posible llore, y mucho, así sus padres se quedan tranquilos. Si ha nacido con algún trastorno de cualquier tipo, no se preocupe, no es su culpa, aunque más adelante así se lo hagan sentir o saber. Aproveche para ser todo lo gordo que desea, ya que a la edad de cero años, aún es muy cruel juzgar al otro (se ve que la humanidad sí tiene límites claros, al menos para arrancar con esas cosas). Además, ser gordito es sinónimo de buena salud en algunas culturas donde abundan los gordos que se justifican y hacen que sus hijos sean gordos para no sentir culpa.

Luego de que lo saquen del lugar más lindo de su vida, preparese para la diversión. Para ello, primero necesitará oxígeno, así que haga lo siguiente: abra la boca, es eso que está pieza de por medio con lo que usa para estar viendo (lo del medio se llama “la nariz”, pero ya volveremos sobre ese tema), y meta todo lo que no ve dentro de ella, eso se llama “el aire”. Ahora lárguelo, vamos, bien fuerte, y vuelva a repetir hasta que se muera. No se preocupe, se acostumbrará y además pasa rápido. Un grupo de personas, no se asuste, son de confianza, lo lavarán un poco y lo pondrán presentable para el primer amor de su vida. Si le sale ser directo e ir derechito por la teta, tranquilo, que con el tiempo aprenderá las normas sociales, y cómo es importante siempre ir primero por el contacto visual y lo demás después. En ese momento deberá usar lo que mencionábamos más arriba, “la nariz”, porque mientras chupa, igual que como hizo con el aire, pero ahora con lo que va a salir de ese piquito (que va a ser blanco y lo va a mojar si no lo toma), mientras chupa, decía, meta el aire por la nariz. Recuerde que necesita hacerlo constantemente. Y por suerte la naturaleza nos ha dado dos alternativas para llevarlo a cabo.

Pasará de esta forma, y viendo todo bastante borroso (que es como si tuviera los ojos llenos de lágrimas por la tristeza que puede generar un fracaso o un novio que lo defrauda, pero es muy chico para pensar en esas cosas) unos cuantos días.

Ya en su hogar, la presión estará sobre cada logro que vaya concretando. Y me refiero a CADA logro. Verá, es tal la novedad de tener una vida creada por uno mismo, o adoptada, no importa, pero es tal, quizás por la presión social, quizás porque la iglesia insiste tanto, quizás porque uno realmente lo quiere, o un poco de todo, que la vara, vamos a ser sinceros, está bastante baja. Además de que somos, y no se vaya a ofender con esto, bastante inútiles como especie hasta pasados los 16, y algunos mucho más. Digamos que de todo lo que se esperará de usted, hay dos momentos que son definitorios, es decir, que si la vida fuese una película, seguro irían al trailer: los llamamos hablar y caminar. Hablar, oh, divina ocupación que algunos de sus colegas toman como única. Hablar es... cómo se lo explico, hablar es como llorar, como hizo al principio, pero de manera articulada y con un orden establecido, de modo que el resto sepa qué necesita, qué no, qué piensa de tal otro, qué le gusta comer, o qué última información tiene sobre el clima. Igual para eso falta, durante mucho tiempo intentará lograrlo, pero no conseguirá más que balbuceos que serán básicos hasta para el gato. Para caminar, bueno, eso es otro cantar (ya volveremos sobre esto también). Existen tantas técnicas como autores han escrito sobre el tema y yo, como buen autor de renombre, claramente tengo la propia: haga como cuando va a dormir, apoye el pupo (es importante que pronto aprenda a decirle ombligo, porque va a quedar mal) en el suelo. Estire bracitos y piernitas hacia adelante y atrás, respectivamente, y doblelos, los brazos como si fuera a rascarse la cabecita, las piernitas como si jugara a aplaudir con los pies. Acerque las rodillas, que es la esquina donde se conocieron la pierna con el muslo, hacia el pecho y las palmas de las manitas apoyelas a la altura de los hombros. ¿Se acuerda cuando salió de su mamá lo que tuvo que hacer para no quedarse adentro? Eso se llama fuerza, y lo mismo deberá hacer, tanto con manos como con pies. Apoyelos entonces contra el suelo e intente separarse de él con tanto rechazo como si tuviera gusto feo. Apoye ahora las rodillas y, con las palmas aún sobre el piso, levante la cola primero, cosa que le servirá mucho aprender si termina siendo corredor. Está ahora con pies y manos tocando el suelo, formando una V corta invertida, mire qué inesperado logro para alguien tan chiquito, ya aprendió una letra. Ahora viene una parte que involucra un sentimiento clave para la vida: la confianza. Y eso deberá hacer con sus pies, confíe en que ellos, se lo aseguro, soportarán el peso. Empuje con las manos para separarse y deje llevar su cabeza hacia lo más alto de la evolución. Lo felicito, está parado. Observe la habitación y elija un objetivo, ahora sólo avance hacia él (este mismo proceso es el que aplicará a todo en la vida, así que recuérdelo con detalle). Levante primero un pie, apoye, luego el otro, y así, hasta que su mamá lo felicite.

Hasta aquí hemos cubierto la primera parte. De ahora en más, puedo darle algún que otro consejo, que como decía encontrará con mayor detalle en mi libro, pero básicamente ya sabe lo necesario para seguir por su cuenta, es decir, depende de usted. De todos modos, aquí le dejo algún que otro tip genérico, a saber: coma de cuando en cuando, rico, y si quiere cuidarse también. Baile, haga amistades, vaya a ver teatro, forme una pareja o vínculo que le haga bien. Beba, si se emborracha ya se le pasará, pero la culpa de lo que haya hecho no, así que sea responsable, y no diga que estaba borracho, uno siempre se acuerda de lo que hace. Cuide lo que le importa, aprenda cosas nuevas, todos los días y todas las noches, ambos momentos del día tienen sus ventajas y conocimientos propios. Diga lo que piensa, no dude. Enseñe, sufra, llore, fracase mucho, triunfe lo necesario y sobre todo, por favor, sobre todo, no deje que le digan qué hacer, nunca, jamás, ¿entendió?, que para eso estoy yo.

 

 

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