Mi peor pesadilla favorita: ranking de Arctic Monkeys

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Por Melisa Olivera

A unas pares de semanas del lanzamiento del flamante Tranquility Base Hotel & Casino, me puse a reflexionar en qué puesto se ubicaba para mí este nuevo integrante de la familia de álbumes que han dejado los Arctic Monkeys a lo largo de toda su carrera. Una de las bandas que mantuvieron el rock  británico en el nuevo milenio, ahora convertidos en unos treintañeros sofisticados, hombres de familia y de negocio, decidieron dejar fluir la creatividad dejando de lado las guitarras y poniéndose a tono con el piano. Y ahora me encontraba con el dilema de siempre: ¿Cuál es mi ranking personal de estos discos? ¿Cómo elegir entre estos álbumes cuando cada uno de ellos me dio algo en qué pensar y algo qué sentir desde que tengo 10 años?

Lo que continúa es un intento de parte de mí, una fan completamente perdida en la subjetividad, buscando las razones que me llevan a hacer este intento divertido de jerarquización forzada de los discos de la banda de mi vida.

 

  1. AM

Y sí. El disco que los catapultó a la popularidad extrema, no es el que más me simpatice de todos. No creo que tenga que ver con una percepción de masivo=malo, sencillamente es mi disco menos favorito, porque no tiene la homogeneidad que me gustaría. O quizás porque en el momento en que el disco salió yo estaba en otra dirección musical. Sin embargo, lo defendí a muerte de los detractores que hablaron de “comercialización” (de algo hay que vivir Ricardo) y algún par de otros conceptos sinsentido con los que lo adjetivaron. Lo que siento de este álbum es un conjunto de grandes hits, pero no un álbum sólido. El hartazgo de falsetes también hace que AM quede relegado al último lugar.

  1. Tranquility Base Hotel & Casino

El último trabajo de los 4 de Sheffield es un menjunje de influencias losangelinas, pop barroco de los ‘60s y la admiración de unos cuantos solistas de los ‘70s. Un trabajo que causó una grieta importante entre aquellos que esperaban seguir escuchando el rock de guitarras que en algún momento la banda supo ofrecer, y los que aceptamos sin expectativas lo que venga.  Pero todo lo que no cambia se agota, y no necesariamente surge un producto de excelente calidad; sin embargo, este sí es el caso de un volantazo en la dirección correcta para lograr un disco conceptual, armónicamente precioso (el piano ayuda muchísimo en este sentido) y llevadero.

Se lleva este puesto porque es demasiado reciente para avanzar, pero como álbum me parece mucho más arriesgado y completo que AM. Tiene mucha más complejidad musical, no tantos esfuerzos líricos innecesarios para el amor, y el factor sorpresa del timbre del piano para bien.

  1. Suck It And See

Con baladas y un disco solista de Alex Turner en el medio, saliendo en la mejor época de la banda en vivo, Suck it and see es un híbrido hermoso que continúa la búsqueda desértica en un sentido más melódico, con algunos arranques de rock and roll al palo. Disco que escucho cuando necesito cierta serenidad, probablemente el que menos haya escuchado de todos, pero que atesoro bastante porque es particularmente bello. Recuerdo haber empatizado de inmediato con el sonido calmo pero destructor cuando apenas salió. Merece más reconocimiento que el que se le suele dar. A destacar el trabajo del bajo de Nick O’Malley que se escucha bastante más nítido que en los otro álbumes.

  1. Humbug

Para algunos lo mejor que han hecho hasta la fecha, para la que les escribe, de lo mejor que han  hecho hasta la fecha pero no mi favorito. El hecho de que Josh Homme haya encaminado a estos muchachos en la búsqueda de un sonido nuevo en comparación de sus primeros dos discos, le da una característica anecdótica importante. Pero lo que vale de este disco es la vibra stoner, la oscuridad que maneja, las búsquedas de poéticas un poco más abstractas, y que con dos álbumes súper consagradísimos en sus manos, no se hayan dejado caer en los laureles y buscaran algo diferente para hacer con el sonido y la lírica. Ocupa este lugar sólo porque los siguientes discos ocupan un lugar más importante en mi vida.

  1. Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not

El disco del adolescente enfurecido por excelencia. El álbum debut que rompió todos los records en Inglaterra está en esta posición porque significó el descubrimiento de la música que me gusta. Porque me abrió el camino a un montón de banditas y porque es causa de una de mis más grandes pasiones. Un disco explosivo de parte de adolescentes que se animaron a decir lo que tenían que decir, que hablaban de las aventuras que pasaban todos los días y todas las noches, y que la rompían con esos riffs de guitarra acelerados y la “bestia ágil” en la batería; Matt Helders, mi único héroe en este lío. Uno de los bateristas más destacados de los 00’, que lamentablemente se calmó en los últimos días, pero que ha dado toda su furia en este álbum que ahora carga con cierta nostalgia hacia esos años que añoramos.

  1. Favourite Worst Nightmare

El puesto primero se lo lleva mi disco favorito de toda la vida: Favourite Worst Nightmare. Un disco ácido, oscuro, con sonidos algo disonantes y extrañantes. Con una fuerte carga crítica social y algunas tramas encriptadas, el mejor Alex Turner en cuestión lírica. Siguiendo con lo musical, es un álbum que sigue la línea de su antecesor, pero lo rediseña, lo mejora y lo hace la cumbre de la originalidad propia de ellos. No es que los demás no tengan su impronta, pero creo que los auténticos Arctic Monkeys viven en el núcleo de estas canciones. O por lo menos así lo veo yo. Puesto que a lo largo de este recorrido encontramos distintas facetas de su música, en este disco exploraron lo que mejor supieron explotar: el rock de guitarras rifferas inspiradas en sus ídolos de The Strokes, en una muestra clara de esos casos en el que el discípulo supera al maestro, agregándole la complejidad necesaria y la vibra que impulsan la batería que sigue acelerada desde el primer disco, los acordes oscuros y extraños, las baladas necesarias para calmar la violencia de la voz chillona de Turner y las guitarras al palo. El bajo acompañando con sutilezas y un sonido bajo (je) perfil para complementar junto con el trabajo de Jamie Cook en la guitarra y su dialéctica con la de Turner. Podría seguir horas; los lados B de los singles de este álbum son incluso mejores de lo que es el disco y con eso digo mucho. Me doy cuenta que este está indiscutiblemente en el primer puesto porque lo tengo analizado de arriba a abajo. Pero no voy a aburrirlos más, con este culmina mi ranking.

Esto es una reflexión que se me hizo necesaria con la salida de un disco nuevo, pero que siempre me debí a mí misma. Destacar los logros de la banda que me hizo amar la música y abrirme el camino para siempre tener más conocimiento acerca de este arte, por la cual hoy en día estoy estudiando una carrera universitaria al respecto. Espero la próxima poder hacer esto desde el lado profesional; ahora es, como lo propuse al principio, una jerarquización de los pedacitos de la obra de la banda de mi vida.

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