Música disco post-mortem? Los 80s, 90s, 2000 y siempre

thriller

Por Mariano Pereyra

Si bien la música disco (cuyo nombre, permiso, proviene de la abreviación de la palabra francesa "discothèque") había alcanzado niveles de sobresaturación, tanto comercial como de exposición (gracias a ella la industria generaba más de 5 mil millones de dólares por año) y tuvo como respuesta esa racista, homofóbica (y hasta fascista) "Demolición", habría de quedar proscripta a comienzos de la década de 1980. Sí, todavía quedaban sus últimos latidos: la banda sonora de Saturday Night Fever permaneció entre los doscientos discos más vendidos desde su lanzamiento hasta principios de ese año; Funky Town de Lipps Inc. y On the Radio de Donna Summer, iban siendo algunos de los últimos hits disco que se escucharían, al menos, por un largo tiempo. Incluso comenzó a emplearse un nuevo término; por una cuestión comercial de ahora en adelante se denominaría como música dance, cosa que siempre había sido.

Pero ésta había llegado para quedarse; el fuerte desdén hacia la música disco (propiamente dicha) no iba a lograr desaparecerla: el actualmente conocido como post-disco fue su reemplazo. Violines y vientos pasaron a ser prescindibles, no así las magistrales líneas de bajo que la habían agraciado desde un principio, pero ahora con un nuevo ingrediente: el sintetizador. Estos fueron los grandes conquistadores de la música pop desde la década de los 80, y particularmente en la música bailable gracias al trascendental trabajo del italiano Giorgio Moroder (exponente del ítalo/eurodisco), creador de la música dance electrónica, alias EDM.

Aun así, la música disco alistaba nuevos defensores: los Pet Shop Boys con apenas algunos sencillos y un LP debut, lanzaron sin escrúpulos un compilatorio de remixes de sus canciones titulado Disco, en 1986 (uno de los primeros ejemplos de álbumes de remixes en el mundo dance). Madonna en su inolvidable debut, también, ejemplifica el camuflaje pop de la música bailable. David Bowie logró el mayor éxito comercial de su carrera a comienzos de esa década, con su álbum Let's Dance, producido por Nile Rodgers, convirtiéndose sensación en las discos (sí, no faltó quien lo tildara de "vendido"). Pero no fue otro que Michael Jackson, otra vez de la mano de Quincy Jones, quien alcanzó la obra cumbre del (pop) post-disco con Thriller (en cuya portada se lo ve a Michael otra vez vestido de blanco y negro, al igual que en su penúltimo álbum, pero en esta oportunidad con reminiscencias al emblemático atuendo de Travolta en esa película, sí Esa película: pantalón y saco blancos, y una camisa negra por debajo). Sencillos del disco como el homónimo, Wanna Be Startin' Something, o Billie Jean, vislumbran sin dificultades el espíritu disco, ahora con sufridos cambios: con una caja de ritmos marcando el pulso en lugar de una batería, en muchos casos.

Para la segunda mitad de dicha década, otro género había descendido de la música dance, que también nos acompaña hasta nuestros días con mucho éxito: el dance-pop. Finalizando la década, aquel sonido continuaba ramificándose: se estaba gestando, en las discos de Chicago, el house; que dominó la escena pop de los 90, al igual que la música techno, oriunda de Detroit.

A finales de esa década se vivió un revival de los años 70, y la música disco, obviamente, tuvo su momento de lucimiento. Bandas como Jamiroquai (que con sus primeros discos se colocó como una de las agrupaciones favoritas salidas del Reino Unido por ese entonces) también se había declarado una banda disco sin tapujos: los cortes Cosmic Girl y Canned Heart, son prueba de ello. Incluso George Michael con su regreso discográfico (después de años de estar en conflicto con Sony), lanzó el hit Fastlove, sampleando el clásico r&b/post-disco de Patrice Rushen, Forget Me Nots.

El dúo Daft Punk se estableció como uno de los mayores referentes de la música dance electrónica a fines del milenio pasado con numerosas referencias a la música bailable de los años 70, por ejemplo; el segundo álbum de estudio de los franceses, llamado Discovery (cuyo nombre se debe a la unión inversa de dos palabras en inglés: "very" y “Disco”) contiene una canción de nombre en latín Veridis Quo, un juego de fonética de "veri" y "disquo" = very disco.

Entrando al nuevo milenio Kylie Minogue lanzó su aclamado álbum Fever (un título que quizás les haga recordar a alguna película ya mencionada hasta el hartazgo), cuyos sencillos fueron hits en todo el mundo, predominando el ya conocido dance-pop, ahora con una mayor cercanía a la vieja escuela de la música bailable. En el 2005 Gorillaz, la banda virtual liderada por Damon Albarn, lanzó el sencillo DARE, con una clara influencia disco. Por el mismo año Madonna con su trabajo Confessions on a Dance Floor, lanzó los singles Hung Up (impulsado por un perfecto sample de un viejo hit disco de ABBA) y Sorry, con los que nos devolvió de nuevo el disco fashion de los 70 al mainstream, con sus respectivos video-clips. Una vez más la música dance rendía honores a sus inicios.

En estos últimos diez años ha proliferado mucho material dance, en muchas ocasiones música disco en su estado más puro: bandas como Hercules and Love Affair en su homónimo álbum debut (2008), nos demostraron que todavía hay mucho disco por ser escuchado. Canciones como Rise o Blind, pertenecientes al susodicho álbum, recuerdan a la matriz disco sin sintetizadores. Justice, otro dúo de música electrónica francesa, debutó con su disco (2007) marcando la nueva dirección de la música dance, con sobradas referencias a la música bailable de los 70 y 80 (su primer corte, D.A.N.C.E., contiene guiños al Michael Jackson de Thriller, mientras que la canción Stress contiene samples de A Night on Disco Mountain, de la banda sonora de Esa película). El DJ y productor escocés Calvin Harris, lanzó su álbum debut aquel mismo año, titulado I Created Disco. Daft Punk, de nuevo, por el 2013 presentó su último disco hasta la fecha, Random Access Memory (RAM), un digno homenaje a la música bailable y sus grandes magos: Giorgio Moroder y Nile Rodgers. Michael Jackson pudo obtener póstumamente otro éxito disco en 2014 con Love Never Felt So Good, un dueto virtual junto a Justin Timberlake.  Del mismo modo incontables artistas: Madonna, Arcade Fire, Bruno Mars, The Weeknd, Jamiroquai, Lady Gaga, Ariana Grande, DNCE, Tame Impala, Calvin Harris, solo por dar algunos ejemplos, (algunos con más alcance mainstream que otros), han revisitado más de una vez al género, cada cual con su respectiva impronta, mas todos manteniendo vigente aquel Four to the Floor, reivindicando su cualidad de imperecedera.

 

La música disco y su impacto durable

 

El EDM alias Electronic Dance Music

Giovanni Giorgio Moroder, quien se había destacado hasta entonces como compositor y productor de Donna Summer, en lo que fue una jugada visionaria y experimental creó, sin quererlo, la música del futuro. Con la producción del sencillo I Feel Love (1977) de la cantante afroamericana, había decidido cambiar su encare usual a la hora de componer, con un sintetizador Moog. Así fue cómo diseñó un sonido completamente nuevo: la música dance ya había mutado. Sus experimentos continuaron en el álbum Bad Girls (1979), de la misma intérprete, y con producciones solista como la banda sonora de la película Midnight Express (1978) (la primera en ser interpretada íntegramente por sintetizadores analógicos en ganar un Oscar). Su trabajo marcó un hito en la música popular, y fue fundacional para el nacimiento de la música dance electrónica como hoy la conocemos.

 

El hip hop

Una de las manifestaciones más significativas de la influencia disco, y vigentes hasta el día de hoy se encuentra en el hip hop y sus raíces. King Tim II (Personality Jock), de la poco recordada Fatback Band, es considerada la primera muestra fonográfica de hip hop lanzada al mercado, aun sin ser una canción enteramente de rap (claramente una canción disco, el ritmo popular negro preeminente del momento). Pero no fue hasta el lanzamiento del single Good Times (cuya línea de bajo está entre las más icónicas de la música popular, siendo imitada por incontables intérpretes: desde The Cure o Queen hasta Daft Punk), de la banda CHIC, que aportó la pieza que ayudó a la emergente cultura del hip hop a ganar terreno; para luego convertirse en el fenómeno masivo que es hoy en día. Rapper's Delight de Sugar Hill (lanzada sólo unos meses después de King Tim II) fue la primera canción de rap en lograr trascendencia, siendo éxito en ventas, sonando en las discos y radios, considerada un clásico del hip hop y de la música popular. La canción contenía samples de aquel sencillo de CHIC, lanzado el mismo año, transformándose, quizá, en el prototipo de la canción hip hop: prescindiendo de una melodía continua, manteniendo el ritmo, parte de la instrumentación, y un bajo propulsor.

 

El DJ

La música disco no sólo había apadrinado al hip hop, sino también había engendrado una novedosa figura: el DJ. Con el furor de las discotecas a fines de los 70, ahora templos del baile, los DJs también llevaron la música dance en sus hombros, y con la precaria tecnología del tocadiscos (comparado a los sistemas actuales de mezclas y sets) iniciaron un oficio que pasaría a tener cada vez mayor relevancia, sin precedentes en los últimos veinte años; muchos de ellos devenidos en productores discográficos, con grandes colaboraciones, y girando alrededor del mundo.

Un drum loop

Para 1977 los Bee Gees se encontraban haciendo un álbum por encargo. Era la banda sonora de una película (sí, Esa película) teniendo como referencia una vaga trama al respecto. If I Can't Have You, More Than A Woman, How Deep Is Your Love, Warm Ride, Stayin' Alive, y Night Fever (todos hits por su cuenta) fueron compuestos en la estadía de un par de meses en un estudio de grabación en las afueras de París. Grabando Stayin' Alive fue que al grupo se les presentó un inconveniente mayúsculo: el baterista de la banda de aquellos años, Dennis Byron, debió ausentarse a causa del fallecimiento de su padre. Como consecuencia audicionaron a pocos bateros que se encontraban por la zona, ninguno con resultados satisfactorios. Fue así que uno de los co-productores e ingenieros del grupo, Albhy Galuten, junto con el mayor de los Gibb, Barry, tuvieron una idea trasgresora; frente a los fallidos intentos de encontrar un baterista, tomaron algunos compases de la batería de Night Fever para crear un drum loop. Ese primer drum loop de la música pop, sirvió de base para Stayin' Alive y lo reutilizaron en More Than A Woman; marcando así un precedente en el proceso de grabación de la música moderna.

 

Los 12"

La música disco, también, fue la que popularizó la comercialización del formato de vinilos de doce pulgadas. Siendo estos en un principio enviados a los DJs como versiones especiales de canciones dance; con el lanzamiento de Love to Love You Baby, de Donna Summer (de casi 20 minutos, ocupando todo el lado A del álbum al cual pertenece, producido por el italiano que ya saben) tuvieron mayor viabilidad comercial, siendo años más tarde New Order la banda poseedora del récord del doce pulgadas más vendido de todos los tiempos con Blue Monday en 1983.

 

 

Como hemos visto, desde el calor de las discotecas de fines de los años setenta, con incontables bandas o intérpretes ajenas a la música bailable que se sumaron a este ritmo (donde no faltaron los oportunistas), fueron creando nuevas percepciones de la música dance. Con la llegada de los sintetizadores y elementos electrónicos, lo dance se hizo de una nueva dimensión y en los 80 bandas como New Order, Depeche Mode, Duran Duran, Soda Stereo, entre muchísimas otras del espectro pop decidieron incursionarla. Esta fue ramificándose, sufriendo numerosas metamorfosis: dance-rock (quizás su primera derivación), post-disco, dance-pop, house (y sus derivados como el acid house), techno, trance, backbeat, dance-punk, eurodance, hi-NRG, rave, y el nudisco (que encarna una nueva mutación directa de la música disco, surgida en los 2000), entre tantas otras, todas un rasgo que las hace iguales; contienen la esencia de la música dance: son aptas para sonar en cualquier discoteca, antro, rave, o como más les guste llamarlo.

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