Músicas de viaje

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Por Melisa Olivera

El viaje y el barro es el nuevo trabajo Persona, una banda oriunda de Ingeniero Maschwitz (¿lo escribí bien?) y formada en 2004, es la toma de posta del stoner y el rock psicodélico clásico. Ya en el 2014, con su primer álbum homónimo, nos mostró una forma distintiva de reinventar esas guitarras desérticas y semi-pesadas, con efectos espaciales y de distorsión.  A la Yawning Man con un poquito más de densidad sonora, el disco es un repertorio obligatorio a la hora de encaminarse por nuevos senderos o de disfrutar de la vuelta a casa. Porque como lo indica su título, es acerca del viaje, y es un gran soundtrack para acompañar esos momentos de recorrer distancias.

Siempre instrumental, como el primero, El viaje y el barro cuenta con 5 pistas. Cada una bien distintiva de la otra, representan la continuación y la solidificación del estilo de la banda, ya que conserva el sonido característico del disco anterior, pero con algo más de calma. Comienza con La suerte del irlandés, un tema con compás irregular (de esas con las que movés el piecito pero algo te descoloca) que con un gradual aumento de la intensidad musical a lo largo de la misma, funciona a modo de introducción al álbum para luego adentrarnos en El dique, que es una canción con un riff memorable como base y es el punto más “desértico” del EP. Los Gurbos es ya algo más densa y lenta, con más detenimiento y mayor uso de los platillos a la par de guitarras y bajos bien pesados, una canción sencilla pero con mucho peso. Le sigue El Río, que también cuenta con esos riffs que se te incrustan en la cabeza, quizás algo más “alegre” (según nuestras convenciones culturales) que los anteriores tracks. Por último, El temporal  termina de cerrar este viaje para encontrarnos con un tema que de principio a final no da respiro, el entrelazamiento de líneas melódicas de guitarra y bajo y una batería potente que nos llevan a mover la cabeza de arriba hacia abajo, hasta que cuando está terminando nos devuelve al estado de paz con el que comienza el álbum.

Un patrón que se repite a lo largo del álbum es el incremento de texturas y sonidos, como el de la calma antes del huracán. Y el disco mismo va aumentando cada vez más su densidad e intensidad, como si comenzara con una leve lluvia para terminar en una tormenta que se desata. No es casualidad que esté usando estas analogías para describir el EP, puesto que los títulos de las canciones refieren a fenómenos que tienen que ver con el clima y con la naturaleza. Y no parece casualidad tampoco, que el último tema se llame El temporal.

De las bandas que mantienen el espíritu del stoner nacional vivo y coleando, Persona es una que lo hace a su manera, con sus particularidades pero sin dejar de pertenecer a ese género del cuál cada vez más bandas están haciendo su propia versión. Y es capaz de transmitir sensaciones y conceptos a través de la mera música, sin necesidad de acudir a la lírica, portando la esencia de la ruta y de nuestra relación con la naturaleza en su expresión. Por estas razones y muchas más, es que hay que escuchar este álbum, bancar a la bandas under, y seguir prestando atención a la renovación y la inventiva en el rock actual argentino.

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