NADAR CONTRA LA CORRIENTE DE LA INDUSTRIA: ENTREVISTA A ADRIEL YANEL

0T9A0582

Adriel Yanel es un cantautor polifacético. Interpelado por el pop de los 90, cuando empezó a componer y se dio cuenta que la industria no le abría las puertas fundó Cassette 90, su propio sello discográfico que además funciona como agencia para ayudar a los artistas emergentes a potenciar su carrera. Además, también fue manager. Y en el medio de ese proceso fue trabajando a fuego lento Cerca de Mí durante más de 10 años para finalmente lanzarlo este año.

En ese EP se conjuga la búsqueda del músico, lo metódico del productor musical, la rebeldía del artista independiente y la mirada del productor discográfico. Y para explicar ese camino trazado, habló de todos estos tópicos con Todo en Bondi.


Por Lisandro Machado

Fotos: Gentileza de Adriel Yanel

 

¿Cómo fue el camino de Cerca de Mí, desde que empezaste a hacer canciones propias hasta su salida?

Fueron de 10 a 12 años. Yo inicié con la música desde muy pequeño, entonces el hacer canciones propias surge de haber tenido influencias que me marcaron en mi inicio musical. Yo crecí en los 90s, en el auge de bandas como Backstreet Boys o NSYNC. Los canales de música en ese momento marcaban un suceso importante, Internet no era tan masivo como ahora y el estar prendido a la música era fuerte o la magia de los discos, de ir a las tiendas, ver una foto que te contase algo nuevo que salió y ver las noticias. Con el disco este yo produje todo el material, hay una industria para pocos donde las puertas se cierran a nuevos artistas emergentes, donde la sobre información y exposición de nuevas figuras todo el tiempo hace que sea muy difícil destacar y me puse manos a la obra a trabajar en lo mío al ver la espalda que me daban los medios de comunicación. Fue mucho tiempo la búsqueda de producir mis propias canciones y lograr estar a la altura de la industria, porque hay una exigencia muy importante de la crítica también. Yo soy el productor ejecutivo y la idea de todo y, digamos, trabajé con coproductores. Creo que es interesante ver desde el lado de vista emergente, porque Cerca de Mí tardó muchísimo en salir, tuvo 10 producciones mínimo hasta salir. Eran distintos géneros, más bien hacia el rock hasta que me di cuenta que el pop era lo más versátil. Unifiqué eso hasta que hoy actualmente Mauro De Tommaso, productor de Sony Music Argentina, maneja la parte artística. Lo conocí cuando todavía estaba empezando, entonces veníamos trabajando en este material e íbamos creciendo a la par. Mauro fue importantísimo, fue la persona que elegí para ser parte del disco, trabajé 3 canciones con él. Después reversioné una canción de Richard Marx y trabajé con Guillermo De Medio, que fue compositor de David Bisbal, y trabajé con Mike Odone, que ha sido sonidista de Thalía y Alex Ubago y que le terminó dando magia de años 80. Jonathan Burgos fue la estrella del tema, que le terminó de dar forma.

¿Hay autoexigencia tuya a la hora de pensar las canciones?

Soy muy perfeccionista. Creo que es un defecto muy grande, pero si no lo tuviese no llegaría donde pienso ir avanzando. Soy muy meticuloso y hasta te digo que no es fácil trabajar conmigo porque es una búsqueda interminable. Hay una frase que me quedó muy marcada que aprendí en este disco, que es “un cambio no basta y mil no son suficientes”. Esto quiere decir que aprendí a darle un cierre a las cosas, que las cosas tienen que tener una etapa. El sencillo Cerca de Mí tardó muchísimo en salir y a medida que iba pasando esa prueba de ir haciendo canciones, uno se va familiarizando mejor y va tomando más conciencia de esto. Soltar y ponerse un límite a uno mismo, eso hago hoy por hoy porque sino no termina más.

¿La música de los 90 te influyó a la hora de encarar la música a nivel formato también?

Yo creo que sí, porque todo lo que consumía tanto en radio como en televisión y en noticias me influyó muchísimo en entender, ahí empecé a tener una mirada de productor. Acá está la diferencia entre el músico independiente y el músico emergente. Emergente es que está emergiendo pero no queda ahí y después no pasa nada. Para que eso surja, la mirada del productor fue mía para salir de esta manera, tratar de reinventar algunas cosas, dar algo nuevo o dar un giro a todo eso. Sí, yo creo que sí, estoy seguro que me recontra transformó la cabeza. Yo arranqué como manager antes de empezar todo esto de querer grabar un disco para entender la industria, foguearme, tener contactos y entender dónde estoy pisando. Eso me hizo dar cuenta cómo encarar el tema del disco ahora que estoy con la difusión. Imaginate cómo ya tenía la cabeza en ese momento en el 98 y antes, que salía a los recreos del colegio a comprar la revista de los Backstreet Boys en un puesto de diarios, entraba y me ponía a venderles las figuritas que venían a las chicas. Ya tenía en la mente la música, era la relación que ya hacía desde muy chiquito. Esa magia no la perdés.

Sacar discos y seguir haciendo tanta música es también combatir un poco la industria. ¿Lo pensás como una suerte de rebeldía?

Soy rebelde, totalmente. La única forma que la industria cambie es que existan los rebeldes que estén en desacuerdo con todo y que impongan que se oiga nueva música, que existan nuevos artistas. Y no hablo de los de las multinacionales, porque no hay reinvención de la industria de la música. Hay algo peor, la sobreexposición de la información hace que la gente esté dispersa y no conozca nada nuevo, entonces la única manera de exponerse es lo que yo veía en ese momento con los Backstreet Boys, que era imponer el método de ganar –ganar, de salir en todos lados–. No importa cómo ni a qué costo, figurar en todos lados. Es la única forma, hacer ruido. Fijate lo de la rebeldía que muchas bandas como Las Pastillas del Abuelo se hicieron reconocidas por los grafitis. Si no existe eso, no podés imponerte ante la industria. Para eso fundé mi propio sello discográfico, ahí demuestro el click que hice de responder a la espalda que me dieron todos para salir, la utopía de que te vengan a descubrir no existe y siempre uno es independiente hasta que las cosas suceden.

Pensando en el fenómeno del trap, esa movida salió de los barrios y muchos chicos llegaron lejos siendo independientes. ¿Lo ves también como combatir la industria o ya es parte de eso?

Yo tengo un texto, una carta abierta, que no he publicado porque la quiero dar a difundir en algún momento y hablo justamente del trap. Esto es algo que surge del under, ni siquiera de lo emergente sino de lo más bajo como las plazas. Paulo Londra, Lit Killah o Catriel aparecen ahí. Es un género que merece su respeto hasta cierto punto. Tiene cosas que no son como el reggaetón que sexualiza todo, hay cosas más sentidas en el trap, pero me parece que ya está quemadísimo. No hay nueva música, el trap es muy plano, el reggaetón es muy plano, el pop y el rock no son planos. La música se compone por armonía, ritmo, melodía y silencio. Está bueno que el trap o el rap son una forma de comunicar algo hablado pero no es cantado, está hablado de una manera rítmica y eso creo que a los jóvenes les gusta, pensar algo y decirlo improvisando al mismo tiempo. Está bueno, está bien, pero ya empieza la parte comercial, Paulo Londra ya desapareció. El trap se deja de ver como trap cuando pasa más arriba, hoy todo lo que suena ya es reggaetón y trap y ya está. Ya no se escucha rock, no se escuchan los 80’, los 90’, los 2000, la música romántica deja de existir y lo latino también. ¿Cómo puede ser eso? Es parte del negocio, ya no dejan entrar a nadie. ¿Vamos a tener 10 años más de reggaetón y trap? Si hace 2 décadas venimos escuchando prácticamente lo mismo. ¿Los artistas nuevos dónde están? ¿Dónde está la gente que reinventa música? Lo que tengo anotado acá es que la música peligra por dejar de ser auténtica y aparecen nuevos géneros y estilos pero siguen corrompiendo la música, cuando en realidad es algo que sale más de cada uno. Todo este tipo de género para mi gusto es un efecto de la monotonía y pobreza estética que caracteriza mucho de lo que se expone hoy musicalmente. Sé que hay gente que le debe gustar, pero no podés cerrarle el paso a otro tipo de público porque sino terminamos escuchando lo mismo de siempre, volvés a la música del recuerdo.

¿Cómo sigue tu carrera? ¿Estás pensando nueva música o quizás algún show por streaming?

No me siento cómodo con tocar en vivo, no me gusta si no se dan ciertas condiciones. Me tengo que sentir cómodo con el entorno y el espacio. En primera medida, soy muy conservador y no tengo esa pasta de influencer o de estrellita que se va a mostrar porque sale a buscar el público. Yo hice un disco, pienso que en el próximo tiempo voy a sacar más material y seguramente sea un disco de muchas canciones, más de 10. Voy a estar retroalimentando a Spotify todo el tiempo lo más que pueda, reinventando canciones del inglés al español que me gusta muchísimo y tengo algo en mente. Pero creo que el público primero tiene que llegar por mi música para realmente volver a esos comienzos donde la música la tenías que escuchar y prestar atención primero para después ver al artista. Ese deseo llega como en esa vieja época que yo viví, que no tocaban todo el tiempo. Que anhele la gente verte en vivo. Antes de eso, está la difusión de mi material y mi carrera artística, tengo que hacer un posicionamiento artístico antes de un show. No me hallo con un estadio, sino con un público fiel que piense como yo. Fijate que soy tan rebelde que no quiero tocar (risas).

 

 

Preguntas PORQUE SÍ


Una canción de NSYNC o Backstreet Boys.

Tearin’ Up My Heart, de NSYNC.

Una década.

Los 80s.

Un prócer.

Andrés Segovia.

¿Invierno o verano?

Invierno.