No mires hacia atrás (o más bien hacia abajo)

32243719_10217337401897145_6552762682167001088_n (1)

Por Melisa Olivera

Mirar desde un balcón o una terraza muy alta hacia el piso siempre me produjo la sensación de inmensidad incontrolable e inseguridad. Sobre todo de esta última, eso es todo lo que sufre el protagonista de la película que voy a hablar: Vértigo. La más aclamada de Alfred Hitchcock, incluso denominada por algunos expertos como la mejor película de la historia del cine (aunque para mí, ese puesto lo ocupa Citizen Kane).

El protagonista es Scottie, un detective retirado con miedo a las alturas. Hasta que es contratado por un amigo de hace tiempo para retomar su viejo oficio. Su trabajo consiste en investigar a la esposa de su amigo, de la cual sospecha que se trae algo entre manos. La historia se torna extraña cuando descubre que el trabajo se acerca más a un caso paranormal antes que un caso para un detective regular. Como soy buena persona y aunque se haya estrenado en 1958, no voy a hacer spoiler. Pero si no la vieron, corran.

Lo que quiero destacar, y quizás sea un impulso para que aquellos que todavía no la vieron, lo hagan, son varios aspectos que logran que esta película sea una verdadera obra de arte. Por un lado, en el aspecto netamente audiovisual, podemos apreciar lo que algunos teóricos denominan como “manierismo” en el cine. Consiste en un concepto que viene de las artes plásticas, y tiene que ver con un tema recurrente a lo largo del film: la mirada. Para comenzar, una de las presentaciones más icónicas de la historia del cine, el ojo que se presenta en espiral con un primerísimo primer plano. Creo que todos conocemos esa imagen, aunque no sepamos de dónde es. Esta presentación pone en juego el principio estético de la película, y por qué no, el argumental. La película es un constante mirar sin ser mirado, llena de encuentros y desencuentros, y sobre todo, el intento de Scottie de superar su vértigo y por lo tanto, sus diversas frustraciones. Precisamente, respecto a los encuadres, podemos observar bastantes escenas en las que hay espejos, que se redobla la mirada, y en la que Scottie espía por diversos agujeros que le hacen de marco. Es ahí donde reside la reminiscencia plástica de la película.

Luego, hay que destacar el aspecto psicológico del film, sobre todo de su personaje principal, donde el vértigo que sufre también es analogía de su impotencia sexual (y por qué no, de su frutración amorosa en general) que a lo largo de la trama se va desarrollando, y que el protagonista debe intentar superar. El film es rico en simbolizaciones sutiles pero captables, haciendo que el asunto no deba ser explícito, sino sugerido. Las problemáticas alrededor de las dificultades psicológicas devenidas en síntomas en el sentido más psicoanalítico de la palabra, son tratadas de una manera muy delicada y le dan riqueza al desarrollo de la historia.

También destacar el trabajo de banda sonora de la película, puesto que el sonido en este film nos da las claves para entenderla mejor. A través de las asignaciones musicales a los personajes, pero sobre todo la asignación de una música en cada escena entre el protagonista y la mujer que está investigando, nos guía auditivamente en conjunto con las imágenes. Destacable (MUY) también la música del compositor Bernard Herrmann, uno de los grandes compositores del cine clásico de Hollywood, que refleja el misterio necesario en una pieza musical minimalista y totalmente reconocible, angustiante, y necesaria para el dramatismo que conlleva el film.

Por último, esta película que se estrena en el declive del cine clásico de Hollywood, rompe con reglas primordiales, sobre todo en lo que tiene que ver con la imagen ya que sus planos son ambiguos y retorcidos, no son claros y se inspiran en las miradas y los reflejos. Significa la decadencia del cine clásico, no así como Citizen Kane, que juega a la inversa rompiendo con todos los esquemas en plena época de oro, con la consecuencia de terminar reafirmando todo aquello que era regla a través de la transgresión.

Voy a contradecir mi título; hay que mirar hacia atrás. La historia nos dice por qué hoy estamos parados ahora. Para entender el cine de hoy, hay que ver el de ayer. Para entender la historia de hoy, hay que ver la de ayer. Esto como enseñanza para comprender una obra de arte, y como enseñanza de vida.

Comentarios

comentarios