O sea no: Canciones que juegan

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Por Jeremías Felioga

O sea no es el primer EP de Abocado a la Palta, que ya desde su nombre pareciera empezar a presentarse. “En el proceso de búsqueda jugamos un tutti frutti donde las consignas eran poco convencionales y las respuestas las podíamos inventar a nuestro antojo. Nacieron muchos posibles nombres de ese juego: de muchos nos reímos, otros llegaron a gustarnos, y finalmente decidimos que teníamos que llamarnos Abocado a la Palta”. Cuenta Lucía en cursiva (ukelele y voz ) “Creo que lo que nos gusta de nombrarnos a través de juegos de palabras es que la esencia de todas las risas y los chistes que compartimos en nuestro proceso musical y artístico se reflejan ahí. Estamos jugando desde el primer momento en el que nos presentamos”.

En las letras -y en algunos climas de las canciones- aparece esa nostalgia joven tan propia de la época, mezcla de recuerdo de Facebook y sampler tanguero. Las plazas, las esquinas, los bondis, el truco. Son todas fotos reconocibles para cualquier argentinx. Sin embargo no suena como una búsqueda forzada o efectista, todo lo contrario.

“El proceso de grabacion fue muy lindo, casi todos los instrumentos (piano, guitarra, bajo, guzheng, ukelele, melodica y piano) fueron grabados en mi casa, lugar donde también, a eso de las 17hs ensayábamos todos los domingos. Las voces en cambio, las grabamos en el home studio de Leu quien también se encargó de mezclarlo y masterizarlo y llenarlo de colores nuevos.” cuenta Facu Efes (Guitarra y voz). Y agrega: “Si bien es cierto que nos quedaron varios temas e ideas por grabar, creo que las tres canciones que elegimos, representan muy bien una etapa de nosotrxs como grupo y muy muy buenos amigxs”.

Las tres voces (Facu Efes, Martín Runas y Lucía en cursiva) que escuchamos más al frente en O sea no suenan bien distintas desde los timbres y también desde las formas de decir; pero el EP no se resiente por esto, más bien toma mayor volumen. Con solo tres canciones logran mostrarse como banda: “en cada tema puedo escuchar y sentir cada partecita que dejó cada une de nosotres, y volver a juntarme dentro de la música con elles, después de tanto tiempo sin vernos; y creo que las juntadas y las comidas antes/durante/pos-ensayo y nuestra amistad son todo lo que nos representa” dice Mujer Barbuda (guzheng y voz).

Más allá de los estilos de cada unx, son letras directas, que cuentan algo concreto y que se sirven de la música y la instrumentación -por momentos orquestal- para darle cuerpo a lo que dicen cantando (y viceversa).

Si bien se trata de canciones muy personales, el espíritu de la banda se hace sentir constantemente desde la instrumentación, los arreglos sutiles y los coros que envuelven y refuerzan algunos sentidos.  “Casi todas las canciones nacieron de ideas ya avanzadas en nuestras individualidades, que se tiraban arriba de la mesa (en el living de Facu) pero que después las trabajábamos e interveníamos entre todxs” dice Martín Runas (piano, guitarra y voz).

En este contexto de pandemia cuesta bastante imaginar la presentación en vivo de estas canciones. Sobre eso habla Leu Frais (bajo, guitarra y voz): “De lograr nuevamente esa imprescindible complicidad maravillosa de vivir y transmitir música corporalmente, sin dudas querríamos presentar O sea no, cuando sea, como sea y donde sea. Un íntimo para público cautamente reducido sería muy lindo”. Y agrega: “Le estoy agregando velas y empiezan a aparecer imágenes. Cada cual con su copa, claro. De la penumbra, el guzheng enciende la llama y comienza la escena. Hay transmisión en directo en virtud de ampliar audiencia virtual para quienes dispongan. Supongo, no hay grupo de riesgo que quiera perderse una velada hecha con amor”.