Pequeñas delicias…

ENTRE285

Entre ella y yo aborda con mucho humor e imaginación un momento crucial en la vida de cualquier pareja.

Por: José Francisco Caballero
Foto: Alejandra López

Todos los que somos padres, y muchos de los que no lo son aún ni sueñan serlo, hemos pasado por esos cinco minutos eternos que separan el momento en que una mujer hace pichín sobre el dispositivo de un test de embarazo y la aparición o no de esas benditas o malditas líneas que revelan la noticia esperada... o todo lo contrario.

Son cinco minutos que, como ocurre en Entre ella y yo, pueden compararse con lo que suele decirse del instante previo a nuestro final. Toda la vida puede pasar frente a nuestros ojos, pero con una diferencia crucial. No sólo podemos revivir el camino transcurrido sino, y muy especialmente, nos veremos ante el enorme porvenir. Nos enfrentamos, tal vez como nunca, ante un hecho que realmente nos puede cambiar la vida, sea un embarazo deseado o no.

Y todo eso se ve reflejado en esta comedia protagonizada por Sebastián Presta y Soledad García, que tras pasar por diferentes teatros, este año llegó a la sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza.

Comenzando por las dudas ante la correcta realización del test, pasando por la inevitable pregunta de “¿qué resultado deseamos?”, porque no siempre positivo es positivo, y lo que para uno es una buena noticia para otro puede ser la peor. Y también hay tiempo para imaginar, metiéndonos en las mentes de los graciosos actores, distintos momentos del futuro de la familia ¿por venir?

Claramente el texto y las situaciones permiten el lucimiento de Presta, la cara más conocida, gracias a su pasado en la televisión y sus cortos multivistos en internet. El sello de su humor y la gracia de sus gestos y actitudes llevan adelante los momentos más divertidos de la pieza. Pero, ojo, Soledad García también aporta lo suyo. No es una simple partenaire, tiene sus momentos de destaque y coprotagoniza la obra a la perfección. Inclusive por ella pasan las escenas más “emotivas”, porque no todo es risa en las pequeñas delicias de la vida conyugal.

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