¿Qué es el Slam, cómo surgió y por qué es importante que exista?

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Por Javier Martínez Conde

La palabra Slam, cuando hablamos de poesía, suele referirse a dos cuestiones:

a- Una competencia: de ahí su origen inspirado en «Chelem», término que se usa en francés para definir a un torneo.

En esta competencia lxs participantes recitan textos propios, al mismo tiempo que son calificadxs por un jurado. El público está comprometido en dos direcciones: algunxs de ellxs, elegidxs al azar, determinan quién gana y además, gracias a la modalidad de micrófono abierto, pueden elegir competir si así lo prefieren - aunque en ese caso, lógicamente, no podrían formar parte del jurado. Este formato fue originalmente copiado del boxeo: la primera competencia se dio entre dos poetas y a doce rounds. Ahora, por su masificación, es más común ver a doce poetas en dos rondas. Aún se conserva el hecho de que cada persona tenga, como en el boxeo, tres minutos para leer su poema. Quienes reciben la mejor calificación ganan.

b- Un tipo específico de poesía: poesía oral interpretada, o dicho de otro modo, performática. Puede ser compitiendo o no.

El significado clave para entenderla es la declamación. Lxs poetas recitan frente a un público y le agregan a las palabras un trabajo de gestos y acentuaciones, resignificando lo escrito y revalorizando la oralidad. La imagen poética y el impacto visual se conjugan en escena, donde, a partir de la infinidad de recursos corporales, lo no dicho y los silencios juegan un papel fundamental.

¿Pero cómo y dónde surgió esta idea?

El primero en imaginar esta modalidad fue el poeta estadounidense Marc Smith, en 1986. El bar “The Green Mill” de Chicago ahora es mítico por haber dado lugar a la fundación de esta disciplina. El plan era sencillo: hacer una competición de poesía, donde les participantes recitarían textos de su autoría y serían evaluades, a través de un sistema de puntos, por un jurado elegido al azar entre el público presente durante el evento. Esto surgió como contraposición a los recitales tradicionales de lectura, donde hasta entonces los textos se leían mecánicamente sin generar ningún tipo de contacto con quienes asistían a observar y escuchar.


¿Por qué es importante que exista?

A pesar de generar cierta controversia por las decisiones estéticas que decide priorizar y que tienen que ver en mayor medida con lo teatral que con lo poético, es sumamente práctico - por el impacto rápido, la versatilidad de las performances, y la simpleza de sus reglas - para generar una irrupción de la poesía en personas y lugares a lxs que antes no había podido llegar.

En Argentina existe hace un tiempo un intento de federalización, es decir, de transformar las competencias locales, hoy en día autónomas, en instancias de preparación para torneos nacionales, lo que provocaría un desarrollo exponencial de las redes de conexiones entre poetas de todo el país. Sin embargo, al fin y al cabo es un espectáculo que requiere de cierto número de participantes activxs para sostener la dinámica que propone y precisamente eso es lo que termina resultando contraproducente en pueblos y ciudades pequeñas.

En estas movidas participan diversos tipos de poetas. Podríamos decir que por un lado hay un acercamiento a formas novedosas o cercanas a otros géneros que no tienen que ver con la poesía tradicional, pero por otro lado no dejan de ser modos de experimentación en un formato único. Esa limitación lleva a repetir estilos y temáticas, que la mayoría de las veces tienen que ver con la inmediatez del momento histórico que se está atravesando. De todos modos, es difícil, por suerte, divisar aquí y ahora una identidad formada de la poesía argentina, como suele pasar en otras partes del mundo (acaso Estados Unidos, el germen del Slam, que lleva más de treinta años de experimentación escénica); la identidad poética se construye en retrospectiva. Además, dos cosas: no me parece urgente teorizar al respecto y, por el contrario, temo que sea peligrosamente reduccionista. Si bien hoy por hoy y en los ciclos en los que nos movemos se le da lugar a los géneros populares como la cumbia, el rock o la forma de hablar de las redes sociales, en líneas generales nos seguimos reconociendo como herederos de aquellos a quienes leemos y que condicionan nuestra manera de escribir.

Es importante que existan estos eventos primero porque logran desmitificar a la poesía como un arte obsoleto e invitan a desacralizarlo; segundo, porque es necesario defender a la cultura independiente; y tercero, porque reúnen a artistas bajo un mismo techo y los pone necesariamente en contacto cotidiano, posibilitando un mayor crecimiento productivo.

 

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