Random: la musicalidad de una poesía impredecible

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Random, de la poeta, cantante y gestora cultural Marina Cavaletti, es una propuesta en la que la música y la poesía trabajan juntas para darnos una historia de desamores e intensidades. El libro, publicado hace dos años, viene acompañado por una playlist que sirve de anclaje y compañía, un “ver más” para la poesía, un ida y vuelta entre lo escrito y ese universo de sentires que solamente puede narrar sin explicar el lenguaje musical.

Por Elías Fernández Casella
Foto por Patricio Estroz
 

¿Qué nos encontramos en Random? ¿Por qué “Random”?

En Random aparece algo así como un arco emocional que sucede cuando estamos conociendo a alguien, el ida y vuelta de encuentros y desencuentros. En el caso del libro,  hay tres momentos claros que se traducen en tres partes y que tienen que ver con tres momentos cronológicos distintos en la escritura, de coincidencias o no con una misma persona:  en la primera, se marca el inicio de algo y cierta ilusión de que eso prospere. Por eso se nombra a partir del Do mayor, que es el primer acorde que se arma en una escala, digamos, típica en occidente.  Agrego el Viento como elemento por esa sensación primigenia de estar en el aire, por lo volátil también. Podría haber sido aire, pero es viento, porque tiene su propia fuerza y dirección, es azaroso, como todos los vínculos.

A partir de ahí, sinteticé en “Random”, desde el sentido de lo aleatorio: nunca sabés lo que sigue cuando estás conociendo a alguien, cuando el vínculo está verde y no tenés idea de qué canción va a sonar ni cómo va a seguir la historia. 

Comentaste antes de la entrevista que es un libro al que estás despidiendo. ¿Qué cambió entre que salió Random y hoy?

En realidad, la “despedida” es con comillas porque es, más bien, un cierre. No sé si alguna vez nos despedimos un libro que escribimos. Diría:  celebro Random para abrir paso a lo que vendrá, que es un gesto que también se ve en el poemario.  

 Random comenzó a escribirse en el invierno de 2018 y se terminó de escribir en pandemia. En ese lapso, agregué dos partes más a lo que en principio iba a ser una plaqueta de 16 poemas. Hoy son 45. Todo se amplió a partir de un reencuentro fallido con un poeta justo antes del caos y lo que vino después.   En encierro propició la escritura de los poemas del libro. Hacer ese recorrido me empoderó y me sorprendió a mí misma, porque no fue planificado.

Por otra parte, Random fue pensado como ebook, para leer en el celu y en el bondi, no para el papel ni para presentaciones en bibliotecas que eran imposibles en octubre de 2020.  Tal vez en algún momento se reedite en físico, pero la virtualidad como soporte reforzó el ambiente del slam que se recorre entre los poemas. Hoy, lo primero que cambió es el contexto, porque si bien la pandemia continúa, las libertades son otras.

En el invierno de 2020 necesité escribir sobre eso que quedó trunco, aunque no esperaba que fuera mi primer libro porque estaba corrigiendo otro anterior, pero se dio la posibilidad de publicar y fue interesante. Sé también que algunas personas se identificaron o se acercaron a la poesía con Random, que traza una historia con erotismo, ironía, política, humor, amor y música.

En tu libro la literatura marida con el Rock nacional, hay algo de desamor, hay algo de ilusión, hay mucho de sentirse identificada en la música, vos además sos cantante. Hablanos un poco sobre esto.

Los versos de canciones de Charly, Sumo, algunos tangos, el jazz o Yupanqui, entre varios, sonaban en mí de manera natural mientras escribía. Fue algo funcional, no impostado ni buscado, y decidí dejarlo, no editar eso.

Después sí, en el proceso de corrección, me di cuenta de que la intertextualidad era muy potente y decidí armar una playlist en Spotify, como un plus y lo que edité fueron las versiones, porque busqué que hubiera paridad de género: artistas hombres y mujeres, en cualquier rol dentro de los temas. Eso es porque soy música y feminista. Claro, sigue siendo binario, que son categorías a superar, pero es un gesto que quería dejar claro como artista mujer.

En definitiva, ese maridaje sucede porque todo el tiempo pienso en términos musicales, y la poesía y la música son como el signo de Saussure: las dos caras de la misma moneda. No existe una sin la otra, al menos no las concibo separadas.

¿Qué estás escribiendo y qué estás por sacar ahora?

En diciembre presento mi segundo libro, el primero en papel: Hospital Pediátrico, que en 2020 obtuvo el primer premio en el concurso Nacional Bioy Casares, en poesía.  Se inició cuando cursé la Maestría de Escritura Creativa en la UNTREF, aunque no era lo que es hoy: corregí y repensé por casi cuatro años. Allí, describo las experiencias de mi infancia hospitalizada en el Garrahan, las operaciones, el hecho de convivir con un cuerpo diverso. Ahí, el mayor trabajo fue reencontrarme con el dolor y volverlo materia poética, con todo lo que eso implica.

Hoy estoy escribiendo en relación con los Derechos Humanos y las mujeres de Hispanoamérica. Además de poemas, tengo un proyecto a largo plazo de una biografía y estoy corrigiendo una especie de bestiario que probablemente sea un libro futuro.

Ahora, cierro Random y abro Hospital Pediátrico que es, hasta el momento, el libro más importante que escribí: Ahí, traté de abrir una puerta para los demás. Creo que de eso se trata el arte, y en definitiva la vida, aunque suene a cliché: abrir, multiplicar. No sé si alguien habló de las infancias en los hospitales. Como sea, ahí está toda mi sangre, mi voz, y lo que soy. Y lo que somos muchos.