Relatitos colectivos

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Facebook es un cúmulo de textos de todo tipo y tenor, pero cada tanto aparece uno que nos detiene el scrolleo intenso y nos obliga a bajar la música. En mi caso -y en el de muchxs otrxs- , varios de esos textos son de André Demichelis. Sus relatos, tan cortos como efectivos, emanan ternura y humor. A pocos días de la presentación de su segundo libro, Avenida de Rayo y Nieve de Junio, queríamos preguntarle varias cosas.


Por Jeremías Felioga
Fotos por Jerónimo Rago

¿Cuál fue tu primer acercamiento a la literatura?

Primero empecé a escribir y después a leer. Creo que escribía canciones. Después, en la secundaria, tipo octavo-noveno, nos mandaron a leer una novela y yo justo estaba con gripe así que aproveché y me la fumé en dos días. Y quería más.

¿Te acordás qué novela era?

Me acuerdo el autor, era Juan José Millás. No sé si era El desorden de tu nombre. Pero me emocioné tanto con el chabón -y creo que hasta seguí enfermo solo para seguir leyendo- que me compré El orden alfabético, que me encantó y era re para esa edad. Todavía lo tengo y cada tanto lo releo.

¿Hubo alguna influencia familiar?

Mi hermana y mi hermano tenían sus libros y después se dedicaron al dibujo y al cine. Saqué mucho de ellxs, tanto de autores como de música. Sobre todo de mi hermana que somos más cercanos en edad. Siempre le hacía mucho caso porque consideraba que tenía un criterio piola.

¿Y qué pasa en el medio entre esa primera flashada con la literatura y en ponerte a producir tus propios textos?

No sé. Me acuerdo que escuchaba The Cure y me cebaba mucho. También empecé a leer a Stephen King y toda esa oscuridad. Entonces dibujaba y ponía algunas frases que me quedaban de las canciones que traducía o de cosas que pensaba sobre eso.

Estamos hablando de la época en donde no era tan fácil el tema de las letras como ahora…

Claro, de hecho las letras -en inglés- solo las tenía si me compraba el disco original. Me acuerdo de ir a Parque Rivadavia y comprarme los vhs de los recitales…

¿Y esos primeros textos breves con dibujos se las mostrabas a alguien o eran solo para vos?

Casi no los mostraba. Me acuerdo que se lo mostré a una tía y me regaló un libro de sinónimos y antónimos. Y eso estuvo muy bueno.

No te boicoteó

No, fue un “seguí adelante”. Sutil: “está bueno pero repetís palabras”.

Si tuvieras que ubicar el primer texto tuyo en donde aparece el germen de lo que es hoy tu estilo, ¿cuál sería?

Cuando estudiaba música en la EMPA (Escuela de Música Popular de Avellaneda) escribía letras de canciones… Pero quizás lo primero que vi que podía gustar al ser leído fueron las postales de colectivo.

¿Cómo eran esas postales? ¿Y cómo era tu relación con los colectivos?

Manejé colectivos en las líneas 24 y 41 y desde ahí me puse a escribir cosas que imaginaba en los viajes o que me contaban. En un momento empecé a llamar al programa de radio de unos amigos, cambiaba la voz y decía: “hola soy Michael Keaton y quiero hablar de los colectivos.” Y hablaba de un colectivo bueno y uno malo. Al principio se sorprendieron pero después como llamaba siempre leyendo historias de colectivos, se convirtió en una sección del programa. Eso me obligaba a escribir un par de historias por semana. Después ellos quisieron que Michael Keaton hablara de actualidad, deportes, espectáculos… y Michael desapareció del mapa. Al poco tiempo una amiga que trabajaba en un diario online me dijo de hacer algo juntos. Yo estudiaba comunicación en ese momento y le conté que tenía algunos textos sobre colectivos. Le gustó la idea pero me dijo que tenían que venir con una ilustración, así que hablé con una amiga diseñadora que se re copó pero sólo por unas semanas, después no llegaba con las exigencias y los tiempos. Así que le empecé a pedir a otras amigas y amigos y seguimos publicando. Era zarpado lo que se generaba porque me obligaba a mí a escribir mucho y a la vez generaba una red con los ilustradores. De ahí saqué las postales y las empecé a repartir por bares, colectivos… por todos lados.

¿Y cómo era la recepción de esas postales?

Me pedían sobre otras líneas: “¿no tenés del 166?” o “¿del verde que va por allá?”. Y yo les pedía que me contaran sobre esas líneas para escribir historias.

 

 ¿Y qué tipo de cosas te contaban?

Había una de una chica que se quedó dormida creo que en el 63 o 67. El chofer llega a la terminal y mira apenas, de costado, y no la ve. Así que lleva el bondi al lavadero automático. Entonces la chica se despertó y vio todo blanco, rodeado de espuma el colectivo. Tuvo que esperar adentro como una hora a que lo terminaran de lavar. Ella contaba la anécdota muy divertida, entonces la escribí.

La ciudad está muy presente en tus textos, los bondis, los edificios y sus habitantes, los supermercados chinos… ¿Por qué pensás que siempre aparece un elemento fantástico en tus historias? ¿Tiene que ver con evadirse un poco de la realidad? Pienso en tu experiencia como colectivero por ejemplo…

Debe ser una forma de evadirse y quizás también darle finales distintos a situaciones que me pasan: si en la vida real no sucede que por lo menos pase en los textos.

Una de las características principales de tus textos es la ternura, ¿es una búsqueda o te sale así espontáneamente?

Generalmente escribo a partir de cosas que me pasan o me cuentan. Y creo que está bueno que cuando lo leas te deje algo lindo. Últimamente estoy tratando de ver menos series violentas o de no contaminarme tanto de imágenes…

Difícil, porque la mayoría de las series importantes de los últimos tiempos son bastante depresivas

Sí. Lo mismo con los noticieros, que siento que te contaminan. Entonces a la hora de escribir, si vos tenés el poder de decidir para donde va todo, está bueno que en algún mundo posible se resuelva todo mágicamente, o suceda algo que no te esperás y se acomoden las cosas.

¿Vos como lector preferís esas vueltas que hacen que terminen las cosas un poco bien?

Tampoco siempre todo puede terminar bien. Me gusta cuando algo me descoloca.

Hay una especie de reivindicación por lo sucio en muchos de tus textos, por ejemplo las ratas y las cucarachas suelen aparecer más como amigas que como posibles peligros o seres a los que deberíamos tenerles miedo o asco

Una vez se metió una rata en mi casa y entré en pánico, llamé a mi mamá a las 4 de la mañana a los gritos, no sabía qué hacer. Mi vieja me decía que me ponga a ordenar la casa para no pensar en eso.  Yo llegué a pensar en llamar a mi hermano para pedirle sus gatas, dejarlas en casa y volver a los tres días. Mi vinieron mi cosas a la cabeza, fueron como dos horas de desesperación. Hasta que fui hasta donde estaba y cuando la vi frotándose la cara, re tranquila, me di cuenta que no tenía mucho sentido el miedo que le tenía. Es un animal que no me está haciendo nada. Con las cucarachas también, les tenía fobia y no te digo que ahora estoy contento con tenerlas en casa pero no lo tomo como antes, que quizás me desesperaba o me cambiaba el humor. Entonces creo que pasa por ahí: ¿hay cucarachas? Y sí, vivo en el medio de la ciudad, por lo menos que me dejen un texto.

¿Te imaginabas cuando empezaste a escribir que podías publicar tus libros?

No. Quizás un poco cuando empecé con las postales. El primer librito, Pulgas, medio que no sabía cómo hacerlo, escribía en hojitas y las recortaba y repartía por separado, hasta que dije “ya fue me hago un fanzine o algo”. Está bueno porque al editarlo yo, pongo todo donde quiero. Después una cosa te lleva a la otra y de repente  vez que se puede sacar un libro, se pueden sacar dos…

 Y entre los primeros libritos “artesanales” y los libros que sacaste por editorial ¿qué pasa?

Nada, para mí es celebrar que sigo escribiendo, que hice amigos y amigas escribiendo, que leí en muchos lugares… Está bueno el libro físico pero para mí las presentaciones son como decir “bueno, pasa el tiempo y seguimos acá”. Los libros publicados por editorial quizás perduran más y llegan a lugares que uno ni piensa.

¿El libro nuevo, Avenida de Rayo y Nieve de Junio, es una compilación de tus relatos como el anterior (Mermelada)?

Mermelada compilaba los 3 primeros libritos en orden y todo. Este no, lo desordenamos e incluso hay relatos que no aparecen en los libritos. También hay textos más largos y no tanto micro-relatos.

Avenida de Rayo y Nieve de Junio se presenta el sábado 6 de Julio en Barceloneta.

¿Te ves saliendo del formato cuento-relato y pasar por ejemplo a una novela?

Estaría bueno. Lo intenté un par de veces. De hecho escribí una, imprimí 50 y las repartí, pero después nunca más la volví a leer entera. Lo que tienen estos relatos es que me siento y los termino en el momento y para lo otro necesito más tiempo y disciplina, entonces me aburro y los dejo.

A la hora de sentarte a escribir, ¿hay alguna condición necesaria? ¿Silencio, soledad, música?

Casi siempre estoy escuchando música. Soledad puede ser. Aunque a veces estoy hablando con amigos y digo “imagínate que pasa esto”… quizás el proceso arranca ahí y después sí lo escribo solo. Después por lo general mando los textos a tres o cuatro personas para que me digan qué les parece.

Tus primerxs editorxs…

Claro, a veces me dicen cosas que no quiero escuchar. Pero si querés hacer reír por ejemplo, no hay más chance que pasárselo a alguien y ver qué le pasa con eso. Si no llega un momento en el que tocás tanto el texto que ya no sabés… me imagino que pasará lo mismo con una canción. El efecto se da una vez, después ya perdés referencia.

Y en esa especie de filtro de tus amigxs ¿Descartás textos?

Sí, a veces me dicen cosas que yo no pensaba que eran así, otras lecturas.

A través de las redes sociales los textos llegan a gente muy diversa, ¿Qué recepción notás por ahí?

Sí, el otro día por ejemplo, subí un relato sobre un kiosco 25 Horas y me escribió un chico, músico, diciéndome que lo estaba leyendo trabajando en un 25 Horas. Yo dije “este me está jodiendo”. Nos pusimos a hablar y me contó un montón de cosas sobre las condiciones de trabajo: 12 horas de corrido, comía atendiendo, casi no podía ir al baño… una locura. Pero hay de todo, a veces hay mucha interacción con gente que tira la mejor, o pide el libro pero quizás nunca más nada… es raro. A mí me interesa más el hecho de interactuar cara a cara en las lecturas, eventos, presentaciones… encontrarse siempre vale más y creo que eso no va a cambiar.

 

Preguntas PORQUE SÍ

3 libros que te hayan marcado

La conjura de los necios (John Kennedy Toole), La conspiración de los porteros (Ricardo Colautti) y Espera a la Primavera, Bandini (John Fante)

Bonus track: El hombre que fue Jueves (Gilbert Keith Chesterton)

3 discos claves

La trilogía de The Cure: Three Imaginary Boys, Disintegration y Bloodflowers

3 películas

E.T. , el extraterrestre (Steven Spielberg)

2 escritorxs argentinos actuales

Diego Seoane y Guillermo De Pósfay

Tu plan ideal para el futuro

Me gustaría recibirme de algo y poder ser profesor.

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