Selección Sub 23: Nuevo Arte Joven

sub 23

Un grupo de chicxs que promedia los 20 años desafía todos los estereotipos y chichés: una vez por mes presentan una obra escrita, producida, dirigida e interpretada por ellos mismos. Dylan Nahmod, director de la Selección Sub 23, y Manuel Montero Quiroga nos cuentan un poco más en profundidad esta propuesta.


Por Jeremías Felioga
Fotos: Rocío Eliges

¿Qué es el SUB 23?

Dylan: Yo digo que es un colectivo multiartístico joven. Eso ya dice bastante. En cuanto al formato puedo decir que hacemos una función por mes con una temática puntual que nos ponemos, siempre completamente nueva y única: las obras nacen y mueren el mismo día, no vuelven a representarse nunca más.

¿Cómo se formó el SUB 23?

Dylan: Convoqué a las 15 personas -la mayoría amigos- más talentosas que conocía para formar parte del proyecto. Tuve la suerte de que todas me digan que sí.

Sos actor y músico, ¿cómo te relacionás con las otras expresiones que maneja el SUB 23?

Dylan: Para mí es todo un constante aprendizaje. Ver a los chicos crear, ensayar, armar las obras… Es todo un enorme aprendizaje. Sobre todo en cosas como la danza o la pintura, que no sé nada.

¿Antes del SUB 23 habías escrito guiones?

Dylan: Sí, guiones para teatro. Pero lo que más escribo es música.

¿Cómo es tu rol como director?

Dylan: Fue mutando con el tiempo. En un principio consistió en convocar a la gente, cerrar la fecha en algún lugar y luego hacer que 15 adolescentes -que tal vez se cuelgan haciendo cualquiera- puedan efectivamente entre todos crear. Ahora me encuentro con que soy una especie de director de una obra de teatro, con las particularidades propias del SUB 23, claro.

¿Por qué la regla autoimpuesta de estrenar una obra por mes?

Dylan: El tema es que los chicos tienen un nivel de creación demasiado grande. Incluso estrenando una obra por mes, con una temática completamente distinta, números completamente nuevos, escritos, dirigidos y producidos por el SUB 23, aun así, las funciones están durando entre 2 horas y media y 3 horas. No puedo bajar el tiempo de duración. Aun anulando algunos números. Son 15 artistas proactivos, no hay manera de pararlos. Si les das una semana más te arman 10 números nuevos y no hay público que se banque eso.

Tuvieron varios problemas por clausuras en los lugares donde presentan las obras…

Dylan: Cada vez que clausuran el lugar en dónde estamos nos tenemos que mudar, ya nos pasó 3 o 4 veces. Ahora le pasó a la Casa José Martí -un lugar que nos recibe a la perfección y que pese a sus carencias técnicas, va muy bien con nosotros-, no sabemos qué pasará el mes que viene. De todas formas este no es un problema particular del SUB 23, sino del circuito cultural. La lucha que hay que dar es que vengan, nos clausuren y la función se haga igual.

Quizás queda un poco chico el lugar...

Dylan: Puede ser, pero se compensa con que queda en Parque Chacabuco. La gente es bastante pajera, la sacás de Villa Crespo y le cuesta. Está demasiado centralizado todo; el circuito independiente corre alrededor de Matienzo y Vuela el pez, y eso es una poronga.

Hace poco se presentaron en el Konex ¿cómo prepararon esa obra?

Dylan: Era sólo 1 hora de duración, sin micrófonos, un lugar muy grande, sin apagones, sin la flexibilidad de los lugares en donde solemos trabajar. Una situación muy especial en la cual teníamos que aprovechar el espacio que nos daban para demostrar que lo que hacemos es bueno aun no siendo el formato que utilizamos.

¿Les parece un factor importante la edad en el arte?

Manuel: Creo que como colectivo estamos funcionando por fuera de los parámetros de lo que suele ser el “arte joven”. La realidad es que la edad es el factor que nos une de entrada; luego comenzamos a laburar juntos orgánicamente.

Dylan: Lo de la edad es el factor más estúpido del ciclo.

Sobre todo lo preguntaba por el manifiesto que leyeron en el Konex

Dylan: Eso tenía más que ver con llamar al público y que sepan que estábamos ahí. Haciendo cosas; no nosotros como elenco, sino la juventud. Hay mucho estereotipo para con la juventud. Todo lo que crea la tele: el pibe que solo tiene como meta en la vida ir a escabiar y salir a bailar el sábado a la noche; Feinman diciendo que son unos drogadictos. También están muy deslegitimizadas las luchas que tienen los adolescentes. Entonces era eso, por un lado mostrarnos y por el otro decirle a los pibes “che, ustedes que están haciendo cosas talentosas salgan de su pieza y háganlas para todo el público”.

Manuel: Conocemos chicos que son increíblemente talentosos, pero no salen de sus casas para mostrarlo.

¿Y ellos no quieren formar parte del SUB 23?

Dylan: Algunos sí y otros no. Algunos lo hacen de una u otra manera. El SUB 23 está en constante sumatoria. Pero por otro lado tenemos un gran semillero que es el ciclo Leche, que es algo que hacemos los sábados a la tarde. Son meriendas artísticas en las que nosotros invitamos a 4 o 5 artistas -que pueden o no ser SUB 23- que consideramos que está bueno venir a ver y luego hacemos un escenario abierto interminable: el límite es la cantidad de gente que se presenta.

Como jóvenes artistas ¿qué dificultades encuentran en el circuito cultural?

Dylan: El principal es el derecho de piso. Antes que nosotros ya había algo. Hay mucha gente a la que le molesta que aparezcan unos pibes de 20 años haciendo algo armado -más allá de si es bueno o malo- viene con guiones, con escenografía, con luces, con gente que filma… Puntualmente en El Emergente nos tiraron birra.

¿Por qué pasa eso?

Manuel: Porque es su espacio.

Dylan: No quieren que haya unos pibes haciendo cosas que por ahí dicen algo.

¿Cómo fue cambiando la convocatoria?

Manuel: Fue variando. Cuando entré al elenco -en la segunda función- lo hacíamos en un espacio diferente y llevábamos un montón de gente. Con los cambios de espacio fue fluctuando el tema de la convocatoria.

La pregunta inevitable: ¿qué pasa cuando un integrante cumple 24?

Dylan: Hoy en día, excepto un miembro del elenco, todos tenemos menos de 20, osea que tenemos para 3 años de no cambiarnos el nombre. Para cuando todos tengamos 23 ya vamos a tener proyectos mil veces más interesantes y ya vamos a haber dejado este formato. En ningún momento pensamos esto para toda la vida. Hoy les escribí un inbox a los chicos diciéndoles que me había parecido muy buena la función, pero lo que más me había gustado era que no podía distinguir donde estaba el horizonte de crecimiento y de mutación del elenco. No sé a dónde vamos a parar. Por ejemplo ahora venimos haciendo, un formato más teatral, con una narrativa.

¿Este cambio de formato les implica más trabajo?

Dylan: Por no decirte que nos tenemos que juntar 10 veces más.
Manuel: Desde el punto de vista de los roles que sostenemos, la mutación que estamos atravesando es muy abrupta: no sé qué carajo haremos la próxima función. Solo sé que tenemos un montón de material que sirve para romperlo todo y hacerlo de nuevo, que es como laburamos nosotros. Te exige estar pensando todo el día en esto.

Dylan: Después de tantos meses y funciones, llegamos al punto de que solo quedaron las personas que quieren dedicarse a esto para toda la vida. Con lo cual es muy simple decirle que nos juntamos 5 veces esta semana. Aun habiendo miembros del elenco que todavía cursan el secundario.

¿Cómo se sustentan económicamente?

Dylan: Nos cuesta mucho. Dedicarte full-time al arte no es algo que remunere, es no estar siendo telemarcketer. El ciclo es un trabajo. Con todo lo bueno y todo lo malo que tiene un trabajo. Lo único que falta para que termine de cerrar como un “trabajo formal” es recibir nuestra remuneración. Que es algo que estamos trabajando. Tanto en SUB 23 como en los otros proyectos que compartimos, nuestra estrategia es la misma: primero hacé lo que te gusta, logralo y consolidalo. Y luego lográ que te remuneren. Ahora estamos en la primer parte.

¿Cuáles son los próximos planes del SUB 23?

Dylan: Descentralizar. Poder hacer funciones en La Plata, Rosario, el Sur.

Manuel: Vorverlo itinerante y poder llevarlo con nosotros.

¿Es una idea o ya hay algo de realidad?

Dylan: Tiene bastante de realidad.

Manuel: Ya fuimos a La Plata a buscar lugar. Tuvimos algunas reuniones para mostrar lo que hacemos. Después nos gustaría ir a donde sea posible. Y en este momento “posible” es a dónde llegue el tren, que es lo que podemos pagar.

¿Hay alguna historia detrás de los chasquidos que hacen constantemente durante las obras?

Dylan: Tiene una respuesta parcial. Las primeras funciones las hacíamos en una casa de artistas que simplemente no está, “no existe”. En ese lugar nos nucleamos muchos de nosotros. Ensayábamos y presentamos 2 funciones. En esa casa no se puede aplaudir. Entonces para demostrar el afecto a los artistas la gente chasquea los dedos.

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