Todo como es (y no como te dicen tus papás)

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Después de escuchar Todo como es tantas veces como para saberlo de memoria y poder elaborar teorías conspirativas sobre algunas cuestiones que hacen a las canciones, y a la vida de la autora, y al mundo en general… Solo quedaba preguntarle a ella.


Por Jeremías Felioga
Fotos de Francisca Siza, Nicolás Colledani y Mili Morsella

Cuando hablás con Daiana Leonelli percibís rápidamente algo: siente y piensa mucho (eso es algo que ya se percibe con la escucha de sus canciones). Pero esos sentimientos y pensamientos no necesariamente constituyen una pared maciza de posturas e ideas irrevocables que la autoconfirma y la hace reposar sin cuestionamientos, sino más bien todo lo contrario, un espacio amplio, un campo fértil donde lo que florece se inventa y reinventa constantemente: mientras responde sobre algo que claramente la apasiona o la pone en crisis (o las dos cosas a la vez) se frena, piensa mejor, confirma o se desdice. Lo que para muchxs puede ser muestra de inseguridad, en realidad es lo opuesto, Leonelli se planta como artista joven, talentosa y con gran proyección a la vez que se reconoce como una chica de veinticinco años que ahorra para su motito. No tiene que tener todas las respuestas, ni siquiera tiene que tener alguna. Pero como verán a continuación, tiene bastantes.

LA ENTREVISTA

¿Tenés pensado sacar un nuevo disco pronto?

Sí, la idea es empezar a grabar después de la gira con Nahuel Briones.

¿Lo va a producir él?

Puede que trabajemos con Nahuel, pero seguramente también con otras personas que están con ganas de grabar, varios amigos. El disco anterior más que producirlo, Nahuel lo dirigió.

¿Cuál sería la diferencia?

Que nosotros ya teníamos todo armado: los arreglos, los temas… Él no cambió nada, sólo hizo algunas sugerencias y más que nada nos ayudó a conseguir cómo y dónde grabar. Nosotros no teníamos pensado grabarlo en vivo, pero él nos escuchó una vez tocando acústico en vivo, y le pareció muy bueno lo que hacíamos, la energía, los volúmenes que manejábamos…

Osea que Todo como es está grabado en vivo…

Sí, todo entero. Lo único que hicimos después fue sumarle algunos coros míos en algunos temas.

¿Cómo es el paso de las canciones de Perdoname Rita a tu repertorio actual?

Al Principio lo pensaba como una especie de borrón y cuenta nueva; pero ahora no. Todavía no llegué a hacer las paces pero sí a entenderlo un poco. Empecé haciendo esas canciones porque estaba en un curso de clown y hacía un personaje que era una chica muy tímida pero que cuando cantaba hablaba de pijas y cosas horribles.

“Pijas y cosas horribles...”

Pijas malas, no pijas deseadas. Cosas que ahora no se podrían cantar porque todo cambió mucho en los últimos años. Cosas que antes no entendíamos como malas y ahora nos resultan muy evidentemente horribles. En ese momento  - incluso ahora- no tenía la maquinaria necesaria para justificar eso que cantaba, y esa fue una de las razones que me hicieron dejarlo. ¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Porque es divertido? ¿Porque causa gracia un rato y la gente me invita a eventos? disfrutaba mucho compartir esos espacios con la gente pero no estaba dando un mensaje del que me sintiera orgullosa, de hecho no estaba dando ningún mensaje. Era algo de lo que te reías un rato y había mucha gente a la que le parecía horrible.

Sin embargo canciones como Faltando cosas tranquilamente podrían haber formado parte de Todo como es

Puede ser, pero siempre estaba como esa necesidad de meter un chiste cada tantas palabras. Me di cuenta que el formato cómico no me permitía decir otras cosas. Hay un montón de gente que hace canciones humorísticas pero que además te deja algún mensaje que está bueno… Y yo sentía que no estaba haciendo bien ni el humor ni la parte “seria”. Evidentemente no era para mí ese formato. Por eso también usaba un seudónimo. Igual mucha gente pensaba que yo era ese personaje y yo no me podía hacer cargo, no podía explicar ni justificar porque no sabía por qué lo estaba haciendo: era una pibita que estaba haciendo un personaje y se le fue de las manos. Por suerte no pasó a mayores.

Está el disco que queda para siempre…

Quería grabar y presentarme como Daiana Leonelli y no escaparme de lo que quería hacer. Pero Nahuel (Briones) me convenció -no sé cómo- de que tenía que quedar registro, porque yo ya no iba a volver a tocar esas canciones. Así que grabamos en el mini estudio que tenía en su casa, él grabó casi todos los instrumentos y Carolina Basso (también productora del disco) hizo los coros.

¿Y cómo fue empezar a componer eso que “querías hacer”?

Empecé a hacer canciones nuevas que ahora no estoy tocando más, es como cuando recién te separás: de rebote te vas a alguien que no es exactamente lo que estás buscando y después te retractás. Al principio era raro. La gente no me quería invitar a fechas o me invitaba y se arrepentía porque pensaba que iba a tocar Perdoname Rita. Entonces era medio un kilombo y la pasé medio mal, pero está todo súper recontra mil equilibrado y compensado por lo bien que la estoy pasando ahora.

¿Y las canciones de ese período intermedio no están registradas en ningún lado?

No, porque no me representan. Estaba encontrándole la vuelta a mi estilo y muchas se me iban para el otro extremo: eran demasiado solemnes y serias, y eso tampoco me representa. Una de las personas que me dijo que yo tenía que seguir siendo honesta con el humor, que es algo que evidentemente me sale y me dan ganas de hacer, fue Diego Arbit. Me fui dando cuenta de que puedo reírme de la vida (como pasa en mi vida cotidiana, incluso con las cosas tristes), porque soy muy sensible para los dos lados, y siendo sincera conmigo misma quiero hablar de todo eso a la vez en las canciones. No estoy obligada a causar gracia ni a ser solemne, seria y estar dando un mensaje todo el tiempo. Ser como soy y no apartarme del público con nada, ni con un personaje, ni con una voz impostada, ni con una manera de hablar.

En Todo como es eso queda muy claro

Ante todo quiero que sea real. La gente me manda mensajes tipo “que lindo lo que hiciste me ayudó a atravesar este momento de mierda”. Y es la razón principal para seguir haciendo música, no se me ocurre otra más importante. Cuando pienso “uy ¿para qué me voy a ir hasta la loma del culo a tocar en un antro? Pero después viene un pibito de diecisiete años que me mira como “está diciendo la verdad” y me encanta. Siento que puedo decirle a alguien “che, soy real. Todo es una mierda, posta, no es como te dicen tus papás”.

Es un disco con un componente muy fuerte de niñez: galletitas, juguetes, dibujitos animados, el lugar de hija… Da la sensación de que es algo que no vas a perder nunca en tus canciones

Muchas veces sentimos que no encajamos porque hay muchos ambientes “adultos” donde la gente de repente usa traje y no se sabe por qué o tiene trabajos que odia… Y nosotros nos seguimos sintiendo unos niños en algunos aspectos. Yo quiero decir que eso no está mal.

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con la música?

De chica no tuve mucha música cerca, no se escuchaba música en mi casa. No había ni instrumentos ni nada. Cuando entré al Pellegrini (porque mis papás me dijeron que tenía que estudiar en alguna de las secundarias """importantes""") todos tocaban la guitarra así que ahí empecé a tocar algo y si bien no componía mucho todavía, hice algunas canciones que por momentos intentaban ser graciosas. En 5to me cansé del esnobismo del colegio y me fui a uno a quince cuadras de casa en donde me trataron increíble y la pasé mucho mejor.

¿Y después qué estudiaste?

Intenté hacer Letras pero no sobreviví ni un año. Fue patético mi intento. Los veía a los profesores y realmente decían cosas interesantes, pero trataba de verme a mí misma en su lugar -porque si estudiás Letras lo más probable es que termines enseñando en Puan- y pensaba que no iba a soportar  ver a todos estos pibes con bucitos norteños y tocando la armónica, pensando que van a tener un futuro brillante, cuando en realidad el mundo es súper ingrato; quedando enterrada para siempre en un círculo vicioso de academicismo de “leo al que leyó al que leyó” y nunca nadie aporta nada físico, real y tangible a la vida: algo útil, algo para nuestra felicidad.

¿Pensás que te aportó algo?

Me ayudó a saber qué no quiero hacer. Por lo general voy así, por descarte, lo único que queda siempre es la música.

¿Cuál fue el click para empezar a dedicarte de lleno a la música?

La primera vez que toqué en el Sucede no podía parar de reírme, me parecía increíble que tanta gente me estuviera escuchando y prestando atención.  No podía entender que existiera un mundo, que se había abierto de repente ante mí, en donde lo que yo era estaba bien y nadie lo iba a juzgar, porque todos eran igual de raros e inadaptados sociales que yo. Ese fue un antes y un después.

¿tuviste alguna formación musical además de la autodidacta?

Siempre cuento la anécdota de que cuando quise ir a clases de canto mi mamá me dijo que si fuese la nueva Micheal Jackson ya lo sabrían. Fui un tiempo a clases de guitarra hasta que el profesor me dijo que estaba tardando mucho en aprender, que tal vez no era para mí, que probemos con la guitarra eléctrica… Pero no me gustó, se sentía muy rara: tocaba algo y sonaba a través de otro artefacto. Necesito conexión con el instrumento. Así que lo dejé. Después estuve en un conservatorio que quedaba cerca de mi casa, fueron como tres años ahí aprendiendo cosas más “”””serias””””. La realidad que la mayor parte de lo que sé, es por mis amigos.

En tus canciones está muy presente la ciudad, casi siempre como enemiga…

Creo que la mayoría de los que vivimos en la ciudad nos queremos ir a la mierda, porque es bastante un garrón. Siempre tuve una relación muy cercana porque tuve muchos trabajos de mierda: cadete, en donde tenés que vivir haciendo filas que son lo que desatan lo peor de la gente, sobre todo de la gente mayor; atendiendo en una quiniela al lado del hospital de Clínicas en donde la gente iba a jugar al número de cama de un familiar internado… Mucha realidad en tu cara. En la ciudad también hay más oportunidades, o por lo menos están más concentradas. Y si me fuera a vivir a la montaña ¿a quién le mostraría mis canciones? Al margen de internet, yo quiero tocar en vivo, ver las caritas de la gente que me está escuchando . Eso últimamente es lo que me mantiene viva.

¿Qué tan cerca o lejos ves la posibilidad de poder vivir de la música?

Supongo que se puede. Hay gente que lo logra y sé que no estoy tomando el camino que tengo que tomar para vivir de esto.

¿Por qué?

Veo gente como Nahuel (Briones) que tiene un montón de voluntad y ganas de llegar a vivir de la música y de llegar a muchas personas y que forma un equipo de trabajo, que tiene alguien para ayudarlo con las redes sociales, alguien para ayudarlo con la prensa, otra forma de postear y de comunicar lo que hace… Otro manejo. Y un poco tiene que ver con que yo quiera mantener todo real y humano con que no parezca tan serio ante los ojos de los demás.

¿Sentís que no sos seria ante la mirada del público?

Siento que un profesional puede ver mi forma de postear, de tocar o de hablar y pensar “esta piba no es profesional, no la voy a llamar a la radio Metro” (por nombrar una radio importante). También me pasa que no le quiero poner presión a la música de generar plata, me da miedo que eso me límite: trabajar me mantiene real. Me mantiene en contacto real con la gente que viene a verme tocar, gente que no vive de la música tampoco, porque no me van a venir a ver músicos a mí, seamos sinceros.

¿Pero no es trabajo el del músico profesional?

Claro que es un re laburo, pero es distinto. Yo quiero mantenerme igual que el público. Si no ¿de dónde saco el material para componer? Mi material siempre viene del experimento urbano, de la tragedia cotidiana…

Pero también hay un componente muy existencial y universal en tus canciones, con las que puede sentirse identificado el lechero, la profesora o un artista…

Puede ser, pero tengo ese miedo de perder contacto con la realidad. La mía y la de la mayoría de las personas. Me gusta ser parte de eso. La realidad es que trabajo una cantidad de horas acotada que me permite salir a tocar un montón, ensayar re seguido y tener 3 bandas.

¿Qué se viene con Los Tremendos?

Estamos probando cosas nuevas con la banda, Ivo (Ferrer) está tratando de meter algunos cambios de tempo por ejemplo y cosas por el estilo.

¿Cómo es el paso de componer para tu proyecto solista a componer para Los tremendos?

Tenemos como una temática, ser medio abstractos, letras que no puedas asociar a algo puntual.. Es más místico. Intentamos hacer música para dar fuerzas y sentirse bien. Es bastante lo opuesto a lo que hago yo. Como oyente me pasa que necesito las dos cosas: realidad y optimismo. No podés escucharme todo el día a mí porque te pegás un tiro y si escuchás solo a Los Tremendos, después tenés que hacer una fila de cuarenta mil horas en el banco y decís ¿por qué el Guerrero del Bien no volvió a juntar fuerzas? Los tremendos tiene algo increíble y es que logra transformar a todos los que formamos parte  en algo distinto, nunca soy como soy cuando toco con Los Tremendos, me cambian la energía, la paso muy bien, y exploro una parte de mi personalidad que nunca podría fuera de la banda.

¿Cómo fue la experiencia de Mondiolas?

Está relacionado con Perdoname Rita. Nico Canedo me invitó a un evento, en donde estaba un chicho que terminó siendo el productor de Mondiolas. Él se encargó de juntar a chicas que vio en diferentes lugares para crear un grupo de humor. María y Andrea tenían un número de teatro juntas, irupé hacía stand up y a Leti la conocía porque habían grabado antes una mini serie de humor en you tube que se llama Juli y Luli: Dos Pelotudas Adolescentes. El nombre Mondiolas fue medio una joda que quedó, era un nombre provisorio “y después vemos” y nunca vimos.  Al principio queríamos hacer teatro pero después nos dimos cuenta que el fuerte eran los sketch en you tube. Después más adelante se sumó Patricio porque necesitábamos un rol masculino y quedó porque es un capo.

¿Y por qué te fuiste?

Me metí  a hacer locución y no me daban los tiempos entre la grabación del disco y la banda. Pero la verdad es que lo odié. Me imaginaba jugando con mi voz, siendo creativa y generando algún contenido y nada que ver. Me di cuenta que para las cosas que yo quería hacer no necesitaba un título de locución y que era una locura perder así tres años de mi vida. Ahora la verdad es que volvería a Mondiolas, porque siempre la pasé re bien, pero me da un poco de cosita decirles.

¿Y por qué pensás que te anotaste?

Porque mis padres quieren un título.

¿Y vos seguís en ese plan?

No, ya no. Me di cuenta hace poco que me estaba metiendo en carreras y dejándolas. Evidentemente no quiero hacer eso. Así que empecé a ir al psicólogo -porque ahora tengo Obra Social-. Igual siento que en algo me sirvió; haber pasado tanto tiempo haciendo algo que no me gustaba, me hace ahora pararme más firme sobre lo que sí me gusta.

 ¿La estás pasando bien ahora?

Últimamente sí, re bien. No quiero  yetearlo ahora.

¿Por qué pensás que es así?

Tal vez tiene que ver con que estoy yendo al psicólogo hace un tiempo. Me cansé de tocar fondos. Siempre sentí que necesitaba cierta cuota de tristeza para ser interesante, creativa, productiva, inteligente o lo que sea. Pensaba que para crecer tenía que pasarla muy mal… Y ahora pienso que tal vez nadie se merece pasar por esas cosas todo el tiempo. O que tal vez no todo está tan mal como yo pienso que está. Muchas veces nos ponemos unos anteojos muy graves para ver los que nos rodea. A veces pensamos que los que nos pasa es súper grave, y quizás si lo viéramos en otra persona sería distinto. Nos ponemos en eso de “el mundo me debe tal cosa”… ¡El mundo no te debe nada! De hecho tenés un montón de suerte. Yo siempre me quejo porque no tengo plata o por algún problema de salud puntual, y después pienso que en realidad tengo mucha suerte: puedo hablar con mi mamá todos los días y tengo padres que me quieren y que me bancan y que lograron aprender a entenderme aunque yo no soy para nada lo que ellos hubieran querido que fuera.

¿Cómo ves el lugar de las mujeres en la escena musical?

Creo que es un proceso que tal vez nuestra sociedad no estaba lista para atravesar en otros momentos y no voy a resentir que no haya pasado antes, voy a agradecer que esté pasando ahora. Tener este espacio que generaron otras chicas antes que nosotras y tratar de estar a la altura. Porque sobre todo es eso: ¿voy a estar a la altura de Bléfari, por ejemplo? Nosotras ahora tenemos una libertad que no había antes: éramos las coristas de alguien, las guitarristas de alguien… Como la Miss PacMan, la versión femenina de… Y ahora tenemos esta responsabilidad porque claro, un rol importante es una responsabilidad. Yo ahora toco en varias bandas y siento que tengo que representar bien a la mujer.

Es algo que tenés presente…

Nunca dejo de pensarlo. Siempre pienso en dar una buena imagen a las chicas jóvenes; una mujer puede mucho más que cumplir un rol de acompañante, de ser la contraparte femenina.

Estamos en medio de un cambio de paradigma muy fuerte, ¿pensás en eso cuando componés?

Sí, mucho. El cambio de paradigma para nosotros  es una duda que se presenta: yo dejo de depilarme las axilas y las miro y siento que están sucias todavía, veo pelos y pienso que está mal. Y pienso que yo atravesaría esto toda mi vida si pudiera hacer que dentro de una o dos generaciones las chicas no sientan que esto está mal, que es normal, que es lo mismo, que lo que le corresponde a los hombres es igual a lo que nos corresponde a las mujeres. Pienso en una niña que me escucha y en lo que le querría decir. En estar a la altura de esa persona que yo quería escuchar de chica. Decirles que está todo bien, que pueden ser todo lo que quieran ser. Hay una segmentación muy importante en todo todavía, por ejemplo en los juguetes: los juguetes de nenas son bebés, que vestís, que cuidás, cosas para limpiar, para cocinar… Pero repito: pueden ser todo lo que quieran; a pesar de las voces de alrededor, padres, profesores, publicidades que les digan lo contrario.

 

 

 

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