Todo puede suceder en los Containers de la señorita Chin Gu

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Desde hace unas semanas, en Ciudad Cultural Konex se pueden vivir experiencias divertidas y originales. La clave es dejarse llevar.

Por: José Francisco Caballero

Soy un gran amante del idioma español. Me apasiona su vocabulario, su estructura, su gramática... pero hay un caso particular en el que me encanta una palabra inglesa, por sus variadas acepciones. Y para esta crítica me resultaría muy útil contar con esa ambigüedad en nuestra lengua. El vocablo en cuestión es play, que puede significar indistintamente los verbos jugar y actuar o, como sustantivo, referirse a una obra de teatro.

Pocas veces un espectáculo combina tan perfectamente todas las posibilidades de esa palabra única. Chin Gu Containers es una obra, o mejor dicho tres obras, de teatro en la que lógicamente hay actores, pero también los espectadores deben actuar un poco y sobre todo estar muy dispuestos a jugar.

Las claves para disfrutar son dos: primero que vayamos dispuestos a prendernos en la propuesta, ya que claramente no es una experiencia apta para aburridos o temerosos, y que también estemos preparados para sorprendernos, por eso no quiero extenderme en esta reseña más allá de lo mínimamente indispensable. Para no caer en la palabra que hace unos años ni sabíamos que existía, pero ahora todos usamos: spoiling.

Sólo diré que el menú ofrece tres opciones: La Paciente, El Club y La Graduación. Tuve la fortuna de disfrutar de las dos primeras y las recomiendo en ese orden. Aún no vivencié La Graduación, pero pronto lo haré, seguramente.

Al sacar la entrada deberemos optar por una de estas temáticas o dejar que el destino, o mejor dicho quien nos atiende en la boletería, elija por nosotros. Las tres tendrán el mismo punto de partida, del que insisto en no dar detalles, para luego sumergirnos en la aventura particular que nos toque. Basta con saber que una tal señorita Chin Gu subalquila containers en los que se realizan reuniones de lo más variadas, que nos pondrán a prueba.

Como consejo final, recomiendo fervientemente ir en grupo, cuanto más grande mejor. Porque, como cuando éramos chicos, ¿qué mejor que jugar con amigos?

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