Tom Petty: el adiós al rompecorazones

tom petty

Por Mariano Pereyra

Era insospechado un final tan abrupto como este. Hacía una semana atrás Los Angeles Times lo había entrevistado y fotografiado: Tom lucía vital, radiante y en paz como nunca. Tom Petty & The Heartbreakers habían finalizado apoteósicamente su gira por el cuarenta aniversario del grupo en una serie de recitales en el mítico Hollywood Bowl, la última semana de septiembre. ¿La banda? Un tesoro viviente de la cultura norteamericana. Motivos para celebrar sobraban, y de pronto... esto. La muerte.

Por la tarde del 2 de octubre habían trascendido noticias de que había sufrido un paro cardiorrespiratorio. Incluso algunos medios (canallas) difundieron erróneamente su muerte. Lo cierto era que habían pasado unas horas desde su accidente cardiovascular, manteniéndose en lucha por su vida. Finalmente, durante la madrugada del 3 de octubre, su cuerpo cedió. Tom Petty había fallecido. Pero bien sabemos nosotros que artistas como él nunca mueren: encuentran nuevas formas de seguir vivos entre nosotros, a través de sus sueños, su legado, su obra, su arte.

Thomas Earl Petty nació y fue criado en Gainsville, un condado de clase trabajadora en el estado de Florida. Su vida fue marcada por una infancia tormentosa; su hogar era sinónimo de discusiones, gritos y golpes. Fue víctima de violencia doméstica, al igual que su madre, por parte de su padre, un alcohólico que solía golpearlo salvajemente a tal punto de dejarlo inmovilizado. En situaciones como ésta, la música resultó ser su bálsamo: "Era un lugar donde mantenerse mentalmente a salvo", dijo.  Desde entonces, Tom evadía la presencia de su padre en su hogar y en cualquier otro; casi nunca estaba en su casa.

Tuvo la fortuna de conocer a Elvis de pequeño (su tío se encontraba trabajando en los sets de una de las películas que Presley estaba filmando en la península): su primera epifanía. ¿La segunda? Los Beatles. Esa noche, desde su casa, en la transmisión en vivo del Ed Sullivan Show, a sus 14 años, el rock lo interpeló. Los Rolling Stones ("su música punk") fueron quienes terminaron de confirmar su vocación de por vida: la música era lo suyo.

Habiendo comenzado a conformar algunas agrupaciones juveniles, abandonó la secundaria a los 17 años, frente a la negativa de su padre, quien no veía futuro para su hijo, y decidió encarar de lleno su sueño.

Junto con algunos compañeros de colegio integró Mudcrutch, la banda pre-Heartbreakers, que no logró prosperar pese a un precario contrato discográfico. Aun así pudo mudar la banda a Los Angeles (lugar donde nacieron los Heartbreakers como los conocimos), la ciudad que, junto con Nueva York, era la metrópolis de la industria musical (y lo sigue siendo hasta el día de hoy). Al poco tiempo de haberse disuelto Mudcrutch, Petty probó suerte una vez más y dio forma a los Heartbreakers. Manteniendo a algunos integrantes de la anterior agrupación, junto a un baterista y bajista nuevos: Tom Petty y los Rompecorazones comenzaron a existir; con una misión concreta: mantener vivo al rock and roll.

Y el resto... es historia.

Tom fue artífice de una atmósfera musical oxigenada en gran parte por The Byrds, cuyo líder Roger McGuinn significó una influencia clave, sino de vida; habiendo vivido precozmente la era dorada del country y de lleno la Invasión británica, donde también sobraba un lugar para Los Zombies, Los Beach Boys y Los Animals, amalgamando influencias más contemporáneas, como Los Flying Burrito Brothers, Grateful Dead y Buffalo Springfield.

Portador de un estilo auténtico, único, de voz nasal y sombrero de copa, al que se mantuvo fiel durante toda su carrera y, aun así, sorprendentemente, produciendo un sonido distintivo que siempre lo mantendría relevante e implacablemente vigente.

 

Con la salida del tercer álbum de estudio de la banda, Damn the Torpedoes (1979) (cuyo lanzamiento fue retrasado por un inconveniente con su discográfica) el grupo alcanzó la masividad: "Creo que nos encontramos en el mainstream de la música ahora, pero ese es el lugar donde siempre quise estar. Estamos orgullosos de nuestra banda, y siempre quisimos ser exitosos, pero no al costo de comprometer lo que intentamos hacer", dijo en 1981. Evitó vehemente el rock corporativo, la sed de MTV y los, a veces, invasivos sintetizadores. Su integridad artística no era negociable.

Si existió alguien por el cual el rock se mantuvo vivo durante la década de los ochenta; ese alguien es Tom Petty. Priorizando siempre el protagonismo de las guitarras, con tanta consistencia como ninguno de sus coetáneos. Full Moon Fever (1989), su broche de oro de aquella década, fue compuesto en su totalidad con guitarras acústicas (de 6 o 12 cuerdas), y con una premisa: aquellas no sólo eran instrumentos relativos al folk, también podían producir tranquilamente rock and roll. Y quedó demostrado a la perfección. Por eso y mucho más, hay algo de lo que estamos seguros: a lo largo de 40 años de historia, Tom Petty nos demostró su infalibilidad de producir buen material.

Penosamente nunca tuvimos la suerte de poderlo ver en acción en nuestro país, pese a que cada disco nuevo lanzado bajo su sello se editaba en simultáneo con los lanzamientos internacionales (algo inusual para un artista que nunca fue de exorbitantes ventas en Argentina). Por estos lares fue conocido tímidamente por algún que otro sencillo durante los años 80, logrando mucha más notoriedad como miembro de los Traveling Wilburys; (aquel supergrupo, integrado por cinco leyendas de la música popular, ese divertimento entre amigos, en el que Tom era el más pequeño, cuyo seudónimo elegido fue Charlie T. Wilbury Jr., y sin haberlo planeado, se encontraba cumpliendo el sueño del pibe: compartir banda con sus héroes). Músicos como Gustavo Cerati y el Indio Solari, se declararon grandes admiradores de su embestidura.

Numerosos artistas lamentaron su partida: Cameron Crowe, Stephen King, Lady Gaga, Lorde, Ryan Adams, John Mayer, Graham Coxon, Regina Spektor, y otros tantos como Miley Cyrus, Jack Johnson, John Fogerty, Cage The Elepant, Bob Dylan, Coldplay, y más; lo homenajearon versionando sus canciones. Por estos días quedó en evidencia lo que era obvio, en cuarenta años de carrera, forjada con mucha humildad y honestidad: Tom Petty logró concebirse como una institución del rock.

"Where gotta get to a higher place

If we wanna survive the weather."

Nos va a costar luego de tu partida, pero sin duda vos estás ya en un lugar más alto.

Descansá en paz.

 

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