Tomen distancia

Por Karina Szpeiner

¿En qué lugar?, ¿en qué renglón?, ¿en qué parte de la Partida de nacimiento, o de nuestro DNI, figura el ítem "saber realizar correctamente trámites burocráticos a lo largo de tu vida"? Algo así como: "señor, señorita, para recibirse formalmente de ciudadano usted deberá haber realizado correctamente a lo largo de su existencia, cierta cantidad básica de trámites. De lo contrario podrá ser catalogado por sus congéneres, de inútil, osco, inepto e inadaptado social".

Por este motivo, ya desde temprana edad, nos preparan, nos adiestran, ¿nos educan? para encajar dentro de todo este sistema, repleto de fotocopias, reglamentos, minicuotas, contratos, folios, artículos, servicios al consumidor. Aprendimos a hacer cola, sacar número, esperar ser llamados, y como en la vieja primaria de los ochenta: a tomar distancia; ese brazo extendido cuasi militar que las señoritas de voz de pito nos obligaban a hacer detrás de nuestros compañeros, seguramente por nuestro bien, para fomentar el orden y la disciplina tan necesarios. Para ser un ciudadano.

Los mejores de nosotros, los más responsables, tendremos cajones para los papeles, un sobre y hasta porque no, un mueble. Todo etiquetado. Y por supuesto, jamás se nos pasarán las fechas de vencimiento. Pero de algo estoy segura: cuando llegue esa fecha clave en la que nos digan “para mañana sin falta”, traer ese papel, esa fotocopia, ese documento, no sabremos, ni por casualidad, donde está. ¡Justo ese maldito papel! seguramente sellado, y guardado tan especialmente que en la puta vida lo vamos a encontrar.

No solo deberás saber guardar, resguardar y etiquetar, deberás memorizar. O quizás tenemos una gran debilidad por pagar absolutamente todos nuestros gastos cerca de la fecha de vencimiento. O sentimos que no nos es fundamental la luz, el gas, el celular. Y que pagar sin intereses es al pedo. ¿Existe la fobia a la burocracia?, ¿o a los trámites obligatorios? Y la gente normal, ¿se siente a gusto y satisfecha cuando termina de hacer la cola, poner el sello, pagar la cuota? ¿deberé declararme inepta, incapaz, inadaptada? ¿deberé renunciar?

Cuántas cosas en mi vida dejé de hacer, por la simple paja de empezar ese trámite necesario para participar. Entonces escogí quedarme fuera de la fila, no sacar el número, no firmar la solicitud y mucho menos memorizar la fecha de vencimiento.

A veces pienso que es mi venganza con la seño de 6to grado, su voz de pito, su pedido de distancia. No podría decir porque lo relaciono, pero me pasa, como esa ventanilla con empleada incorporada, esas hojas, estas fotocopias, los sellos, los folios, las abrochadoras, los ganchitos de metal, los lápices negros, la cinta Scocth y la puta madre. Tomo distancia.

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