Total Interferencia: Reinventarse para vivir (para vivir)

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Después de tantos meses sin actividad, el Galpón de Guevara presentó durante todo octubre Total Interferencia Volumen I, un ciclo multiartístico que se transmite en vivo desde el propio espacio con artistas como Lucio Mantel, Sol Pereyra y Axel Krygier y propuestas escénicas como La Verdadera Historia de Corina Wilson y Proyecto Migra. A pocos días de que empiece el Volumen II, hablamos con sus productorxs: Racu Sandoval, Paloma Lipovetzky y Marcos Krivocapich.


Por Jeremías Felioga
Fotos por Pablo Mekler

¿Cómo surge la idea del ciclo?

Marcos Krivocapich: En principio, por el capricho de volver a una sala de teatro. Harán cuatro meses que me llamaron Paloma y Pier del Galpón para ofrecerme hacer alguna cosa semanal por stream que fuera diferente todas las emisiones, como habíamos hecho con la Selección Sub 23 hace dos años con Data Importante. Para eso, junté un grupo de amigues (con quienes ahora vamos a estrenar Carroña Fols para emitir todos los domingos de noviembre). Entre mis amigos está Fran Castro Pizzo, director de Proyecto Excursus, con quien descubrimos que no había forma de sostener el gasto que implica stremear todas las semanas con un solo espectáculo, así que de ahí (y de conversaciones con Paloma) surgió la idea de armar algo más grande, más colectivo y en cierta medida "compartir los jueguetes": poner a disposición de distintos artistas el dispositivo de las cámaras para que no las usen sólo como capturadoras de archivo, si no también entender su articulación con la escena y las posibilidades de construir un lenguaje nuevo.

Racu Sandoval: Marcos y Paloma son más del mundo teatro y yo vengo más del de la música. Hablaba con Paloma sobre los streamings… Vi muchas horas durante los primeros meses de cuarentena, sobre todo de música. La idea era generar un espacio para una escena que quedaba por fuera de la industria y del mainstream y que necesitaba un espacio. Me preocupaba que al comienzo lxs artistas, con una generosidad muy importante, daban conciertos gratuitos todo el tiempo, y yo pensaba “¿cómo vas a cobrar después por algo que ahora estás regalando?”. Entonces había dos cosas: por un lado generar un ingreso para esas bandas y músicxs que estaban un poco más perdidxs en cuanto a una estrategia; y por otro que lo que se vea sea un producto que no compita con lo que ellxs mismxs ya tenían en sus plataformas. Había que encontrar un lenguaje desde la música para contar lo que cada artista quiera contar.
Así que en esas charlas Paloma armó la idea de juntar las partes e iniciativas. Hay algo generacional en la mezcla: Marcos 23, Paloma 33, Racu 41.

 

¿Y pensás que esa cuestión generacional tiene algún impacto en la curaduría del ciclo?

RS: Desde ya. Desde el vamos en la idea de generar algo interdisciplinario (en Total Interferencia hay música, teatro pero también danza, circo, magia). y en ese cruce se juntan espectáculos de Corina Wilson o P3RR1T3$ M4LV4D3$ , pasando por Proyecto Migra hasta desembocar en un concierto de Axel Krygier.

¿Cuáles fueron los criterios para convocar a lxs artistas?

Paloma Lipovetzky: Los criterios tuvieron que ver con afinidades estéticas y emocionales, podríamos decir. Es un contexto difícil, por motivos que ya todos sabemos, entonces hubo algo de intuitivo y orgánico, de trabajar con gente que tuviéramos cerca y con ganas de hacer cosas, que supiéramos que se iba a animar a explorar y a cambiar de lugar las expectativas. Artistas que tuvieran de alguna forma, las mismas ganas que nosotros de explorar con esto de forma colectiva. Además de esas afinidades, tratamos de que hubiera un abanico lo más amplio posible de edades y estilos para que el eje sea la experimentación y no convertirnos en un "festival de danza" o "festival de teatro" si no simplemente un festival de experimentos por stream.

¿Cómo fue la experiencia del Volumen I y qué esperan del II?

RS: Hay varias maneras de analizar cómo nos fue en el volumen I. En principio el hacer en este contexto ya es un motivo de celebración y genera un balance positivo. No vemos muchos lugares que puedan hacer lo que estamos haciendo: generar una agenda continua de espectáculos viernes sábados y domingos que mezcle varias disciplinas. Haber hecho 11 shows totalmente en vivo nos da un balance súper positivo. Además estamos muy contentxs con algo que no teníamos tan claro al comienzo, que es lo que quedó de todo eso, un material fílmico de cada uno de los espectáculos de un alto nivel de contenido.
El balance desde los números es positivo pero todavía no llega a ser totalmente redituable. Propusimos un formato en donde todxs eran socixs: de lo que se recauda durante todo el mes, el 70% es para lxs artistas.
Es un espacio y un nuevo lenguaje que estamos todavía generando y tratando de descubrir. Vendimos 944 entradas y más de 6.300 personas vieron algún momento del volumen I, lo cual es un logro para una sala independiente y esta escena. Por otro lado creemos que estamos generando un público y una idea de cómo consumir cultura en este momento que nos toca vivir; ahora tenemos que ver cómo ese hábito se transforma en una entrada con un valor para que todo sea sostenible y redituable. No estamos tan lejos.

Del Vol II esperamos con ansias ver qué sale de cada espectáculo y también ver si la semilla comienza a germinar.

¿Piensan que es un formato que puede instalarse más allá de la cuarentena?

MK: Creo que tiene posibilidades, pero sobre todo comerciales. Creo que hay cierto miedo o desagrado, por lo menos desde las artes escénicas, al mundo virtual/digital, más allá de las posibilidades que abre y las capacidades de montaje que permite para cierto imaginario teatral. Sirve sin duda para poder vender entradas de espectáculos en vivo a otras latitudes, o ampliar la base de espectadores, pero no sé si hoy día leo la posibilidad de que post cuarentena el formato como está tenga mucho espacio. Sobre todo por cierta falta de interés conceptual/artística generalizada. Lo que es lógico igual, es raro pensar a un teatrista de repente pasando a realizar obras de arte digital, pero si en el ámbito del encierro obligatorio eso no terminó de florecer, no sé si a medida que nos acerquemos a algo más parecido a lo que teníamos pre covid el stream vinculado a las artes escénicas tenga mucho más espacio.

PL: Sí. Las pantallas conviven con nosotrxs hace mucho y no por eso dejamos de ir al teatro o a salas de concierto. Cuando se pueda volver a las salas, esto será un complemento para algunos espectáculos. Tiene un potencial enorme, por ejemplo, en cuanto al acceso. Estamos compartiendo algo en vivo con cualquier persona de cualquier punto del planeta. Eso no pasaba con la tele, ni incluso con netflix que tiene diferentes permisos y contenidos según donde se encuentre el espectador. Así que sí.

RS: La verdad que me es difícil de definir. Sería lógico pensar en que llegó para quedarse pero no veo que esa idea de que luego será presencial y a la vez por streaming para el público de todos lados. Creo que una vez recuperada la posibilidad de volver a ver espectáculos como los veíamos antes de la pandemia, nos vamos a querer olvidar, al menos por un buen rato, de las transmisiones y sensaciones por pantalla.

¿Cómo fue el trabajo en conjunto con lxs artistas arriba del escenario?

RS: Fue un placer. La dinámica fue bastante dinámica (sic) y fluyó muy bien. Se juntó toda la buena predisposición del Galpón de Guevara con sus técnicxs, la gente de Proyecto Excursus que está a cargo del streaming y nosotrxs como productorxs trabajamos para que lxs artistas tengan todo a disposición para plasmar su idea de la mejor manera posible en el vivo; y la verdad es que salieron cosas muy distintas y muy jugadas. Creamos una puesta especial para cada espectáculo: algunxs usaron un formato más televisivo, otrxs recursos de cámara para meterse dentro de las casas, algunxs usaron el croma, otrxs fueron por propuestas más atípicas. La verdad que muy rica la experiencia.

 

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