Un cambalache, aquí, allá y en todas partes

07 De tiburones y otras remoras -El Vacio Fertil-

Aunque hable de Participaciones Preferentes y sus personajes manejen euros, “De tiburones y otras rémoras” nos pega a los argentinos tanto como pegó en España y como pegaría en cualquier lugar del mundo.

 Por: José Francisco Caballero
Foto de Alejandra Del Castello 

Homenajeando a Discépolo y a los Beatles, podríamos sumar dos de sus versos más famosos para expresar la conclusión que queda dando vueltas en la cabeza del espectador luego de presenciar  esta obra: “El mundo fue y será una porquería, here there and everywhere”.

Es que el autor español Sergio Villanueva escribió “De tiburones y otras rémoras” mostrando una realidad puntual de su país: la emisión de unas herramientas financieras con las que los bancos salieron a la caza de inversores, aprovechándose sin ningún tipo de escrúpulo de cualquiera para quedarse con sus ahorros (¿suena familiar? ¿alguien habló del Corralito?). Cualquier parecido con bancos de otros lados, no es pura coincidencia...

La pieza, que se presenta los viernes a las 20.30 en el Patio de Actores (Lerma 568, Buenos Aires), cuenta con una puesta en escena sencilla. Apenas una mesa, un par de sillas y algunos pocos elementos de utilería sirven para transformar y retransformar un espacio despojado en oficina, comedor y dormitorio, según  lo requiera el texto y la acertada dirección de Marina Wainer.

Algo parecido sucede con los actores. Romina Pinto e Iván Steinhardt se lucen componiendo con apenas algún cambio de vestuario y grandes transformaciones actorales a sus respectivos personajes. Es muy evidente la destreza de Steinhardt, quien escena tras escena, da vida a cuatro personajes diferentes (un jefe desalmado, un jubilado con claros problemas de alzheimer, un esposo que sufre una crisis moral y un empleado desesperado) para convencernos en cada uno de ellos de que la persona que estamos viendo no es la misma que ocupaba el mismo espacio minutos antes. Paradójicamente, aunque Pinto interpreta a una sola mujer a lo largo de la obra, tal vez su transformación sea más sorprendente, porque la empleada que aparece en el primer acto es muy diferente a la del final.

Y no entraré en más detalles para no arruinarles el amargo ¿disfrute? de “De Tiburones y otras Rémoras”. Vayan a verla pronto, antes de que vuelvan a salir de gira por otros países, para seguir cosechando aplausos y buenas críticas como ya lo han hecho.

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